sábado, 15 de abril de 2023

 


DESGARRAR EL MATRIMONIO

 

Cada pareja casada durante un determinado período de convivencia pasa por etapas de crisis en las relaciones. Las mujeres acusan en frialdad en la relación, despego para atenderla “No la comprende” Son tiempos de indiferencia, dejarse hablar, atacarse por cualquier motivo por mínimo que sea, y el resultado es perder la pasión. El hombre expresa que está harto de la situación, y asqueado por sus problemas para controlar la situación como ella lo desea. Es aquí en donde se comete el gran error al traspasar la línea y el punto de no retorno al perderse por completo el dialogo y dar paso a reproches mutuos, insultos, confrontaciones, faltarse al respeto.

 

Queda claro que el enamoramiento se va esfumando, y en su lugar se va estableciendo la agresión. Los sentimientos se ven atacados con la reflexión en que si es aceptado el continuar juntos. Se acaba la emoción de compartir momentos agradables, brota el desapego, incluso ya no se hablan o salen juntos. Si, la mujer es inteligente buscara la raíz del conflicto para erradicarlo, pero si es tonta atizara con mayor intensidad el fuego hasta que el hombre pierda el interés en ella por completo. Lo más probable es que si aún queda algo de amor, el hombre ya no está interesado por el comportamiento de su esposa.

 

 Él como hombre sabe que puede sobrevivir, no obstante, pasara un tiempo difícil para adaptarse. La mujer tonta es capaz de destruir no solo la vida de su esposo sino la de sus hijos al pensar que todo es cuestión de tiempo para que él se rinda y ella este en el poder de controlarlo. Por eso ataca constantemente. Lo recomendable es observar el comportamiento de ambos dentro de la relación para que no los pesque una situación de este tipo. Un conflicto prolongado, es el camino en el que el hombre recapacita sobre su situación de pareja, y aprovecha para mirar a otras posibles candidatas para sustituir a la conflictiva.

 

 Hay hombres que se quedan en la relación por diversas circunstancias, pero eso no significa que la siga amando, ni que esté dispuesto a dejarse controlar. Para él las emociones por estar cerca de ella se han apagado por tantos momentos negativos. La falta de voluntad por cambiar y mejorar la situación, es el momento en que el hombre reflexiona para analizar todas las fallas de ella, incluso las menores que había dejado pasar.

 

Deja de contestarle en la casa o lo hace en lo elemental, y por el teléfono no lo hace argumentando que estaba ocupado al momento de la llamada. El hombre pierde la alegría por regresar a su casa, y constamente se justifica que anda con sus amigos a los que tiene derecho. La mujer se desespera y lo espera para discutir, atacar, señalarle sus defectos. La mujer piensa en castigarlo al no tener intimidad, y surge el pleito a la hora de dormir. Se dejan de expresar los sentimientos, no se hablan con sinceridad, ya no empatizan para sentarse a platicar.

 

 La mujer espera que el hombre regrese y le pida perdón para montarse en su macho de nuevo, por su parte el hombre siente que su dignidad está siendo maltratada, incluso que su esposa no le ha sido fiel. La mujer se dedica hablar mal de su esposo con las amigas, vecinos, familiares de ella, les dice que la trata muy mal, que es posible que ande con otra. Ese hombre quiere salir corriendo, irse, está cansado, no desea una humillación más, solo liberarse.

 

Ella por su parte lo sigue avergonzando. La disputa sigue acelerando debido a que ninguno cede, y se echan en cara su falta de responsabilidad. La mujer pasa de ser dulce a una amargada, que enoja por nada, siempre trae la cara de sargento mal pagado, y cree que el esposo está ahí para ser su esclavo. Una mujer casada que se dedica por completo al hogar, deja sus pasatiempos, las reuniones con sus amigas, y comienzan a estresarse por estar encerradas.

 

 Como resultado ese aburrimiento lo descarga en su esposo. Hay culpa en la mujer para que las relaciones se enfríen como lo hay en el hombre, pero la mayoría de los problemas se pueden evitar discutiéndolos. Y el enfriamiento en las relaciones se puede prevenir explicando a su cónyuge acerca de sus propias expectativas del matrimonio y de ella en particular ¿Acaso es más fácil irse, que buscar revivir los sentimientos? Nadie necesita transformarse por completo, sino cambiar el estado de ánimo, apaciguar la vanidad.

 

No siempre el hombre esta para estarle dando elogios, respetarse, evaluar y corregir. Si el hombre se da cuenta de que cometió un error, regresará. Pero un hombre que está consciente que lo tratan mal, no querrá regresar, ante la amargura, es mejor el buen humor. Transformar la humillación en una charla, dejar los caprichos a un lado, tratar de encontrar aspectos positivos en la situación actual.

 

La mujer enojada y frustrada piensa que el hombre la está engañando, y siente remordimiento, coraje, odio. Le grita y le lanza reproches. Un hombre que llega cansado despues de trabajar lo que espera es una sonrisa afectuosa, no escuchar cuánto dinero tiene y en que lo va a gastar. La intimidad es el mejor aliado, por eso se debe cumplir con ese deber conyugal, y no usarlo como arma.

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