lunes, 26 de agosto de 2024

 


PREGUNTA ¿DESEAS SER RICO?

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Pregúntate ¿Qué es exactamente lo que envidio? ¿Quiero hacer algo similar por mí mismo? Si es así, ¿cómo? El éxito de otras personas puede resultar inspirador o confuso. Hoy en dia todo mundo está obsesionado con acumular bienes, vaciar su vida en placeres, y van dejando escombros de otros humanos a su paso por su ambición. El crecimiento y el desarrollo humano es un proceso natural. Nos bloqueamos, saboteamos, ponemos obstáculos, empujamos porque necesitamos. La gente en general cree que desarrollar la envidia es crecer. Para ello se deshacen de sus padres, abuelos debido a que están pensando en ¿Cómo ganar o agenciarse de dinero?

 Si le preguntas contestara que no es una persona envidiosa. Nace la ansiedad de poseer dinero. Y no se trata de actitudes mentales y mensajes de los padres. Se trata de una envidia profunda e inconsciente, cuyas raíces se remontan a un período muy temprano de tu vida. Queda claro que lo que se pospone está asociado con algo que tu inconsciente te prohíbe hacer. Pero no se puede entender por qué se impone una prohibición inconsciente a este negocio en particular y si vale la pena hacerlo. Y es por eso que no puedes controlarlo.

 Eres niño y creces con el complejo de impostor “Aprendes a ocupar mentalmente el lugar de otra persona, y te olvidas de la tuya” Por ejemplo: Quieres ser el más popular, y para ello te sientes inflado de confianza en ti mismo, aumentas tu auto estima, pero cuando te llega la realidad de repente te desinflas, y es que en tu mente copiaste y tomaste el lugar de otra persona en tu mente (Fantasía infantil) Persigues por miedo, dañas por ansiedad, eres causa y efecto.

 Haz lo que te dicen, obedece en todo y al trascurrir de los años comienzas a llorar debido a que no lograste lo soñado, ya no eres tan joven y el talento se ha ido esfumando. Ahora miras atrás y te sientes decepcionado, deprimido, sin casa, trabajo, sin auto, yate. Y te preguntas ¿Qué hiciste mal? De una forma u otra seguirás siendo aquel que soñaba, pero las cosas son como son y lo justificaras con la trillada frase “Cada uno recibe lo que se merece” Entonces empiezas a dejar de creer, y te sigues preguntando ¿Qué hice mal? ¿Si trabajé sin descanso, obedecí? Sientes pena por ti, envidia por los otros que lograron, pero ya no puedes hacer nada.

 - Dentro de ese malestar exclamas “si él puede hacerlo, yo también puedo hacerlo”. El éxito de otra persona siempre evoca emociones y no deja indiferente a nadie: alguien está feliz e inspirado por el ejemplo, mientras que otros se sumergen en un sentimiento de envidia y de injusticia “Trabajo más duro, ¿por qué mi resultado es peor?”. No encuentras respuesta a tus preguntas y como reacción natural, comienzas a enojarte consigo mismo, con el mundo, con los que tienen, y a reprocharle su incompetencia.

 Cuanto más les da vueltas a estos pensamientos, más te preocupas y arrinconas. ¿Qué le pasa? Vivimos en una sociedad y cada uno de nosotros tiene diferentes metas y oportunidades, lo que significa diferentes formas de valorar el éxito, los fracasos, y formas de lograrlos. Para un niño pequeño, el logro serán sus primeros pasos, y para su padre, la victoria será ganar dinero, prestigio. Los buenos resultados se acompañan con las habilidades, recursos, experiencia, conocimientos. La persona con solvencia es buscada, cuenta con personas cerca siempre que desean intercambiar experiencias, gozar de roce social, etc. Se aprende de esas personas, pero también sucede que brota con fuerza la envidia, y esto resultara destructivo en las sanas relaciones.

 El que envidia desea fervientemente estar y convertirse en aquel al que envidia. Por ello se acerca para aprender, conocerlo personalmente, reconocerle en su experiencia, y copiar para verse igual por lo que comienza a imitarlo. Se desencadena la trampa de la percepción: proyectamos nuestras cualidades, y nos centramos en las similitudes más que en las diferencias. Debido a esto, perdemos una capa importante de información y, sinceramente, no entendemos por qué el oponente de repente toma la delantera.

 Al impresionar a los demás, una persona gana prestigio, la admiran, se sienten atraídas por él, comienzan a competir por él (como en la escuela: "quién es más amigable") y lo invitan a eventos Crear la apariencia del éxito es mucho más fácil que realmente ser exitoso. La apariencia es comprar lujos, auto, ropa, hacerse de una historia de viajes, dar una buena impresión, mantenerse en ciertos círculos sociales. (En la escuela el niño trasmite el éxito de sus padres). Los impostores de este éxito aparente son localizables en una larga de seguidores de un político, y se mantienen en los cambios, son personas que supuestamente están preocupados por la sociedad.

 

Pero el éxito de su apariencia lo deben soportar agenciándose rápidamente dinero o negocios públicos debido a que saben que el éxito en este camino es efímero, y eso les preocupa. Pero el pueblo sabio entiende que pronto se irán, que su felicidad se borrara. En el momento en que el éxito es falso, sus emociones comienzan a gritar literalmente con irritación, una sensación de peligro y la sensación de que "algo anda mal". Las señales internas actúan como un faro que guía a la persona hacia la verdad y la obliga a verificar las inconsistencias de su actuación. Se debe a que son éxitos que aparecieron de nada. Por ejemplo, una persona dice que tiene conexiones o dinero, pero las cosas no van más allá, y se jacta de ser engreído.

 En este momento, un sentimiento de ira indica límites violados y un intento de aprovecharse de su puesto y las personas. El problema es que las personas ven lo que quieren, especialmente cuando están en la etapa de fascinación por otra persona. Por eso, en el momento de la duda, comienzan a buscar defectos en sí mismos. Si describe la situación de acuerdo con los hechos, entonces la sensación de estar atrapado desaparecerá y aparecerá una energía que fluye saludablemente, basada en el interés de "cómo es realmente todo”. A este tipo de personas les enfurece cualquier éxito en otra persona, para ellos todo es difícil o fácil, es decir cuando están en el puesto todo es sencillo fácil, y cuando no, desatan un sentimiento de injusticia. Para ellos todo tiene un precio. 

 

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