PADRES EXIJEN RESULTADOS
ESCOLARES
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de la
escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico
Hispanoamericano.
Convertimos el sistema educativo en un cuartel donde se
castigan las desviaciones del modelo nacional. - Muchos padres piensan que el
éxito de un niño en la escuela puede ser juzgado por sus calificaciones
obtenidas. Pero, de hecho, las calificaciones son sólo un resultado que depende
de muchos factores: la actitud del maestro, las circunstancias familiares, la
facilidad de la asignatura para el niño. “Mira el progreso de tu hijo, no las
notas” Es importante ver qué temas ya ha entendido el alumno y en qué más hay
que trabajar. Observa si tiene dificultad con una de sus tareas. Estar atento a
los problemas que el niño ya puede resolver. Por ejemplo, ¿puede un niño
resolver problemas en un solo tema o pueden aplicar varias fórmulas \teoremas a
la vez en el mismo problema? Mejora gradual: el progreso muestra cómo el niño
avanza, aunque las evaluaciones actuales no sean perfectas.
A veces, los padres se preocupan más por las malas
calificaciones de sus hijos que por los propios hijos. Desafortunadamente, una
reacción excesivamente negativa de los padres puede empeorar la situación: el
niño se asusta, se siente mal y fracasado, pero aún no sabe cómo mejorar su
calificación. ¿Cómo se puede responder de forma constructiva a las malas calificaciones?
Es importante no entrar en pánico ni alterarse demasiado. Una mala calificación
no necesariamente predice una mala actitud hacia el estudio en su futuro. Un
informe de un maestro no es determinante para el infortunio de niño. No todos
los maestros lo entienden cuando asumen actitudes nefastas.
Muchos padres reaccionan como reaccionaban sus padres repitiendo
el comportamiento, y el castigo. “El sistema escolar, desafortunadamente, se
basa en el principio del logro formal” Pero estos logros literalmente terminan
en el momento en que la puerta de la escuela se cierra tras el graduado.
Incluso en la universidad, la capacidad y la pasión por la materia jugarán un
papel importante. Por lo tanto, si algo se debe hacer con respecto a las
calificaciones reprobatorias, es hablar con calma sobre las razones detrás de
ellas. Evite las críticas duras: no los ayudará a mejorar sus calificaciones,
pero puede asustarlos y arruinar su relación.
No es decirle al niño que reprobó que todo está bien, sino
que debe prestarles atención a los errores que cometió “Averiguar lo que
sucede” Un examen reprobado no es una evaluación de la personalidad ni de
capacidad del niño o estudiante. Es simplemente una señal de que algo ha salido
mal en el proceso de aprendizaje. Hay muchos casos en los que el maestro otorga
una calificación porque el niño o estudiante lo molesta en su clase, por
incitar a que otros niños molesten, por lo que las calificaciones como medida
disciplinaria son más comunes de lo que se piensa, y probablemente deban
discutirse por separado con el profesor.
Lo que sí es importante es hablar con el niño, y el estudiante
sobre las consecuencias de las malas calificaciones y las maneras de
mejorarlas: repasar un tema que se le escapó, memorizar un párrafo que no leyó
antes de la última lección, releer y repetir una regla olvidada o ajustar su
comportamiento en clase. Hay casos en los que el niño o el estudiante por mucho
que se esfuercen no mejoran.
Esta es una buena razón para hablar con el maestro de su hijo,
y hablar con su hijo sobre cómo las calificaciones no siempre reflejan la
realidad y sobre la importancia de valorar su esfuerzo y progreso,
independientemente de si sus calificaciones han cambiado. Los niños reaccionan
a las calificaciones de forma diferente. Algunos son extremadamente ansiosos,
aquellos que valoran la aprobación de los profesores y las excelentes
calificaciones. Otros se muestran completamente desentendidos. Muchos niños
reprueban un examen por miedo, se ponen nerviosos
Los padres quieren resultados porque, reproducen las mismas
nociones de resultados a las que están acostumbrados. Siempre usan esto como
argumento irrefutable: “Nos enseñaron bien en las escuelas, así que enseñemos lo
mismo a nuestros hijos” es decir le rinden homenaje a la tradición. En mi
opinión, es un gran error pensar que teníamos un sistema escolar
particularmente bueno. Sí, claro, la calidad de la enseñanza en algunas
asignaturas en las escuelas básicas era bastante buena. Y realmente teníamos un
país lector, pero ya no es así, por ello que los padres valoran con nostalgia
los resultados que ellos tenían Para ellos, si un niño escribe bien al dictado,
sin errores, ha aprendido a calcular bien y resuelve exámenes, entonces todo
está bien.
Bueno, pero sucede que cada vez son más los niños que pierden
el interés por aprender, ir a la escuela y los adultos por leer. Y, además la
motivación para estudiar tiene mucho que ver con el entorno (Barrio, amigos,
maestros, escuela, familia, etc.) Un ejemplo es que un niño acreditado con
excelentes notas al cambiarlo de escuela baja estrepitosamente sus notas. Otro
detalle es que detrás de la observación de los padres sobre el hijo son sus
notas, no su persona. Detrás del deseo de obtener resultados académicos se
esconden las ambiciones paternales habituales y la falta de voluntad (o falta
de cultura) para aceptar a su hijo tal como es, comienzan a comprarlo. La
educación que se trasmite en la escuela primaria, y secundaria avanza muy lenta
en temas de interés para los niños “A paso de tortuga”
Lo que ocasiona que los niños se aburran al irlos frenando.
Se les muestra una sola solución o respuesta para un examen y se la valora
“Bien o mal” con un criterio parcial ¿Dónde quedan la causa el efecto, las
variantes, conocimiento integral, diferentes soluciones a un mismo problema,
etc.? Solo tiene
que aprenderlo en esta forma para aprobar. El niño finaliza la primaria, y se
enfrenta de nuevo a una secundaria en la que prácticamente no hay continuidad entre la primaria y la
secundaria. Con frecuencia, tienen diferentes maestros, con diferentes
enfoques, expectativas y objetivos.
“La escuela primaria se centra mucho más en
el desarrollo personal del niño, incluso cuando no se ofrece educación para el
desarrollo. La secundaria se centra mucho más en los resultados específicos de
cada asignatura” Los maestros de secundaria comienzan a exigirle al niño desde
que se sienta por primera vez en su aula para recibir clases de su materia, y
si esto le sumamos que la niña está en pleno desarrollo de su desarrollo
hormonal y el niño también por lo que tendrán que esforzarse más.
La secundaria exige concentración, aprender socialización
ante el rechazo, todo ello influye. Si, el niño no se adapta de inmediato se
convierte en un atrasado, y la pasara muy mal con el maestro de la asignatura y
sus padres. Recibe diez veces más trabajo, y 10 veces menos apoyo, estimulo
motivacional por el maestro, es decir en lo inmediato el niño pierde el sentido
de orientación y la confianza en sí mismo que tenía en primaria. El niño en
secundaria recibe acoso escolar, que es mucho más severo y agresivo en
secundaria que en primaria, y donde los niños reciben menos atención. Los
maestros de secundaria no atienden a un niño sino entendió su clase, pero le
exigen que domine el tema por completo “Lo obligan” el ritmo de aprendizaje en
secundaria es muy superior al de primaria, y ante el fracaso muchos padres
pagan privadamente un tutor.
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