MEJORES PADRES, HIJOS, HERMANOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Bhagavad Gita: “Mientras actuemos por motivos egoístas, en aras de la comodidad material, prestigio, el deseo de sobresalir (Egocentrismo), seguiremos siendo esclavos cuyo destino es sufrir” Todo lo que hacemos debe hacerse en el nombre de nosotros mismos, nuestros padres, hermanos, amigos para que el mundo sepa que hemos estado presentes en su vida. Vivir para ellos es un honor, nos trae satisfacción envuelta con el aroma de la felicidad. Hasta que entendamos que la vida no es solo nacer, crecer, sino algo especial no comprenderemos que si somos grises es a causa de nuestras propias acciones, decisiones, actitudes, en una serie de eventos frívolos, sin sentido.
Cada acción, decisión, actitud esta interconectada con un propósito, y si no reflexionamos, apreciamos lo que hacemos perdemos el significado de nuestra vida. Un ejemplo: si estas escuchando a una persona, pero te molesta su voz, palabras, el cómo reflexiona ese tema le interrumpes o cierras tus oídos para que no te meta en su caos mental – Lo escuchas, pero no lo oyes, ni le entiendes y a la vez te permite comprender su esencia.
Así es nuestro comportamiento en la vida. Un padre o una madre que no atiende a sus hijos es como una perra que tiene hijos y no les da de comer. Si dedicas tu vida a ganarte la aprobación de alguien, nunca serás su igual. Pero si dedicas tu vida a servir a tus semejantes y a ti mismo, entonces esto te convierte en un ser humano. Por ejemplo: la gente piensa que en el país la persona más importante es el presidente del país, y le guardan culto, pero en realidad la vida del presidente vale igual que la vida de cualquier persona. (Cada persona es tan importante como el presidente)
Le guardan culto al presidente porque culturalmente estamos acostumbrados a creer que el éxito de la vida es alcanzar una alta posición, lograr el reconocimiento, y el poder de la sociedad, ganar mucho dinero. En realidad, el éxito en la vida depende de la elección que hagamos: vivir para servirle a nuestros seres queridos, la sociedad o encerrarnos en la mentalidad que anhelamos triunfar a costa de todos sin importar el daño que hagamos, y nos vemos convertidos en el cáncer que contamina a otros tratando de imitarnos.
Nuestro problema brota desde nuestra raíz al no comprender que nuestra naturaleza nos ha dotado de la envidia, del odio, el miedo, del hábito de compararnos con los demás. Una vez dialogamos un padre de familia, y su servidor me dijo que estaba muy molesto porque su esposa le daba dinero a su hijo, aunque no estudiara ni trabajara. – Me lo está convirtiendo en un vago, dijo. Como pueden leer, el padre deseaba que su esposa y su hijo se apegara a las reglas establecidas por la sociedad.
– Me dijo que su vecino vivía mejor que ellos porque el hijo del vecino trabajaba y contribuía en los gastos del hogar. Cuando la envidia comienza a interferir con nosotros, cuando parece que alguien vive mejor, pregúntate, ¿te gustaría tomar el lugar de tu vecino? Todos tenemos problemas, pero lo importante es no perder la vista dentro de nuestra familia, amigos, ya que es una forma de tomar algún tipo de posición de responsabilidad, para volverse apoyar (La vida es como una escuela con tareas difíciles a resolver). Si presumes de lo que careces “Un hijo que cree que sus padres tienen dinero, mucho los demandara”
Una persona que a anhelado tener dinero por su pobreza, y carencias toda su vida y se le ha negado cuando llega a un puesto de responsabilidad, tiene amplias posibilidades de corromperse “Envidias, y tentaciones acumuladas” Si una persona ocupa un puesto de responsabilidad, y el destino de muchas personas depende de él, y en lugar de servirles, ocupándose de su vida espiritual, moral, y material, comienza a manipularlos, explotarlos y utilizarlos, tal persona merece compasión, porque ya en esta vida pierde el sentimiento de felicidad, el sabor de la vida. (Cristo dijo que el primero en la tierra será el último en el cielo)
La gente compasiva, humilde ocupa un lugar preponderante en vida, son un ejemplo a seguir, es un deleite convivir con ella. Al prepotente, y necio, una vez que se le cae el teatro nadie lo saluda, nadie le presta atención, y todo esto depende de entender de cuánto hemos trabajado por el bien de los demás y el propio. Un político, o gerente de una empresa que no aprendió nada de la vida se convierte en arrogante, codicioso, y pierde su lugar ante las personas que lo rodean “Esta derrotado, pero no se da cuenta de ello, no acepta derrotas, hace todo bajo su superioridad y voluntad, y eso enfada hasta al mejor de sus amigos”
Se ve convertido en una persona arrogante, soberbia que se enfada fácilmente cuando le cumplen sus caprichos “El verdadero honor, es superarse a sí mismo como ser humano” ¿Qué sucede? “No es el papel lo que importa, es cómo lo interpreta” Un ser miserable que ejerce el poder lo primero que hace es falsificarse a sí mismo, se pone máscaras, paga con dinero público halagos. Es por ello que expreso que en esta vida todos estamos sobre el escenario de un teatro representando nuestra propia obra, escrita por nosotros mismos, y la mayoría cuando cambian de su posición cotidiana cambian su rol para dar otra cara en su actuación.
En la vida, no es el papel en sí lo que importa, sino cómo lo interpretamos. Debemos entender que no es posible tener necesariamente todo. Tienes que decidir lo que realmente quieres en la vida. Es posible que no puedas lograr acumular mucho dinero, pero hay otros tipos de convivencia que nos traen la felicidad “Adaptarnos sin dañar a los demás” – “Has el trabajo que te gusta”- “Ten fe en tus ideales, esperanza en realizarlos por amor a la humanidad” Las personas nos sentimos más felices cuando nuestras relaciones con todos mejoran. La verdadera felicidad viene del dar, del sacrificio, porque sólo podemos sentir amor cuando damos. Una persona egoísta, codiciosa y envidiosa no puede amar, y casi nadie lo amará y querrá comunicarse con él.
Por lo tanto, no puede ser feliz. Cuanto menos apego tengamos por ejercer el poder y acumular dinero, más seremos capaces de dar, y por lo tanto más podremos amar. “El interés propio y la envidia están en la raíz de todas las enfermedades mentales, y sufrimientos, ya que estas cualidades aumentan el egoísmo, el egocentrismo y la codicia.
El poder político, y la familia desaparecen no como resultado de pestes por virus, ni guerras, desastres naturales, sino porque el padre o madre de familia, el político, comienzan a pensar solo en sí mismo, solo en tomar, no en dar. ¡Si no vive en armonía, entonces no serás feliz! La causa de todos nuestros sufrimientos, inestabilidades emocionales es nuestro deseo insaciable de perseguir de forma egoísta lo que no necesitamos “Conciencia materialista, egocentrismo”
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