DISCUSIÓN ENTRE UNA MADRE Y MAESTRO POR LA CALIFICACIÓN DEL HIJO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Los Maestros y los padres no siempre están de acuerdo en todo, sobre todo en la calificación, esto es normal que le llegue la madre muy molesta a reclamar al maestro. El maestro en un afán de no disgustarla un poco más, busca justificarse por la calificación que le asigno. El error es manejarse de refilón sobre el comportamiento, y actitudes del hijo. Y estas acusaciones no siempre están justificadas. Por alguna razón, existe la opinión de que un padre, cuando va a la escuela, debe proteger a su hijo del maestro. ¿De qué?
El maestro tiene una clara visión de lo que es su trabajo, es despejado en seguir su programa, plan de estudios, contenidos, etc. ¿Por qué entonces los padres llegan a luchar? ¿de dónde surge esta ilusión en la cabeza de los padres de que es necesario proteger a sus hijos en la escuela de su maestro? ¿Y que defienden o porque atacan? Un ejemplo: Esta el maestro al final del día laboral sentado en el aula revisando trabajos de sus alumnos. Se abre la puerta y entra una mujer embarazada con cara de pocos amigos o sargento mal pagado.
- ¡Soy la Mamá de López! En la cabeza del maestro le da vuelta a los López que existen en su clase, revisa su lista, y por alguna razón no encuentra a ninguno con ese apellido ¿Quizás haya algún error? Le dijo y sonrío. - ¿Por qué finges que no lo conoces, que no está en tu grupo? - Ella continúa. ¿Qué clase de maestro farsante eres o ¿acaso les pasas la lista de presente dormido? Este maestro agredido, antes de estar frente a grupo estudio para maestro en la escuela formadora de maestros, estudio también para psicólogo educativo en la Universidad, y está trabajando como psicólogo en su consultorio particular por las tardes.
Había asistido a todas las capacitaciones, y seminarios, participo activa y pasivamente en ellos, recibió certificados y ciertos conocimientos y habilidades los cuales con esa experiencia los usaba en su práctica académica en la secundaria. – Espere señora, calmadamente le indico, tratando en que ella se relajara un poco, y pregunto ¿Cómo me dijo que se llama su hijo? – ¡Acaso también esta sordo! Lo escucho perfectamente, ¡López!; ¡López! Repitió con mayor fuerza en la voz. Esta respuesta alerta al maestro sobre el estado de ánimo de la señora. Escuchó todo perfectamente, pero con esta pregunta comprobaba el estado de ánimo de la señora.
El maestro está consciente que tiene una obligación y responsabilidad de atenderla bien y por ello le había pedido que repitiera bien el apellido, el cual no aparecía en la lista de ese grupo. ¿Qué debe hacer el maestro si una madre le ataca agresivamente y le acusa de imaginar la motivación de sus supuestas acciones por calificar mal al hijo? Lo primero es descubrir lo que está sucediendo para poder asumir una actitud. Con toda la calma del mundo el maestro respondió: Lo siento señora ¿Pero no entiendo lo que le está pasando a usted que llega en una posición de ataque? Pasé, siéntese, platíqueme lo que le sucede, y el ¿Por qué? de su molestia, junto le buscaremos una salida que nos dejé satisfechos a los dos.
La señora se sintió desarmada, y estupefacta no acataba si sentarse o continuar gritando, por lo que decidió lo último, regresando a los gritos ¡Como se atreve a reprobar a mi hijo! Continúo: No me gusta lo que está haciendo ahora, ¡ES usted un pendejo! Al maestro no le gusta el tono y los calificativos de la supuesta conversación, por lo que en tono suave le responde “Propongo que platiquemos en otro momento en que usted este más calmada, y juntos podamos razonar”; (Pausa lenta) “Cuando ambos estemos en un estado de calma y podamos discutir todo de manera constructiva”
En ese instante parece ser que el maestro le corto el oxígeno que atizaba las llamas en la mente oscura de la señora, quien de antemano había preparado todo su discurso para derramarlo sobre el rostro del Maestro. Naturalmente el maestro tenía razón, no se puede dialogar con alguien que está explotando, debido a que en ese instante su mente esta nublada sacando todas sus emociones negativas, por lo que no escucha, no oye, y no presenta argumentos válidos. Todo maestro esta consiste que se apega a las reglas y normas establecidas para tal propósito de evaluación basado en un programa con objetivos claros, manejo de estándares, y experiencia adecuados.
Para otorgar una calificación, hay un trabajo para todos los estudiantes el cual deben cumplir, y de acuerdo a si lo hace o el como lo hace se valora. La madre interrumpió el silencio con una pregunta ¿Mi hijo, no está haciendo todo lo que usted le pide? “Yo, lo conozco, mejor que usted, él es inteligente, trabajador y muy estudioso”. “Sí, no sabe pregunta. Me dijo que ha hecho todo lo que usted le pide, que trabajo y estudio mucho” ¿Por qué lo reprobó? – El maestro reviso la prueba que la madre le mostro, y se dio cuenta que el alumno pertenecía a otro grupo y era otra materia la calificada. Levantándose de su silla le dijo a la madre.
- Es hora señora de analizar a fondo su caso. Permítame llamar a la maestra de inglés. Yo doy español. La maestra de inglés es una persona sumamente tranquila, y acudió al aula para atender a la señora, y traía en sus manos el cuaderno de trabajo del chico, el cual estaba revisando junto con el de todos, en el aula de enseguida. Abrió el cuaderno de López ante los ojos de la madre. – La maestra abrió la conversación mencionando, y señalando con el dedo una hoja del cuaderno.
Este es del viernes. Su hijo estaba sentado en la última fila del aula platicando con una compañera, mientras yo daba explicaciones en la clase de inglés. Él estaba ajeno a lo que sucedía en ese momento. No niego que su hijo es inteligente, tiene talento. Incluso responde bien cuando le pregunto. A todos les pedí que escribieran y analizaran 8 frases. Era necesario enfatizar las estructuras gramaticales, determinar las formas verbales y escribir la traducción. Ahora señora veamos el cuaderno de su hijo.
- Allí hay dos frases (Eran 8. Sin análisis, sin traducciones. Dos frases reviso a la carrera en 40 minutos, y si usted se da cuenta, la copio de uno de sus compañeros (Le mostro el otro cuaderno) Por eso es su mala calificación que usted reclama. - La madre se le quedo mirando a la maestra no dando crédito a sus palabras y con voz suave exclamo “Me dijo que hace todo lo que puede, y que no era justa la calificación. Me dijo que no le entendía, que usted no explicaba con calma, y que lo exhibía en el grupo parándolo para preguntarle. Debería considerarlo, y no ser tan injusta por un momento en que se distrajo en su clase”
– Lo hice señora, incluso le he pedido en varias ocasiones que venga conmigo cuando no esté ni él, ni yo, en clase para revisar todo lo que no le resulte claro, sin embargo, su hijo es tímido, le da miedo acercarse, simplemente vea como escribe (Le mostro el cuaderno) la madre se suavizo para justificar a su hijo. – Eso es normal en la secundaria, uno platica con otro en el aula. La señora hablo de algo propio mencionando que en tercero de secundaria conoció a su esposo en el aula. El psicólogo observo sus expresiones faciales, su rostro, la fatiga en sus ojos y en su voz. Estaba nerviosa al tocar ese tema.
Por fin solicito ¿No podría borrar esa calificación y ponerle otra por esta ocasión? – No, se puede señora, seria violar mi ética profesional, mejor a diario revise sus notas en el cuaderno para que usted misma se vaya dando cuenta si cumple o no en todas sus materias. La madre tomo la prueba de la mesa y se encamino a la puerta de salida, se da vuelta y dice: “Adiós. Y discúlpeme". Los maestros apreciaron este gesto noble de comprensión, y sonrieron. La puerta se cerró, y la maestra le dio las gracias a su compañero por acompañarla en ese problema.
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