LA JUVENTUD, PIERDE LA MEMORIA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex
Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
“Un joven que no lee libros, es como un árbol sin raíz que cae al primer viento” La fortaleza de tu memoria no es innata, sino que está determinada por las decisiones que tomas en tu vida diaria. Olvidar no se debe a que nazcamos con mala memoria. De hecho, todos tenemos muy buena memoria; simplemente la mayoría ha olvidado cómo usarla eficazmente. En tu escuela, trabajo y en tu vida, es posible que hayas experimentado esta sensación: artículos que acabas de leer o frases que acabas de reconocer se vuelven borrosas en tu memoria en un abrir y cerrar de ojos; conocimientos que aprendiste antes no puedes recordar cuando necesitas usarlos.
¿Sientes a menudo que no puedes recordar las cosas, que tienes mala memoria y que la gente siempre te dice que eres olvidadizo? Lo primero es ser selectivo con quien conversamos. – “A mayor número de conversaciones negativas, mayor es el daño al cerebro” “A mayor número de conversaciones agradables, mejor es la salud mental” Durante las conversaciones amenas y significativas, es más fácil predecir lo que se dirá, lo que estimula las regiones cerebrales estrechamente relacionadas con la memoria.
Muchas personas entran a su cocina por algo y olvidan por lo que iban, otras andan buscando las llaves y las traen en la mano, o buscan el sombrero y lo traen puesto, etc. A eso se le llama deterioro de la memoria. Todos deseamos que nuestra memoria funcione bien, pero la vida nos arroja a la ansiedad, el miedo, estrés, y vamos por la vida sin poder calmar por un momento a nuestra mente, vamos perdiendo la concentración.
Todos sabemos que conforme vamos envejeciendo nuestra memoria se va degenerando también. Cada día nos vamos dando cuenta que vamos olvidando las cosas que teníamos que hacer, o nombres de amigos. Tambien sabemos que mientras no exista una enfermedad crónica el proceso se hace de forma lenta. Sin embargo, hoy en día, muchos jóvenes comienzan a padecer la pérdida de su memoria a pesar de gozar de buena salud ¿Qué está dañando la memoria de la juventud? Lo primero que se me viene a mente es que los jóvenes se amanecen pegados a la tableta, computadora, o teléfono, es decir son trasnochadores. No descansan su cerebro, ni su vista.
El cerebro que no descansa va perdiendo la memoria debido a que dañando sus terminales nerviosas “Quien descansa durmiendo 8 horas al día tiene buena memoria” Otro aspecto que les está dañando su memoria son los múltiples problemas sociales y económicos a los que se están enfrentando. En su hogar, la escuela, la calle solo reciben emociones negativas. La sociedad los inocula con los virus de la ira, agresividad, depresión, baja autoestima, estrés excesivo, exigencias familiares y escolares.
La sociedad y el entorno los mantienen de mal humor, y ello lesiona su memoria, les cuesta recordar. Las emociones negativas van desconectando al cerebro para no sufrir, y al ver problemas graves en otras personas no reaccionar “Insensibilidad social, y sentimental” Es por ello la importancia de girar la llave en sentido contrario para que reciban actitudes positivas. Cada vez la población en general se alimenta más mal, es decir come para llenar la panza, pero no se alimenta, y además los niños no tienen derecho a negarse a este tipo de comida llena panza por eso tenemos millones de niños, y jóvenes obesos por los resultados que este tipo de comida desencadena en sus cuerpos provocándoles desequilibrios nutricionales.
La pésima nutrición priva a los niños y jóvenes de los elementos necesarios que el cerebro necesita por lo que se reduce su trabajo en cuanto a capacidad de pensar y con ello la pérdida de memoria. No se trata de llenar la panza sino de una dieta que realmente alimente sano como son las verduras, poca carne, alimentos básicos y frutas. Muchos de los jóvenes fuman, y para nadie es un secreto que les afecta en su salud, pero también les afecta en su memoria por el dióxido de carbono que baja el consumo de oxígeno en el cerebro, causando daño y deterioro de la memoria con el tiempo.
Lo mismo sucede con el consumo de alcohol va matando neuronas, adormeciendo al cerebro. En los últimos años los jóvenes han dejado de hacer ejercicio y se dedican a revisar su teléfono pasando horas mirando la pantalla. En las escuelas pasan horas diariamente sentados sin pestañear para que su maestro no les llame la atención y ello va afectando su circulación sanguínea, sus músculos, sus huesos, y perjudicando no solo su cuerpo sino también su memoria.
Hoy los jóvenes padecen pereza mental. A ninguno de ellos les da la gana de razonar, es decir si un maestro les plantea una pregunta buscan la respuesta de inmediato en el google, y sin razonarla se la leen al maestro. Es por ello que nuestro cerebro se va atrofiando “Deteriorando” por falta de uso “La falta de razonamiento disminuye nuestras capacidades cognitivas y con ello la memoria.
Vivimos en lo que se conoce como la economía de la atención, donde el tiempo y la energía son limitados. Ante tal abundancia de información, solemos dejarnos llevar por la intuición, y nuestro cerebro, responsable de la memoria, se fatiga y se sobrecarga. Por un lado, la capacidad de la memoria humana es limitada; es imposible absorber información excesiva en poco tiempo, y a medida que se adquiere contenido nuevo rápidamente, el contenido existente se deja de lado con la misma rapidez, es decir, se olvida.
Por otro lado, la lectura superficial, en el mejor de los casos, crea memoria a corto plazo, no a largo plazo. La memoria tiene una curva de decaimiento, y la memoria a corto plazo se desvanece con extrema rapidez, por lo que olvidar en esta etapa es un fenómeno normal. Además, el ritmo cada vez más acelerado de la vida moderna y la gran cantidad de experiencias complejas y variadas no solo provocan una pérdida de concentración, sino que también aumentan el estrés y la ansiedad, lo que causa una disminución de la memoria.
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