miércoles, 12 de noviembre de 2025

 

GENEROSIDAD

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Si una persona es generosa, siempre pensando en los demás y considerando sus necesidades en cada detalle, su vida sin duda estará llena de momentos hermosos. Hay una vieja historia muy conmovedora: un joven de la India viajaba en tren a Bombay. Al subir, se le cayó accidentalmente un zapato al andén. Había demasiada gente para alcanzarlo. Mientras el tren se alejaba lentamente, se quitó rápidamente el otro zapato y, sin dudarlo, lo tiró donde había caído el primero. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho, respondió: “Si pasa por aquí alguna persona necesitada, puede encontrar un par de zapatos que le podrían ser muy útiles” (Mahatma Gandhi, 1869-1948). En la sociedad actual, muchas personas son egoístas y presumidas, y entre miles de ellas se encuentran los profesionistas.

Puede que cuando son estudiantes defienden sus principios, pero a los años de egresados revelan su verdadera naturaleza. ¿Por qué perdemos esa capacidad en ser generosos, y dispuestos a ayudar a los demás? Un Médico, psicólogo, ingeniero, etc. ¿Está dispuesto a tomar del brazo a un ciego para ayudarlo a cruzar la calle? ¿Ayudarían a una persona anciana que se ha caído en la calle? ¿Darían su asiento en un autobús para que se siente el anciano, la embarazada, etc.? Por eso me pregunto ¿Qué nos pasó como sociedad?

 ¿Por qué dejamos de ser amables, generosos, empáticos? – Hoy son contados con los dedos de una mano quienes lo hacen, incluso si se les pregunta a los que no lo hacen usarán la mentira, y dirán que ellos siempre lo hacen. Podemos ver que la conciencia generosa, moral, humana se ha perdido. En mi opinión personal: “No podemos ignorar la vida de los demás solo porque nuestros propios intereses puedan verse afectados” Viene a mi memoria una carta que leí hace mucho tiempo que la escribió el presidente de los estados unidos Roosevelt.

Le habían robado en su casa, una persona queriendo congratularse con el presidente le envió una carta para supuestamente consolarle. la que me llamó la atención fue la respuesta que le dio el presidente Roosevelt, y decía así “Gracias por su carta. Ahora estoy en paz porque: primero, el ladrón solo robó mis pertenencias y no me hizo daño; segundo, el ladrón solo robó algunas cosas, no todo; tercero, y lo que más agradezco, fue él quien robó, no fui yo” Es por ello que mi filosofía de vida me alerta en lo profundo de mi ser “Que no importa cómo nos traten, y que lo que debemos mantener sana es nuestra conciencia para que no la contagien esos enfermos con los que a diario convivimos, y que bajo ninguna circunstancia  debemos abandonar nuestra generosidad, y amabilidad”

Afortunadamente aún hay mucha gente buena y a la vez desgraciadamente cada vez en número de egresados de las Universidades se titulan para ser abusivos, gente engañosa, que no se tienta el corazón para timar sin importar de la carrera que egresen. La gente en general les tiene más miedo a ellos sobre todo a los abogados, Médicos, comunicadores.  No hace siquiera 30 años la gente si veía alguien en apuros acudía de inmediato en su auxilio, pero eso ha quedado sepultado en el pasado. Hoy solo de palabra te desean que resuelvas individualmente tu problema y los llena de satisfacción el ver, que no son ellos los que lo padecen. 

Aún recuerdo cuando siendo un niño en mi pueblo, un caballo se encabrito y mando al suelo al hombre que lo montaba. El hombre al caer se quebró la pierna, sangraba de su cabeza. Bastaron unos cuantos minutos para que la gente que pasaba o vivía en esa parte del pueblo acudieran de inmediato ayudarlo. Unos hombres lo tomaron en brazos para llevarlo a la clínica. Las mujeres pusieron vendas en sus heridas. En la pequeña clínica rural no estaba ese día el médico, y de inmediato uno de los hombres expreso a los demás que él lo llevaría en su auto viejo a la ciudad para que fuera atendido.

Dos o tres días despues de nuevo vi al hombre enyesado caminar por la calle, y además me entere que entre varios de los que le ayudaron juntaron dinero para la gasolina de quien lo llevo. ¿Por qué estaban tan dispuestos ayudar en forma tan considerada? ¿Por qué existía este amor por sus semejantes que hoy se ha perdido? ¿Por qué tenían estas personas tan arraigada su fe en Dios, y no en las cosas materiales como ocurre hoy? Tal vez las nuevas generaciones no aprenden en sus hogares el sentido de la vida plena, no saben cuál es el propósito de su vida, y la llevan a la deriva. La conciencia humana sobre lo que significa la luz de ser humano en cuanto generosidad, amor al prójimo, se va apagando.

Es un mal que se impregna en la infancia y se exacerba en los profesionistas creyendo que su vida depende del dinero, el prestigio en poseerlo, en pasear en un auto de lujo. En la vida nacemos como humanos, y de nuestros padres, familiares, profesores, entorno, seremos realmente humanos “La vida que disfrutaremos depende enteramente del bien y del mal que hagamos en esta” La miopía social de lo que en la actualidad nos está sucediendo nos ciega la conciencia para que no comprendamos las consecuencias, y que sin duda será la peor herencia pudimos transmitirle a la siguiente generación.

– No es normal que estudiantes, y profesionistas con su nivel educativo no comprendan lo que está sucediendo “Lo deducen, pero no lo atienden, o son parte” En teoría social y educativa sus conocimientos son superiores a la generalidad de la sociedad, pero ¿Por qué con ese nivel, no comprenden esta verdad de la vida? ´Porque desconocen o se muestran parte de las causas y efectos? ¿Por qué no respetar la ley de los humanos y la de la naturaleza? De niños aprendimos de nuestros padres que las buenas acciones traen buenas recompensas y las malas, malas consecuencias”

 ¡Es una lástima que lo hayamos olvidado! Si observamos las raíces del mal, las encontraremos en nuestro hogar con padres que prestan atención a sus hijos, no se preocupan por los sentimientos de sus hijos, profesores que acuden a dar sus clases, y al cumplir el tiempo salen desesperados ¿Quién guía hoy a los hijos, y estudiantes para que encuentren el camino correcto? ¿Quién les ayuda a que forjen una visión de vida?

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