lunes, 3 de noviembre de 2025

 

EDUCAR A LOS NIÑOS CON “CULPAS”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

“La edad no trae consigo sabiduría, sino simplemente una reelaboración de viejas ansiedades” El amor y la culpa son una mala mezcla. El amor y el respeto son lo que realmente fortalece las relaciones.  ¿Estás de acuerdo? La escuela es estresante tanto para los niños como para los padres. Las clases, los horarios y las tareas domésticas están por todas partes. Y es precisamente durante estos periodos cuando suelen entrar en juego los métodos tradicionales de manipulación emocional. Los padres manipulan con frases desde “¿Después de todo lo que hemos hecho por ti?” – “Si continuas así, me enviaras a la tumba” ¿Te suena familiar? Inculcar culpa es un método común en la crianza. Pero, este sentimiento se acumula y se convierte en el hábito de culparse a sí mismos incluso cuando no tienen la culpa. Y de adultos, estas personas se convierten en presa fácil para otros manipuladores. Una niña escucha en la escuela a una compañera que quien dice”

Mi mama, es una excelente persona, comparto todo con ella” La niña que la escucha de inmediato reflexiona sobre su relación con su mama, y si esto no es así se cuestiona, pero “¿y yo? ¿Qué he hecho mal?” A veces, estas palabras se pronuncian con un fin práctico: para conseguir que el niño ayude, obedezca o sea más conveniente, y se le llama “Manipulación pragmática” Y otras veces, se hace simplemente por el placer de hacerlo: el padre o la madre quiere sentirse víctima, hacer que el niño se sienta culpable y, de ese modo, sentirse importante, y a ello se le llama “Manipulación hedonista”

El problema es que utilizar el culpabilizar al niño de forma constante le destruye por dentro. Conduce a la apatía, la inseguridad, la baja autoestima e incluso la depresión. El niño, o ese adulto que fue educado en esta forma empieza a castigarse a sí misma solo para librarse de esta carga interna.

En la gran mayoría de los casos los padres sueltan estas frases sin conocer su alcance, ni el grado de daño que ocasionan, es decir lo dicen sin malicia alguna, solo por costumbre. Pero se trata de una costumbre tóxica que arruina las relaciones y daña la psique del niño. ¿Qué hacer? Sustituye la manipulación por una conversación sincera y en vez de “¡Me llevarás a la tumba!” - “Estoy pasando por un mal momento, por favor ayúdame”; en lugar de “Después de todo lo que he hecho por ti…” - “Realmente quiero que me escuches”.

El niño va creciendo escuchando de labios de sus padres que es un tonto, un estúpido, y llega el momento de actuar en sus decisiones para no parecer tonto o estúpido, teme ser valorado por las personas como eso. Es ahí en donde aparece el peligro para el niño debido a que un manipulador lo detecta como si lo estuviera esperando. El niño teme ser considerado incompetente, lo mismo le sucede en su edad adulta. Siente miedo, vergüenza a equivocarse, o a preguntar si no entendió, y con ello llegan sus malas decisiones, o deja que otra persona lo controle.

En el fondo, esto se debe al temor a parecer ignorante que se ha quedado grabado en su mente. Por supuesto, este miedo se convierte en un blanco para los manipuladores. A veces, la situación para el niño, o para ese adulto educado en la culpa, se complica aún más si el manipulador tiene un alto nivel educativo. Utiliza términos complejos, palabras en inglés, abreviaturas poco comunes, expresiones científicas y datos difíciles de verificar de inmediato. Esto induce aún más a la víctima a creer en su superioridad. Además, el manipulador suele emplear un tono y una entonación que sugieren que está hablando de las cosas más básicas.

El niño o el adulto en su cerebro determina que esa persona tiene mejor conocimiento de las cosas y la forma de resolver situaciones, por lo que lo sigue mansamente. Hay otros casos en los que el manipulador simplemente recita palabras ingeniosas memorizadas sin comprender del todo su significado (Frecuente en políticos). Lo principal es que suene ingenioso y que la víctima se sienta avergonzada de revelar su ignorancia; ¡entonces todo funcionará! A veces, los manipuladores utilizan frases para hacerlos culpables de su ignorancia como “Todo el mundo lo sabe”, “Es un hecho conocido, cualquier gente con un dedo en la frente lo piensa” – “Es absolutamente obvio”, “Todo el mundo lo entiende”

Pensaras ¿Por qué la gente tiene tanto miedo de mostrar su ignorancia? Porque al niño, y adulto educado en la culpa le ¿Da tanto miedo si no ha leído ni escuchado algo? ¿Qué espera el manipulador? Que sintamos miedo y falsa vergüenza. Les da vergüenza preguntar y aclarar. La única forma de romper esta manipulación es simplemente admitir tu ignorancia, preguntar y aclarar. Sin embargo, el problema es antiguo y viene arrastrándose desde la educación de los tatarabuelos quienes fueron también educados para que sintieran vergüenza, y miedo por su culpa. La educación que les dieron sus padres les quito su dignidad.

Cuando el niño no se educa en la culpa aprende a distinguir a un manipular de inmediato, lo escucha con calma, comprende que sus conocimientos son vagos de la situación que expone, es información imprecisa la que maneja, lo escucha y reflexiona sobre el cómo se confunde, y al final le resulta divertido al detectar la trampa en la que desea hacerlo caer. A veces incluso citan hechos completamente inexistentes o proposiciones científicas ficticias, así que siempre es importante preguntar y aclarar.

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