sábado, 23 de marzo de 2024

 

METRITIS CONTAGIOSA EN CABALLOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC: Universidad Nacional Autónoma de México.

 La metritis contagiosa equina es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa caracterizada por vaginitis y pérdida de la función reproductiva en las yeguas. La enfermedad se descubrió por primera vez en 1976 en Irlanda. Registrado en Europa occidental, EE. UU. y Australia.

El agente causante es Taylorella equigenitalis, un bacilo o cocobacilo gramnegativo e inmóvil de 5 a 6 micrones de largo. Crece bien en agar chocolate enriquecido con peptona, cisteína (300 mg/l) y que contiene 200 mg/l de sulfato de sodio. El cultivo se realiza en una atmósfera que contiene entre un 5 y un 10% de CO 2 o en condiciones anaeróbicas a una temperatura de 35 a 37 ° C. El crecimiento de las colonias se observa no antes de 48 horas. El patógeno es sensible al ambiente ácido. Los antibióticos (penicilina, ampicilina, tetraciclina, eritromicina, etc.) tienen un efecto bactericida.

Epizootología: Se ven afectados principalmente caballos de pura raza. La infección se produce a través de los sementales durante el apareamiento, así como a través de elementos de cuidado durante el examen ginecológico. Los caballos infectados (yeguas, sementales) siguen siendo una fuente del patógeno durante mucho tiempo, hasta la próxima temporada de apareamiento. Los potros infectados con el patógeno durante el parto siguen siendo portadores asintomáticos de la bacteria hasta la pubertad, sirviendo como reservorio del agente infeccioso; el mismo papel pueden desempeñar los sementales reproductores, en los que la bacteria puede estar presente en el canal del pene y en el prepucio durante varios años.

La inmunidad no se ha estudiado lo suficiente. En las yeguas en la etapa aguda de la enfermedad, se detectan anticuerpos contra el patógeno. Las yeguas y los potros recuperados siguen siendo portadores del patógeno durante mucho tiempo.

Síntomas: El período de incubación de la enfermedad es de 2 a 14 días. Un signo de la enfermedad en las yeguas es la contaminación de los genitales externos después del apareamiento. Luego se observa una abundante secreción de exudado purulento blanquecino del cuello uterino. Entre el día 8 y el 10 después del apareamiento, se desarrollan endometritis, cervicitis y vaginitis.

La secreción puede ser leve y parecerse al inicio del estro. La enfermedad suele presentarse de forma subaguda, con menos frecuencia de forma crónica y latente. No hay casos de aborto, pero el feto puede ser absorbido entre 90 y 120 días. El agente causante de la enfermedad puede persistir en la flora bacteriana normal de los órganos genitales de la yegua e infectar al potro al nacer. Los portadores no presentan signos clínicos de la enfermedad. Las yeguas afectadas pierden su capacidad de fertilizar.

En el curso agudo de la enfermedad se encuentran salpingitis, endometritis difusa, cervicitis y vaginitis. Histológicamente se detecta hiperplasia epitelial, degeneración de la capa submucosa e infiltración de células mononucleares.

Diagnóstico: Una yegua se considera portadora potencial si se ha apareado con un semental infectado. Los portadores se identifican mediante un examen bacteriológico de la mucosidad de los genitales. En las yeguas, la mucosidad se extrae del cuello uterino y del seno del clítoris al menos 3 veces y, al mismo tiempo, se recoge la mucosidad liberada durante el estro. En los sementales, se recolectan muestras de moco del prepucio y del canal urinario.

Las muestras de moco se inoculan en chocolate o agar sangre que contiene 200-400 mg/ml de estreptomicina. El cultivo resultante se prueba en reacciones con oxidasa y catalasa. El patógeno se identifica mediante las dos primeras pruebas positivas y una tinción de Gram negativa. La enfermedad se diferencia de los procesos inflamatorios causados ​​por Proteus, Klebsiella y otras microfloras. Para el diagnóstico serológico se utilizan la reacción de hemaglutinación pasiva, el método de inmunoensayo enzimático y la reacción de inhibición del crecimiento. El diagnóstico serológico sólo es posible en yeguas durante la fase aguda de la infección y no da resultados en yeguas y sementales crónicos.

Tratamiento: La ampicilina se usa por vía parenteral con lavado simultáneo del útero y la vagina con el mismo antibiótico en una dosis de 2 a 4 g al día durante 2 semanas. La neomicina también se usa durante 5 días. El tratamiento con antibióticos debe ser intensivo para prevenir el transporte bacteriano a largo plazo. Los sementales se tratan enjuagando el prepucio, el pene y el canal genital con soluciones antibióticas. La ampicilina se administra por vía oral y la eficacia del tratamiento se controla mediante estudios bacteriológicos.

Para evitar la introducción de infecciones, todos los caballos recibidos deben tener un certificado veterinario que confirme los resultados negativos de la prueba, y someterse a cuarentena. No se permite la entrada a caballos que reaccionen positivamente y provengan de zonas desfavorecidas. En caso de una situación de amenaza debido a una enfermedad, se realiza un examen bacteriológico de los sementales y las yeguas. En zonas desfavorecidas, se examina toda la población de caballos reproductores antes y después del final del período de cría. Se concede especial importancia a la zoohigiene en la cría de yeguas, ya que la infección es muy contagiosa. Cuando ocurre una enfermedad, los caballos son aislados y tratados con antibióticos. No existen medios profilácticos específicos.

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