RETOS
DEL PRIMER SEMESTRE EN UNIVERSIDAD
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La universidad no es solo un lugar para
adquirir conocimientos, sino también un escenario para el desarrollo personal
integral. Los estudiantes de primer año deben establecer firmemente sus ideales
y creencias, definir su rumbo de aprendizaje y considerar las actividades
académicas como un camino importante para alcanzar sus metas de vida, no solo
como una búsqueda de buenas calificaciones. Mediante un claro sentido de
propósito y misión, los estudiantes pueden motivarse mejor y fortalecer su
confianza para afrontar los retos académicos.
Por lo general cuando un estudiante llega por primera
vez a la Universidad, llega lleno de ilusión, temor, inquieto, ansioso. Al
entrar en un nuevo entorno, estos estudiantes pueden encontrarse con todo tipo
de situaciones nuevas y deben plantearse diversas preguntas. El
cambio en los modelos de aprendizaje que traen en su historial, y requiere que
los estudiantes realicen ajustes psicológicos oportunos.
Podría decir que es un nuevo reto con sus
desafíos en estabilidad psicológica debido a que deben ajustarse de inmediato a
esa transición del entorno de aprendizaje de la escuela de preparatoria a la
universidad. Los estudiantes deben ajustarse para adaptarse de inmediato, y con
ello experimentan una serie de reacciones psicológicas complejas. Estas
manifestaciones de malestar psicológico pueden resumirse en ansiedad y pánico,
inseguridad y frustración, evasión, así como soledad e impotencia.
Ante un entorno de aprendizaje completamente
nuevo y mayores exigencias académicas, los estudiantes de primer año pueden
sentirse ansiosos e inquietos, preocupados por no poder seguir el ritmo de las
materias y los maestros, y por el temor a que sus calificaciones no sean lo
suficientemente buenas como lo eran en preparatoria, lo que afectará su futuro
desarrollo académico y profesional.
Si esta ansiedad no se alivia a tiempo, puede
convertirse gradualmente en pánico, interfiriendo gravemente en su vida diaria
y sus estudios, dificultando su concentración. Cuando el rendimiento académico
disminuye o los estudiantes encuentran dificultades en ciertas asignaturas, los
estudiantes de primer año tienden a dudar de sí mismos, cuestionando sus
habilidades e inteligencia, lo que genera una fuerte frustración. Esta emoción
puede ensombrecer sus mentes, debilitando su motivación y confianza, e incluso
creando un círculo vicioso que afecta su rendimiento académico posterior, y
abandono de la carrera.
Para escapar de la presión académica, algunos
estudiantes de primer año pueden reducir el tiempo de estudio, evitar problemas
desafiantes o volverse adictos a los juegos y las redes sociales para un consuelo
psicológico temporal. Los estudiantes posponen repetidamente las tareas de
aprendizaje hasta el último minuto, lo que a menudo resulta en un bajo
rendimiento académico. El aprendizaje universitario prioriza la autonomía y la
independencia, lo que contrasta marcadamente con el aprendizaje grupal y unido
de la preparatoria.
Al carecer de ayuda y apoyo oportunos, los
estudiantes de primer año pueden sentirse aislados e indefensos ante las
dificultades. Esta soledad e impotencia pueden aumentar aún más su carga
psicológica, afectando su motivación para el aprendizaje y su estado emocional.
Ante estas señales de malestar psicológico, los estudiantes de primer ingreso
deben tomar conciencia de que la universidad no se trata sólo de aprender
conocimientos profesionales, sino también de explorar modelos de aprendizaje
que se adapten a ellos, cultivar el pensamiento potencial, la creatividad y las
capacidades de aprendizaje, y centrarse en mejorar su capacidad de aprendizaje
personal.
Para superar esta situación, el estudiante
necesita mantener una actitud positiva y objetivos de aprendizaje claros (Es
crucial para la vida universitaria) Al enfrentarse a dificultades y desafíos en
sus estudios, deben aprender a adaptarse y reconocer que todo esto forma parte
del proceso de crecimiento. “Equilibrar su estado de ánimo, y ser positivo en
todo momento”
Ante la presión académica, se deben evitar
reacciones emocionales extremas y no dejarse llevar por la ansiedad o la
laxitud excesivas debido a las fluctuaciones en las calificaciones. Debe
esforzarse por dominar estrategias de aprendizaje efectivas y mejorar tus
habilidades. Los estudiantes pueden adaptar sus métodos de aprendizaje para
encontrar el modelo que mejor se adapte a ellos. Una gestión razonable del
tiempo, el establecimiento de objetivos de aprendizaje específicos y el empleo
de técnicas de relajación como la meditación consciente y la respiración
diafragmática pueden ayudar a mejorar la eficiencia del aprendizaje y reducir
el estrés.
Además, participar activamente en los debates
en clase y buscar el apoyo de mentores y compañeros son maneras eficaces de
mejorar los resultados del aprendizaje. Bajo la presión de un alto rendimiento
académico y las expectativas, los estudiantes inevitablemente enfrentarán
ciertos desafíos emocionales. Por lo tanto, la gestión emocional es un aspecto indispensable.
Deben aprender a reconocer y comprender sus propias emociones, evitando la
supresión o los arrebatos emocionales. Al aprender métodos de regulación
emocional, como la autoconciencia y la comunicación con amigos o mentores, los
estudiantes pueden liberar las emociones negativas rápidamente, manteniendo así
un equilibrio entre la salud mental y el rendimiento académico.
El objetivo de la educación universitaria no es
solo el rendimiento académico, sino también el desarrollo personal integral. A
través de la experiencia de aprendizaje universitaria, los estudiantes deben
aprender a cultivar el pensamiento crítico, la capacidad de resolución de problemas
y el espíritu innovador. Comprender que el verdadero propósito del aprendizaje
es aprender a ser persona, es decir, lograr un desarrollo integral de la
personalidad y las habilidades a través del aprendizaje. Debe ajustar las
expectativas demasiado altas y a reducir la ansiedad y la decepción causadas
por las expectativas académicas incumplidas.
Muchos estudiantes están confundidos sobre su
futuro. ¿Cómo pueden comprenderlo con claridad? Los estudiantes necesitan
aclarar gradualmente sus intereses y fortalezas, establecer sus propios valores
y, posteriormente, definir gradualmente sus planes profesionales y metas de
vida. Necesitan reflexionar sobre sus valores y prioridades. “Tomarse el tiempo
para pensar en lo que es más importante en su vida” Por ejemplo, las
oportunidades de crecimiento y desarrollo, la satisfacción de sus intereses, la
seguridad financiera, etc. Enseguida evaluar sus metas a largo plazo. “Ajustarse
a la vida deseada en un futuro” Confiar en su intuición. A veces, es importante
confiar en su instinto al tomar decisiones.
Si bien es importante sopesar las
consideraciones prácticas, es igualmente crucial escuchar su intuición con
calma y determinar las oportunidades más adecuadas para para él. El siguiente
paso es dedicar tiempo para recopilar información sobre su futura profesión, hablar
con profesores, familiares, amigos y otras personas de su entorno, escuchar las
opciones, las perspectivas. Participar en prácticas y actividades sociales para
adquirir experiencia también es importante. Los estudiantes universitarios
necesitan aprender y mejorar continuamente sus habilidades y cualidades para
adaptarse a los cambios y desafíos futuros. “Cree en ti mismo; sea cual sea el
camino que elijas, tienes la oportunidad y la capacidad de crecer continuamente”
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