sábado, 22 de noviembre de 2025

 

ESCRIBIR Y EL CONOCIMIENTO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

“Cada vez que elegimos afrontar la verdad en lugar de huir, cada vez que admitimos nuestros errores y aprendemos de ellos, cada vez que rechazamos las excusas fáciles y optamos por una auto-reflexión más profunda, damos un paso más hacia nuestro verdadero ser” Escribir, significa cultivar mi mente sin alardear de un talento o de inteligencia por encima de la media, mucho menos pensar disfrutando de una posible inmortalidad.

Se trata de que mi mente viva en armonía con mi cuerpo. No busco escapar del mundo, ni retirarme a un rincón de soledad sino más bien despegarme un poco de los deseos mundanos que acechan mi espíritu. Significa ser honesto conmigo mismo, con los demás en la vida diaria, para vivir una vida sin la vergüenza de mis actos ante la sociedad. Escribir sinceramente significa para mi ese viaje de regreso a mi verdadero ser. No soy de los que buscan o creen que al morir iré en un viaje a una vida mejor, o un viaje más allá de mis ideas.

Para mí, la vida finaliza con mi muerte, en donde ya no hay ningún posible regreso ¿Sabes, porque poca gente se dedica a cultivar su mente, y de los que se dedican pocos llegan a cierto nivel? Porque irse enfrentando con nuestros propios demonios es demasiado difícil, nos exige afrontar la parte más oscura de nuestra alma, y reconocer nuestros deseos, miedos y obsesiones. Por eso la mayoría de seres humanos preferimos escapar de la realidad, y unos dicen que andan en busca de su paz espiritual, pero muchos de ellos lo que hacen es para evadir sus responsabilidades consigo mismo y su vida. Todos sabemos que mientras mantengamos en la v ida una mente ordinaria tendremos menos responsabilidad y obligaciones.

Por su parte los que desafían sus demonios internos, y se van culturizando no escapan, sino que se enfrentan a sus propios principios profundos transmitidos como herencia en sus genes que les exigen encontrar su verdad, que no esconda sus penas y alegrías cotidianas. Para enfrentar a este enemigo emocional hay que desarrollar la consciencia, es decir “Ser consciente de tus pensamientos, emociones y patrones de comportamiento, y no dejar que te controlen” Enseguida aceptar tus propias imperfecciones y la complejidad de las personas. Finalmente, está transformar la comprensión interna en acción externa, alineando la vida de uno más estrechamente con los propios valores.

La mayoría de los que emprenden este camino terminan por cansarse y abandonarlo, por creer que es un camino que nunca termina. Lo que hay que comprender es que a cada paso que damos, nos acercamos un poco más a nuestro verdadero ser. Ser humano es, perfeccionarse dentro de las relaciones y responsabilidades sociales, en lugar de buscar algún tipo de trascendencia desprendiéndose de la realidad. “Regresar a nuestro verdadero ser y a vivir una vida más auténtica y significativa” Quizás la verdadera vida espiritual de los seres humanos consista en unificar nuestra cognición y comportamiento, y permitir que nuestros valores internos se reflejen en nuestra vida diaria. Así es.

Cuando nuestras palabras y acciones son coherentes con nuestras verdaderas convicciones internas, y cuando somos capaces de mantener nuestros valores, y principios fundamentales en diversos roles y relaciones, entonces estamos un paso más cerca de “Ser humano” No se trata de ir fingiendo por la vida que “Tu solo sabes, que no sabes nada”, sino en comprender qué se puede hacer con ello. Es ¿Difícil de comprender? Para ser sincero un día en primero de preparatoria en una biblioteca cayó en mis manos un libro de Heidegger.

Me resulto muy difícil y aburrido leerlo por no comprender sus conceptos, y la profundidad en sus expresiones existenciales. Con el trascurrir de los años regresé a su lectura por estar considerado dentro de los clásicos de la historia de la filosofía, y lo pude entender. De ello aprendí que el conocimiento no consiste en fingir que se entiende, sino en comprender qué se puede hacer con él. Muchas personas buscan el conocimiento simplemente para presumir ante los demás o para satisfacer su vanidad. Pero en lo personal pienso que el conocimiento verdaderamente valioso es aquel que puede cambiar nuestra forma de pensar, ayudarnos a comprender el mundo y guiar nuestras acciones.

El gran Sócrates nos dejó su mayéutica de aprender con preguntas para que la mente funcione y se involucre en ese tema, en lugar de aprender por el mero hecho de aprender para presumir que leemos o tenemos en puerta un examen escolar. Cuando leemos y pensamos con preguntas reales y dudas en mente, el conocimiento realmente se convierte en parte de nosotros. Para reforzar esto, me viene a la mente una cita de Francis Bacon, “El conocimiento es poder. Pero quizás solo se convierte verdaderamente en poder cuando el conocimiento se transforma en la posibilidad de acción y cambio”

El objetivo último del conocimiento no es convertirnos en enciclopedias andantes, sino ayudarnos a comprendernos mejor a nosotros mismos, a las personas, y a tomar decisiones más acertadas. Al comprender a los seres vivos, el medio ambiente, el mundo y la vida, nos comprendemos mejor a nosotros mismos; al conocernos a nosotros mismos, también podemos obtener una comprensión más profunda del mundo. No se trata de llevar en la cabeza todo el conocimiento, sino de pensar para que nos sirve, en que nos ayuda en nutra existencia. Creo que hay personas que traen genes para las matemáticas, otros para la literatura, las artes, la física, y otras actividades culturales que los motivan, y si se aplican a ese conocimiento serán muy superiores a los que no lo traen en sus genes.

Lo importante es encontrar el conocimiento que realmente te conmueva e inspire. En lo personal llego el momento en que me di cuenta que había leído muchos libros y tomado muchas notas en el pasado, pero rara vez había pensado en la importancia práctica que ese conocimiento tenía para mi vida. Como muchos caí en el consumismo de libros, adquiriendo constantemente nueva información, pero rara vez asimilándola y aplicándola. En el camino de este proceso aprendí que despues de terminar un libro debía hacerme preguntas y contestadas sinceramente si el libro me resulto interesante, importante, cambió mi forma de pensar, en que me ayudo a comprenderme a mí mismo o algún aspecto de la vida.

Ahora a partir de este libro ¿Cuál sigue? ¿qué cambios específicos puedo realizar? - El verdadero conocimiento no solo se encuentra en los libros, sino también en las experiencias y prácticas de la vida. A veces, una sola experiencia real puede enseñarnos más que cien libros. En esta forma aprendí que “El conocimiento no es para presumir ni para acumular, sino para transformar y aplicar” – “El conocimiento realmente adquiere su valor cuando se convierte en una herramienta para comprender el mundo y a nosotros mismos, cuando nos ayuda a tomar decisiones más acertadas y cambia nuestra forma de pensar y actuar”

No hay comentarios:

Publicar un comentario