METRITIS
CONTAGIOSA EN CABALLOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista FESC: Universidad Nacional Autónoma de México.
La metritis contagiosa equina es una
enfermedad infecciosa altamente contagiosa caracterizada por vaginitis y
pérdida de la función reproductiva en las yeguas. La enfermedad se descubrió
por primera vez en 1976 en Irlanda. Registrado en Europa occidental, EE. UU. y
Australia.
El
agente causante es Taylorella equigenitalis, un bacilo o cocobacilo
gramnegativo e inmóvil de 5 a 6 micrones de largo. Crece bien en agar chocolate
enriquecido con peptona, cisteína (300 mg/l) y que contiene 200 mg/l de sulfato
de sodio. El cultivo se realiza en una atmósfera que contiene entre un 5 y un
10% de CO 2 o en condiciones anaeróbicas a una temperatura de 35 a 37 ° C. El
crecimiento de las colonias se observa no antes de 48 horas. El patógeno es
sensible al ambiente ácido. Los antibióticos (penicilina, ampicilina,
tetraciclina, eritromicina, etc.) tienen un efecto bactericida.
Epizootología:
Se ven afectados principalmente caballos de pura raza. La infección se produce
a través de los sementales durante el apareamiento, así como a través de
elementos de cuidado durante el examen ginecológico. Los caballos infectados
(yeguas, sementales) siguen siendo una fuente del patógeno durante mucho
tiempo, hasta la próxima temporada de apareamiento. Los potros infectados con
el patógeno durante el parto siguen siendo portadores asintomáticos de la bacteria
hasta la pubertad, sirviendo como reservorio del agente infeccioso; el mismo
papel pueden desempeñar los sementales reproductores, en los que la bacteria
puede estar presente en el canal del pene y en el prepucio durante varios años.
La
inmunidad no se ha estudiado lo suficiente. En las yeguas en la etapa aguda de
la enfermedad, se detectan anticuerpos contra el patógeno. Las yeguas y los
potros recuperados siguen siendo portadores del patógeno durante mucho tiempo.
Síntomas:
El período de incubación de la enfermedad es de 2 a 14 días. Un signo de la
enfermedad en las yeguas es la contaminación de los genitales externos después
del apareamiento. Luego se observa una abundante secreción de exudado purulento
blanquecino del cuello uterino. Entre el día 8 y el 10 después del
apareamiento, se desarrollan endometritis, cervicitis y vaginitis.
La
secreción puede ser leve y parecerse al inicio del estro. La enfermedad suele
presentarse de forma subaguda, con menos frecuencia de forma crónica y latente.
No hay casos de aborto, pero el feto puede ser absorbido entre 90 y 120 días.
El agente causante de la enfermedad puede persistir en la flora bacteriana
normal de los órganos genitales de la yegua e infectar al potro al nacer. Los
portadores no presentan signos clínicos de la enfermedad. Las yeguas afectadas
pierden su capacidad de fertilizar.
En el
curso agudo de la enfermedad se encuentran salpingitis, endometritis difusa,
cervicitis y vaginitis. Histológicamente se detecta hiperplasia epitelial,
degeneración de la capa submucosa e infiltración de células mononucleares.
Diagnóstico:
Una yegua se considera portadora potencial si se ha apareado con un semental
infectado. Los portadores se identifican mediante un examen bacteriológico de
la mucosidad de los genitales. En las yeguas, la mucosidad se extrae del cuello
uterino y del seno del clítoris al menos 3 veces y, al mismo tiempo, se recoge
la mucosidad liberada durante el estro. En los sementales, se recolectan
muestras de moco del prepucio y del canal urinario.
Las
muestras de moco se inoculan en chocolate o agar sangre que contiene 200-400
mg/ml de estreptomicina. El cultivo resultante se prueba en reacciones con
oxidasa y catalasa. El patógeno se identifica mediante las dos primeras pruebas
positivas y una tinción de Gram negativa. La enfermedad se diferencia de los
procesos inflamatorios causados por
Proteus, Klebsiella y otras microfloras. Para el diagnóstico serológico se
utilizan la reacción de hemaglutinación pasiva, el método de inmunoensayo
enzimático y la reacción de inhibición del crecimiento. El diagnóstico
serológico sólo es posible en yeguas durante la fase aguda de la infección y no
da resultados en yeguas y sementales crónicos.
Tratamiento:
La ampicilina se usa por vía parenteral con lavado simultáneo del útero y la
vagina con el mismo antibiótico en una dosis de 2 a 4 g al día durante 2
semanas. La neomicina también se usa durante 5 días. El tratamiento con
antibióticos debe ser intensivo para prevenir el transporte bacteriano a largo
plazo. Los sementales se tratan enjuagando el prepucio, el pene y el canal
genital con soluciones antibióticas. La ampicilina se administra por vía oral y
la eficacia del tratamiento se controla mediante estudios bacteriológicos.
Para
evitar la introducción de infecciones, todos los caballos recibidos deben tener
un certificado veterinario que confirme los resultados negativos de la prueba, y
someterse a cuarentena. No se permite la entrada a caballos que reaccionen
positivamente y provengan de zonas desfavorecidas. En caso de una situación de
amenaza debido a una enfermedad, se realiza un examen bacteriológico de los sementales
y las yeguas. En zonas desfavorecidas, se examina toda la población de caballos
reproductores antes y después del final del período de cría. Se concede
especial importancia a la zoohigiene en la cría de yeguas, ya que la infección
es muy contagiosa. Cuando ocurre una enfermedad, los caballos son aislados y
tratados con antibióticos. No existen medios profilácticos específicos.
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