LOS HUMANOS LE TRANSMITEN EL ESTRÉS A LOS
PERROS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El estrés es algo que todos experimentamos en algún momento de nuestra vida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés se define como cualquier cambio que cause tensión física, emocional o psicológica. Las personas dicen que si una persona está bostezando frente a nosotros nos contagia dándonos sueño. Me pregunto si el estrés puede ser contagioso. En 2014, científicos sugirieron que el estrés podría ser contagioso.
Los autores escribieron que el simple hecho de observar a otra persona en una situación estresante puede provocar que nuestro cuerpo produzca cortisol, una hormona implicada en la respuesta al estrés. Los investigadores sugirieron que este fenómeno, llamado “estrés empático”, suele ser más común al ver a un ser querido o a un amigo cercano en apuros, pero también puede ocurrir al ver a un desconocido en apuros.
Las emociones pueden transmitirse de una persona a otra a través de neuronas espejo, según una reseña de 2013 en Current Biology. Tenemos neuronas que se activan cuando vemos a alguien hacer algo, como bostezar. Estas neuronas desencadenan una respuesta recíproca, por lo que, si una persona ve a otra con aspecto cansado, puede empezar a sentirse cansada también. Compartir emociones es un importante mecanismo de supervivencia. Activa reacciones en los demás que pueden ayudar no solo a resolver nuestro problema personal, sino también a cambiar la situación en su conjunto.
La transferencia de emociones es un acto subconsciente y no es una experiencia exclusiva de los humanos. Otros animales también pueden adoptar las emociones de miembros de su propia especie. Aunque el estrés es algo que la mayoría de las personas intenta evitar, desempeña un papel importante tanto en humanos como en animales. En ocasiones, esta respuesta es sumamente beneficiosa, ya que prepara nuestro cuerpo y cerebro para afrontar una situación de ansiedad o estrés. Una respuesta intensa al estrés libera la glucosa almacenada, aumenta la frecuencia cardíaca y reduce el gasto en funciones que no son esenciales en ese momento, como la digestión.
Desafortunadamente, hoy en día existen tantos problemas que la respuesta al estrés puede ocurrir con demasiada frecuencia, lo cual puede causar daños al cuerpo y al cerebro. Y esto es especialmente peligroso, ya que los científicos aún se inclinan a creer que el estrés es contagioso. Un estudio de 2014 reveló que una persona estresada puede contagiar a toda una oficina. ¿Imagine a un empleado con estado de ánimo negativo en la oficina?
Los perros tienen un sentido de empatía muy desarrollado y pueden percibir el estado emocional de sus dueños. Si un perro percibe que su dueño está estresado o ansioso, también puede empezar a mostrar signos de ansiedad. Expertos de la Universidad de Linkoping descubrieron hace unos años que los perros pastores pueden experimentar estrés al mismo tiempo que su dueño. Como parte de su trabajo, decidieron estudiar esta relación con otras especies y razas de perros. Para ello, reclutaron perros de dos categorías diferentes. Algunos colaboraban con humanos (por ejemplo, perros de caza), mientras que otros eran solitarios (razas más cercanas a los lobos).
Durante el estudio, los científicos midieron el nivel de cortisol, la hormona del estrés, tanto en los animales como en sus dueños. Además, los dueños tuvieron que completar un cuestionario sobre su mascota, su comportamiento y su estado psicológico. Resultó que cuanto más fuerte era la relación entre la persona y el perro, más se sincronizaba el estrés entre ellos. los perros pastores acostumbrados a una estrecha colaboración con los humanos comienzan a experimentar estrés si sus dueños lo experimentan durante un tiempo prolongado.
El objetivo del nuevo estudio fue estudiar perros que no están acostumbrados a cooperar con las personas. Esto podría ayudarnos a identificar los posibles orígenes de una singular forma de transmitir el estrés.
Los autores del estudio concluyeron que la sincronización del estrés está influenciada no tanto por la raza o el “propósito” del perro, sino por la relación entre la persona y el animal. - Los perros pueden reflejar el estado emocional de su dueño y comenzar a mostrar emociones similares. Los perros reaccionan a desencadenantes de estrés comunes, como ruidos fuertes, situaciones de conflicto o cambios en la rutina.
Pueden mostrar signos físicos de estrés, como aumento de la respiración, aumento del ritmo cardíaco o cambios en el comportamiento, imitando a su dueño. Los perros responden a las señales emocionales de sus dueños durante las interacciones sociales. La comunicación con un perro puede ayudar a reducir el nivel de estrés de una persona y viceversa, teniendo un efecto beneficioso en el estado psicoemocional de ambos.
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