martes, 4 de abril de 2023


 ¿SI, VOLVIERA A VIVIR?


¿Qué arreglaría de mi vida, si tuviera una segunda oportunidad? ¿Qué errores cometí? ¿Qué les aconsejaría a mis hijos? ¿Cómo me enfrentare con la conciencia en el instante de mi muerte? Ese es el eco de la voz de mi alma que dramáticamente me exige resalte lo sucedido con mi vida. Me lleva a su mundo para que recuerde, y para que lo sienta, lo trasporte a mi mundo convertido en letras de melancolía. La conciencia hace su papel, y trata en conmovernos o nos recomienda que saquemos nuestros secretos, de forma encantadora. A todos nos toca la conciencia y no podemos evitarla. En los sueños uno intenta nadar para que ese océano no termine por ahogarnos.

 

La alegría que nos da ese nado, al instante en despertar se esfuma. Nuestros secretos ocultos nos hablan sobre el poder, el amor y conflictos. Sobre cosas que no deseamos hacer, pero las hicimos. Es difícil asimilar debido a que nuestra alma nos vigila. Desafortunadamente, no hay certeza en ninguna parte. He tenido mucha suerte en mis elecciones hasta ahora. Y siempre elijo lo que me dice el corazón. Te diré que mi corazón jira mucho, pero las circunstancias también juegan un papel. El tiempo es algo muy importante en todo lo que hacemos.

 

En los últimos años solo he estado haciendo cosas que me emocionan. Y este aquí es un momento feliz para mí. Soy muy afortunado. Siempre he deseado llegar al final de mi vida lleno de ternura, conocimiento, sabiduría, amor por el prójimo, pero me doy cuenta que en mi camino he dejado muchas cuentas abiertas que no me alcanza el capital para saldarlas. No soy persona que regrese atrás para pedir perdón por todo lo que hizo y dejó de hacer mientras estaba vivo y para decirle a sus hijos cómo navegar en este mundo desorientado. Es mi vida, recuerdo, las cosas que me dolieron, pero también le dieron calor.

 

Se trata de que el tiempo se me escapa y no puedo recuperarlo por mucho que lo intente. Me voy a marchar con esas grandes interrogantes que configuran el caos de nuestra existencia. La vida para mí fue una gran subida cuesta arriba y un viaje en escuelas estudiando muy largo. Un viaje lleno de aventura y conocimiento. Y definitivamente hay muchos de mis propios puntos de identificación llevan ese sello. Creo que siempre creía en lo que hacía, que valía la pena, tenía mis razones. En muchas cosas tuve que tomar prestadas personalidades, identidades, conocimientos para abordar mi papel. Cuando comencé a cubrir mis deficiencias conmigo mismo, existió esa esperanza en mi mente de que me iba acercando a ese ser que ahora soy yo.  Quiero vivir lo mejor que pueda cada minuto de mi vida.

 

Hacer las cosas que realmente deseo, estar cerca de las personas que quiero. Estoy en un momento en el que también reflexiono sobre lo que he hecho y hacia dónde voy. Fui padre, he criado hijos, así que en ese terreno tengo experiencia. Soy una persona a la que no le gusta para nada dar consejos a los demás. Creo que cada uno de nosotros debe encontrar su propio camino. Entonces, lo que hago es rastrear las palabras de la persona con la que hablo para interpretar su sentir, para entenderlo, compartir y amarlo tal cual es.

 

A veces a quien escucho, no lo interpreto bien y se molesta con mis respuestas. Solo tienes que estar listo, abierto e inocente. Y expresa, lo más desnudo posible tu pensamiento. Es únicamente mi responsabilidad construir un puente con las personas. Si, regresas a tus escritos y fotos o comentarios del año pasado encontraras en tus historias lo que entro y salió mágicamente de tu vida, cuando fuiste tierna, incluso agresiva o poética, eso es lo que nos excita de la vida cuando somos capaces de penetrar al camino que vamos dejando marcado con pequeñas capas de polvo las cuales a la primera invocación surgen de nuevo.

 

Así construí mi propio camino en la vida, en sus diferentes etapas, en sus conflictos existenciales. Cuanto más claro es mi camino, más me acerco a mi final. Me quedo estupefacto por todo lo que está pasando. Después de tantos años en los que pensábamos que habíamos descubierto América y vivíamos una vida dichosa, de repente nos encontramos en un caos absoluto. Esto nos causó más que sorpresa, confusión.

 

Lo triste es que este tobogán no se detiene. Sin embargo, lo que digo por dentro y por fuera es que hay alegría en esta vida, aunque sea así. Es suficiente permanecer un poco en la alegría, son pocos los tragos comparados con los tragos de amargura. Darse cuenta y absorberlo, es manera de sacar fuerzas para luego luchar contra las bestias y la jungla en la que estamos. Tal vez la negrura que nos rodea por todas partes desaparezca un poco. Soy una persona que puede vivir con poco, amor, dinero, amigos. El punto es vivir bien con los que deseas. El bien no depende del dinero, sino del estado mental “Quien no desea, no sufre por obtenerlo” le Vale.


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