lunes, 17 de noviembre de 2025

 

MARÍE CURIE (DOS PREMIOS NOBEL)

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Abandonó su país natal a los 24 años. En aquel entonces, Polonia ni siquiera figuraba en el mapa europeo, y cuando reapareció, de nuevo por esas tierras ya había ganado dos Premios Nobel. Ella abandono Polonia, pero bautizo a uno de los elementos descubiertos por ella como “Polonio” Maria Skłodowska-Curie nació en Varsovia en 1867, cuando la ciudad era la capital del Reino de Polonia, parte del Imperio ruso. De hecho, el año de su nacimiento, la palabra polaco desapareció del nombre oficial de la provincia: pasó a ser la Región del Vístula. La reforma fue solo una de las muchas consecuencias del Levantamiento de enero de 1863-1864. Otra grave consecuencia fue la abolición de la educación en polaco.

Esto afectó la infancia de Maria Skłodowska-Curie. En su autobiografía, recordó: Todas las clases eran en ruso, impartidas principalmente por profesores rusos que trataban a sus alumnos de la misma manera que trataban a la propia Polonia: con hostilidad. (...) Por eso el valor de dicha educación era cuestionable y el ambiente en la escuela era insoportable.

Maríe recordó que los profesores vigilaban constantemente a los escolares y desconfiaban de cada uno de sus movimientos. Los niños eran conscientes de que cualquier conversación en polaco, cualquier palabra dicha accidentalmente en polaco, podía ser utilizada en su contra y la de sus familias. En un entorno tan hostil, señaló Curie, los niños perdieron toda alegría de vivir: Dijo” Un sentimiento prematuro de desconfianza e indignación se cernía sobre su infancia como una espada pesada, como una pesadilla”. Estas condiciones de desarrollo extremadamente anormales tuvieron un efecto positivo inesperado. Tambien dijo “En gran medida, despertaron sentimientos patrióticos en la juventud polaca”

Afortunadamente, el padre de Maríe, Władysław Skłodowski, profesor y miembro de la nueva intelectualidad polaca, supo despertar el interés por la ciencia en sus cuatro hijos. Aprovechaba cualquier oportunidad para explicarles cómo funcionaba el mundo que los rodeaba. Le enseñó matemáticas y física; la niña se adaptó a estas materias sin dificultad. Más tarde, admitió que lo único que lamentaba era que su padre no tuviera un laboratorio donde pudieran realizar experimentos.

Su padre amaba la literatura y era un gran experto en poesía polaca y extranjera, que traducía. A veces incluso escribía poemas, lo que causó una profunda impresión en la joven Maríe. Recordaba especialmente las tardes de los sábados en la mesa, cuando su padre leía o recitaba poesía y prosa polacas. Más tarde recordaría que “esas tardes nos proporcionaban un gran placer; gracias a ellas, se desarrolló en nosotros un sentido de patriotismo”. Marie amaba la poesía y a menudo se aprendía poemas de memoria.

A los 17 años, tras terminar la preparatoria (era la mejor estudiante, aunque un año menor que sus compañeros), Maríe consiguió trabajo como institutriz para una familia polaca que vivía fuera de la ciudad. Trabajaba de día y estudiaba de noche para ahorrar dinero y poder ir al extranjero a estudiar (en aquella época, las mujeres no eran aceptadas en la Universidad de Varsovia). También encontraba tiempo para dar clases a niños campesinos, quienes no podían recibir una educación adecuada bajo el dominio ruso. Ella recordaba: “Enseñábamos a leer y escribir tanto a niños pequeños como a niñas mayores. Compartíamos libros en polaco con ellos; los padres lo agradecían. Incluso estas acciones inocentes podían ser peligrosas, ya que el gobierno prohibía cualquier iniciativa de ese tipo sobre todo leer libros en polaco, quienes eran declarados culpables se enfrentaban a la cárcel o al exilio a Siberia.

A finales de siglo, esta educación en secreto impartida por la intelectualidad polaca se había convertido en un poderoso movimiento para erradicar el analfabetismo y fortalecer el sentimiento patriótico entre los niños de familias campesinas. Maríe pasó tres años y medio en el pueblo. Durante este tiempo, enseñó en secreto. También ahorró dinero para la educación de su hermana, quien ya estudiaba en París. Maríe misma pronto seguiría ese camino. Tras regresar a la ciudad, se ganó la vida enseñando y continuó sus estudios. Finalmente, tuvo acceso a un laboratorio (dirigido por su tío), donde realizó sus primeros experimentos. En ese momento, Maríe decidió que quería estudiar matemáticas y física en París.

 

Comenzó a asociarse con un grupo de jóvenes que “se reunían con el propósito de estudiar juntos, mientras al mismo tiempo discutían temas sociales y nacionales”. Éste era uno de esos grupos de jóvenes polacos que creían que el camino principal hacia la liberación de su patria residía en el intento de desarrollar las capacidades intelectuales y morales del pueblo.  Ella sabía que debía educarse y enseñar a los demás al mismo tiempo. Siguiendo este principio, decidió organizar clases nocturnas donde cada uno pudiera enseñar la materia que mejor comprendiera.

 Claro que todo esto ocurría en secreto, lo que complicaba enormemente el proceso de aprendizaje. Muchas décadas después, en su autobiografía, Marie Curie escribió que había una conexión directa entre esta forma de vida social polaca y su credo de vida. Dijo “Sigo convencida de que las ideas que nos inspiraron en aquella época eran la única vía hacia el desarrollo social. Es imposible construir un mundo mejor sin intentar cambiar el destino de una persona específica; por lo tanto, cada uno de nosotros debe esforzarse por mejorar tanto su propia vida como la de los demás” En 1891, a los 24 años, Maríe se fue a estudiar a París.

Aunque dedicó casi todo su tiempo a estudiar, logró establecer contacto con polacos parisinos, con quienes se reunían de vez en cuando para hablar de asuntos nacionales y olvidarse de la soledad. Sin embargo, al final del primer año, dejó de participar en estas reuniones, porque dijo “hay que concentrarse en los estudios para graduarse cuanto antes”. Y así fue: al año siguiente, Maríe se graduó en matemáticas y física, convirtiéndose en una de las mejores de su generación de egresados. Poco después, conoció a su futuro esposo, Pierre Curie.

Sin embargo, su matrimonio permaneció en duda durante mucho tiempo. ¿Por qué? Todo giraba en torno a Polonia. Dijo “Pronto me pidió que fuera su compañera, pero no me decidí de inmediato. Dudaba si valía la pena dar ese paso, que me separaría de mi familia y mi patria” – “Ese verano, no estaba segura de quedarme en París: iba a volver a Polonia de vacaciones y no sabía si quería regresar. Por suerte, en otoño, tuve la oportunidad de trabajar en un laboratorio de la Sorbona, así que volví a trabajar para mi doctorado”

Descubrimiento del Polonio: En julio de 1895, Marie se convirtió en la esposa de Pierre Curie. En julio de 1896, Marie y Pierre anunciaron el descubrimiento de un nuevo elemento, al que llamaron polonio, en honor a la patria de Marie. El nombre del elemento proviene del nombre latino de Polonia. Considerando que Polonia ni siquiera figuraba en el mapa europeo en aquel entonces, esta acción fue una contundente declaración política. Rusia era un imperio poderoso, y en Francia, que solía simpatizar con el movimiento nacional polaco, el interés por la cuestión polaca había disminuido considerablemente tras su derrota en la guerra franco-prusiana de 1871.

Al nombrar el nuevo elemento en honor a su país natal, Marie Skłodowska-Curie pareció anticipar el amplio debate público que siguió a su Premio Nobel en 1903. Con ello, pretendió usar su fama científica para llamar la atención mundial sobre un hecho puramente político: los polacos se vieron privados de su propio estado independiente. Al parecer, el polonio se convirtió en el primer elemento químico político en la tabla química periódica. Despues del Polonio, la pareja descubrió el elemento “Radio” y este elemento resultó ser mucho más fácil de reconocer y extraer. También jugó un papel mucho más importante en la historia de la ciencia, eclipsando al polonio. Cuando se descubrió el polonio, no se podía ver ni pesar.

Posteriormente, Marie Skłodowska-Curie dedicó su vida a la creación del Instituto del Radio en París. En aquella época, recibió numerosas invitaciones de Polonia. La iniciativa provino de la élite polaca (incluida una delegación encabezada por Henryk Sienkiewicz en 1912). Pero Marie se negó a ir. En lugar de regresar ella misma, envió a dos de sus asistentes más talentosos a Polonia. También era importante para ella que el Instituto del Radio de París contara con trabajadores polacos de esta manera, formó al futuro personal del Instituto del Radio en Polonia.

Cuando la organización finalmente abrió sus puertas en 1932, el Instituto Polaco del Radio se convirtió en una de las instituciones más avanzadas del mundo en investigación del cáncer. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Marie Curie decidió actuar. En su autobiografía, escribió “En aquella época, el principal deber de todo ciudadano era ayudar a su país”. Poco después del inicio de la guerra, comenzó a desarrollar máquinas móviles de rayos X. Justo en el frente, Marie Curie realizó exámenes de rayos X para ayudar a los soldados franceses heridos. Ella misma conducía estas máquinas (¡Marie Curie fue una de las primeras mujeres en obtener la licencia de conducir!). En 1918, Polonia obtuvo su independencia.

Esto puso fin no solo a la lucha de liberación nacional polaca, que había durado más de cien años, sino también a la época en que los polacos más se preocupaban por Polonia. La época en que el patriotismo era un deber cívico y casi una religión estaba llegando a su fin. ¿Es sorprendente que una de las frases más ingeniosas sobre este tema fuera de Marie Curie? ¿Y es sorprendente que fuera humorística? Curie supuestamente pronunció este discurso en una conferencia de la Sociedad de Naciones en 1921. En su frase sobre el elefante en la conferencia dijo “Un inglés, un francés y un polaco participaron en un concurso literario.

Se les pidió que escribieran algo sobre un elefante. El inglés presentó un ensayo titulado “Mi experiencia cazando elefantes en Sudáfrica”. El francés escribió un ensayo sobre “la vida sexual y erótica de los elefantes”. El polaco preparó una monografía titulada “El elefante y la cuestión polaca” Esta frase, ha quedado grabada para siempre en la cultura polaca, convirtiéndose en un dicho con el que los propios polacos expresan su gusto por buscar motivos polacos en cualquier tema, incluso en aquellos que a primera vista parecen no tener nada que ver con Polonia.

En mayo de 1932, Maríe Curie llegó a Polonia para la ceremonia de inauguración del Instituto del Radio. Era su última visita a su país natal. La gran polaca tuvo tiempo para pasear por el río Vístula. Fue una especie de viaje sentimental a su juventud, pues le encantaba pasear por allí hacía unos cincuenta años. Durante el paseo, recordó una melodía: una canción popular del siglo XIX: “El Vístula fluye, fluye”. Probablemente, Maríe la conocía de niña. En una carta que escribió apenas dos años antes de morir, Marie Curie citó esta canción. Esta es una prueba más de su amor por Polonia.

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