jueves, 19 de octubre de 2023

 

VIDA EN LA PREPARATORIA POR UNA MAESTRA (19/10/2023)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 La preparatoria es el lugar en donde surgen historias románticas de primer o segundo amor. Es el ambiente donde se generan las relaciones complejas entre adolescentes y maestros que con el tiempo mejoran ¿Qué sucede realmente en ese lugar? Una joven maestra me conto su historia. Me dijo que se graduó en la Universidad y consiguió trabajo para impartir clases. Expresa que tenía miedo en ir a trabajar debido a que los jóvenes son altaneros, arrogantes, groseros, desobedientes, no les gusta estudiar, fuman en los rincones, incluso algunos se drogan o llegan a clases medio borrachos amanecidos con tufo alcohol.

 Ellos no acatan ninguna regla, y si les exigen disciplina atacan sin misericordia a los maestros. Los padres de esos jóvenes, se desatienden de ellos, y se los dejan a los maestros como si estuvieran en una correccional, sin poder para sancionarlos. Un maestro pronto cae en ese juego, y se somete a ellos. A muchas de las preparatorias no se les puede llamar un centro de estudios. No hacen tareas, no asisten a clases y se reportan enfermos, una clase no dura cinco minutos de forma continua cuando la interrumpen.

 Cuando llegué de maestra a la preparatoria, me di cuenta de que en realidad no se cumplían ninguno de los requisitos para una enseñanza de calidad, simplemente la preparatoria es un mundo aparte, alejado de toda realidad. Es imposible disponer correctamente los pupitres, en las aulas estrechas no hay suficientes metros cuadrados, no se puede trabajar, ni siquiera controlarlos en disciplina. Son aulas con 45 jóvenes. Cuando estaba en la Universidad estudiando me parecía que ser maestra era muy sencillo, sin embargo, me di cuenta que es el salario más ingrato que se puede ganar.

 Como maestra repasaba por las noches toda la información disponible para abordar el tema, diseñaba estrategias, planes, objetivos, practicaba varias formas de hacerlo frente al espejo. Entraba a la preparatoria a las 8:00 A.M. Y salía a las 4.P.M. Casi no tenía tiempo libre para mi persona. Cargaba siempre la mente ocupada en preparar materiales que les fueran interesantes, pero al momento de presentarlos me hacían sentir como una estúpida. El desarrollo de la clase dependía de un grupito que daban la voz de ataque. Eran esos los que estaban dispuestos a que nadie estudiara.

 Se empezaban a reír entre ellos, enseguida subían la voz, borneaban, se molestaban, y, yo terca queriendo explicarles el tema en su idioma porque no entienden los términos del lenguaje, mucho menos los términos científicos. Los escuchaba en sus palabras y alegatos detectando la pobreza en su lenguaje. Los estudiantes de preparatoria son muy arrogantes, y perezosos. Para ellos, cuando escuchan “Vamos abrir nuestros cuadernos y anotamos” equivale a una maldición. Abierta y rebeldemente se niegan a escribir notas, o hacen garabatos. Si, los deseas sancionar recurren a sus derechos exclamando ¡No, tienes derecho como maestra a obligarme a escribir o decirme que me quede callado, me siente etc.! Yo, ¡Tengo derecho a decidir la información que deseo recibir!

 Así que ¡No puedes obligarme a hacer algo que no deseo! No entienden lo que leen, ni les gusta terminar de leer un texto completo. Para ellos es más fácil copiar y pegar un texto del internet y presentarlo como propio. Tambien exigen que se les permita usar el teléfono en clase. La disciplina siempre es difícil. Los maestros que tuve en mis tiempos de estudiante de preparatoria se quedaban parados en medio de los pasillos entre pupitres esperando que los estudiantes se calmaran y callaran.

 Como estrategia por esa experiencia lo intente muchas veces, pero corría el tiempo, hasta 15 o 20 minutos y ellos no paraban, seguían haciendo ruido de todo tipo, chismeaban, charlaban, se empujaban, se ocupaban de sus asuntos, etc. En múltiples ocasiones intenté alzar la voz, pero es inútil. Ellos hacían aún más ruido, gritando. Amenazar, sancionar o levantar la voz, no funciona con ellos ¡Nada les importa! En mis estrategias de repente golpeaba el escritorio del maestro con el borrador, pero nada. Caminaba entre las filas, y ellos no se calmaban. En cuanto a la agresión, puedo decir que hay mucha.

 Pero ahora es imposible reprender a un alumno, ni siquiera si es él que te responde groseramente. Sin lo sancionan al otro día tienes a su padre parado en la puerta del aula reclamándote y alardeando sus influencias. Incluso llegan a gritarte que el único que puede regañar a su hijo, es él. Por eso los jóvenes se sienten absolutamente libres para hacer y deshacer porque saben que no existe represión alguna. Entiendo que esos jóvenes no cuentan con nadie que los escuche en su familia sobre sus problemas.

 Casi todos cuentan con un teléfono inteligente caro, o una tableta, y se la pasan clavados en ella. Nunca abandonan estos dispositivos. Se topan en los pasillos porque están constantemente mirando sus teléfonos. Ninguno utiliza este tipo de aparatos para estudiar. Al iniciar la clase les pedía que guardaran su teléfono a lo que respondían “En un minuto, necesito contestar algo”

 Constantemente hay problemas porque los pierden o se lo roban entre ellos. Los padres acuden muy molestos a reclamar a la dirección de la escuela, pero en dos días el joven ya trae otro nuevo y de mejor calidad. De sus libros les comento que algunos los pasean y otros los van destruyendo, los pierden, los dejan en su aula. Incluso los usan en clase para tirárselos a la cara unos con otros. No tienen ninguna cultura para manejar esas cosas.

 Llegan a la preparatoria y no saben escribir, ni leer, y ahora eso no sorprende a nadie. Llegan con muy malos hábitos, son antisociales. Hemos sorprendido a jóvenes que traen una botella supuestamente de juego y la traen preparada con vino o cerveza rebajada. En cierta ocasión una de las chicas se drogo de más en los baños, y se tuvo que llamar a una ambulancia. En otra ocasión le pregunte a una chica sobre si traía su tarea y me contesto ¡Púdrete, vete al infierno! Otra dijo: “Ayer se murió mi abuelita, y me anda doliendo la cabeza por la desvelada. A lo que le pregunte ¿Cuántas abuelitas tienes, ya que van diez que te cuento, que se mueren? En la preparatoria está prohibido fumar, por eso se esconden o fuman cerca de la escuela.

 Muchas de las chicas creen que están en la preparatoria en espera de conseguir un narcotraficante o un millonario y que por eso no consideran importante estudiar. Se vuelven locas si un hombre mayor que ellas las espera a la salida de la escuela en un auto caro. Dicen que son muy liberadas y no le dan importancia a que el hombre este casado y con hijos. No tienen claro ¿Cuáles son los límites? Cuando hablan de cualquier tema en la mayoría de las ocasiones son obscenas, quieren replicar el rol del hombre malo.

 Desean ser las estrellas. El verlos conversando en el aula te puedes engañar en que todos viven en armonía. En la preparatoria te topas con alumnos talentosos, inteligentes, estúpidos, disfuncionales mentalmente. Todos exigen una buena calificación, pero no hacen nada por conseguirla. Los padres de estos estudiantes no se preocupan por ellos, solo les exigen calificaciones para darles premios. Creo que todas las dificultades provienen de la crianza en familia. Ahora la autoridad del maestro es un cero a la izquierda. Resulta que los profesores no están protegidos de ninguna manera.

 Los padres y madres de estudiantes pueden permitirse cualquier cosa. Ahora todo el mundo lucha por los derechos de los jóvenes, sin obligaciones. Los maestros debemos tener mucho cuidado con lo que decimos o expresamos. Todo se vuelve en su contra, y será sancionado o humillado por las redes sociales. Si el libertinaje escolar continua, no sé qué pasará, pero no creó que algo bueno sea para la sociedad del futuro. Ahora resulta que los padres acuden a la preparatoria a golpear a los maestros, las madres suelen pensar que saben cómo enseñar y dar consejos a sus hijos. Un día un estudiante le dijo a un maestro que si no lo pasaba en su materia se suicidaría, se subió al techo de la escuela y amenazo con tirarse. Todos sus compañeros le gritaban tírate que se me está acabando la pila y no podre grabarte en mi teléfono.

 

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