lunes, 2 de febrero de 2026

 

ESCUELA FELIZ

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

Una escuela feliz es aquella que inspira, motiva a todo el personal académico, administrativo, estudiantes, y padres de familia. Una escuela infeliz es todo lo contrario, existe la rutina y la necesidad de trabajar arduamente día tras día. Una verdadera escuela es un entorno educativo que fomenta el desarrollo de estudiantes, docentes, padres y la comunidad circundante. Esta es una verdadera escuela, y sin estos elementos, es imposible. Todas las ideas originales, como en el mundo ideal de Platón, ya existen. Lo principal es responder a los valores que ya existen y crear los propios a partir de ellos.

La educación es una idea humana muy grande. Y siempre me sorprende enormemente ver cómo algunas escuelas no se inspiran en ella. Y una gran idea, en mi opinión, nace de la desesperación y de un problema profundo. La discusión es acalorada entre los que promueven una escuela moderna, y los que exponen que es mejor regresar a recuperar la escuela tradicional “Volver a las viejas formas” No está claro aún el límite entre la escuela moderna y la tradicional, y en donde más se ha avanzado es en suprimir la disciplina del castigo corporal.

“Los maestros deben, en primer lugar, considerar los intereses de los niños, respondiendo honesta y eficazmente a sus necesidades” – “Lo bueno si funciona, se comparte” Y, me refiero a esos maestros a los que su ego de superioridad, no los deja ver la realidad, y compartir su experiencia no solo con el profesorado de su centro, sino también con quienes comparten su punto de vista. De hecho, la escuela en general debe caminar por la creatividad colaborativa de estudiantes, docentes, padres y la comunidad local.

Una escuela en donde, cualquiera puede presentar sus propuestas, las cuales serán debatidas y aprobadas por votación general. Es la forma correcta en distribuir el liderazgo en donde todos tienen derechos y obligaciones a aportar lo que les interese. La resiliencia del sistema aumenta cuando muchas personas asumen la responsabilidad. “Una idea muere si nadie se inspira en ella” – “Pero incluso si alguien está inspirado y dispuesto a llevarla adelante, cada generación debe replantearla para adaptarla a las realidades de su tiempo” (Esto aplica a las ideas de Makarenko, Ushinsky, Jean-Jacques Rousseau y todos los grandes educadores).

Hablar del concepto de una escuela feliz es situar la felicidad en el centro de la transformación educativa y a reconocerla como medio y objetivo de una educación de calidad. Las escuelas felices son lugares donde a los estudiantes les encanta aprender, a los maestros les encanta enseñar y todos se sienten felices y comprometidos con el aprendizaje permanente. Pero les pregunto ¿Es este concepto es realista para nuestro país?

¿Existen escuelas felices? “Una persona feliz puede ser útil a la sociedad porque, a través de la plenitud interior, se convierte en un recurso capaz de desarrollarse y contribuir al mundo que la rodea. Cuantos más complejos e insatisfacción tenemos, más infeliz se vuelve el mundo que nos rodea”. En lo personal considero que una persona feliz es aquella que está sana y plenamente realizada, incluyendo la creatividad y la ciencia” Pero a la vez, estoy consciente en que criar a una persona feliz no significa crear un ambiente de invernadero. Al contrario, los niños deben estar preparados para la vida tan desafiante de este mundo turbulento, desarrollando cualidades como la adaptabilidad tecnológica y social, y la resiliencia psicológica.

Para lograrlo, la escuela debe sentar las bases mediante un cuidadoso diseño de los planes de estudio, los cursos adicionales y todo el entorno educativo, fomentando los valores necesarios para una autorrealización productiva en el presente y el futuro. El objetivo institucional ha sido mejorar la calidad educativa, y también se ha centrado en la alfabetización de las masas.

El significado es que todos los niños se integren dominando los contenidos en los textos y, al mismo tiempo, adquiera las habilidades sociales esenciales para la vida moderna. Brota de inmediato el problema de las escuelas rurales las cuales son pequeñas, multigrado, ubicadas en zonas inaccesibles que al ser evaluadas y comparadas con las escuelas en áreas urbanas son menos calificadas en términos de preparación académica, y sus estudiantes son más capaces para enfrentar la vida en su realidad.de los estudiantes para la vida real. ¿Organizar la escuela feliz? Es rutinaria, y genera psicológicamente un ambiente cómodo para el niño, desde la señora de la limpieza hasta la maestra. Los niños van a la escuela no solo por recibir el conocimiento, sino también por el ambiente que se respira en la escuela. La tarea de los maestros, y personal administrativo es asegurar que los niños no pierdan su sentido de la felicidad. La escuela debe fomentar en gran medida este estado interior, abordando así la situación desfavorecida de muchas familias mediante la comunicación y la integración en la comunidad local, el desarrollo personal y la formación de ciudadanos activos en lugar de consumidores pasivos.

 Es la escuela quien debe enseñar a los niños a superar las dificultades. Esto se aplica la preparación para sus exámenes. Cuando el niño supera con éxito el desafío le proporciona motivación y la felicidad de la autosuperación. Una de las principales tendencias globales es la idea de la felicidad, el enfoque en el ser humano y la comprensión general de que la educación no se limita a los resultados académicos y los logros en otras áreas, aunque su importancia no se niega (Igualdad entre estudiantes, maestros, interacción grupal, conexión espiritual con la naturaleza. Se trata en que todos los estudiantes tengan voz, y voto, sean reconocidos como iguales, valorados, respetados y apoyados cuando lo necesiten.

 Por otro lado, se trata de trabajar comprometidos con la atención plena centrado en el estudiante feliz. El camino hacia este objetivo pasa por fomentar la atención plena, la autodeterminación y el desarrollo de habilidades interpersonales. Apoyar al estudiante a construir su vida como desean, enseñarlos a utilizar su talento, inteligencia. Desafortunadamente, la educación escolar a menudo se centra en desarrollar solo una parte de nuestra personalidad: la que presentamos al mundo exterior, la asociada con la futura profesión, y la socialización dejando inmadura la parte creativa, la espiritual y la emocional, que permanecen subdesarrolladas.

 De hecho, esto produce la crisis de la adolescencia que surge de un gran desequilibrio en nuestro desarrollo personal; estas lagunas deben subsanarse, a menudo en detrimento del futuro profesional. Por lo tanto, en la escuela, debemos prestar atención a todas las capacidades. La felicidad se puede medir como el nivel de bienestar psicológico y el clima escolar. Las investigaciones demuestran que estos factores tienen un impacto positivo en el rendimiento académico. La felicidad y el bienestar son resultados que una escuela puede demostrar no aquí y ahora, sino en una perspectiva a mucho más largo plazo.

 Después de todo, quienes fuimos felices en nuestra escuela probablemente también traemos a nuestros hijos con una sensación de confianza, seguridad y alegría ante la perspectiva de que experimenten una etapa verdaderamente significativa de sus vidas. Hablamos mucho de cómo la escuela debería prepararnos para la vida. Pero rara vez consideramos que, para los niños, esto es la vida misma y que determinará su futuro destino y su visión del mundo.

 Sí, queremos ser felices, queremos que nuestras escuelas sean felices, que nuestros niños sean felices. Pero siempre existe una brecha entre las ideas, los conceptos y la práctica escolar real. Esto es característico de gran parte de lo que se ha planificado e implementado en la educación. Los maestros, padres de familia, personal administrativo, deben comprender de forma clara, precisa, lo que se puede y se debe hacer. Y esto es una garantía de que estas ideas se harán realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario