lunes, 9 de febrero de 2026

 

CAOS EN NUESTRA VIDA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de la escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

Durante un tiempo, siempre sentí que estaba atrapado en un momento de mi vida, y no era una marea baja o un colapso, sino un estancamiento silencioso. El ritmo del día es muy regular, paso a paso, pero también me hace perder el sentido del flujo del tiempo. Vagaba sin rumbo fijo, y ese vagar me llevo de nuevo a mi pueblo en busca de respuestas a mis ansiedades, he inquietudes. Podría decir que fue un paseo tipo caprichoso en momentos de aburrimiento existencial. Me dije: “El pueblo, está cerca, y me hará mucho bien despejar la mente. Allí no hay lugares de interés famosos, ni personajes a quien venerar, allí, solo hay calles las cuales son mis viejas conocidas, un pueblo en donde su gente es tranquila, amable, parlanchina, sana mentalmente.

En ese espacio completamente diferente a mi vida cotidiana en la ciudad, de repente me di cuenta de que mi propia voz se estaba volviendo particularmente clara en un lugar tan solitario, y tranquilo “Mi alma dialogaba con mi cabeza amigablemente”. Empecé a reexaminar mi vida, las palabras, decisiones que tomé anteriormente, e incluso los valores que pensé que ya había identificado, y sostenía como principios de vida. Viajar de regreso al pueblo me hacía verme de nuevo ante mi propio espejo dándome de nuevo la oportunidad de revisarme en lo profundo de mis más anhelados deseos, como si me mirada de nuevo para reconocerme en los cambios adquiridos a lo largo de ese camino que la vida me llevo fuera de este entorno.

Quizás el conflicto más fuerte que enfrentamos es el coraje para volver a hablar con nosotros mismos. Cada vez que sales de una frontera familiar es una oportunidad para reconstruir el mundo interior. Saliendo, no para escapar, sino para volver mejor. El quedarnos pegados en un solo lugar donde los conflictos mentales no nos dejan descansar es como estar encerrados en una gran cárcel, y tiramos la llave para que nadie nos ayude a salir, solo la reflexión consigo mismo. Cerramos la puerta, y olvidamos que cuando una puerta se cierra otra se abre. Pero muchas veces miramos tanto tiempo la puerta cerrada que no podemos ver la que se abre para nosotros. El fracaso y los contratiempos son inevitables en nuestro viaje de la vida. Podemos experimentar frustración en el trabajo, dolor emocional e incluso infelicidad en la vida.

En estos momentos, a menudo nos sentimos frustrados e indefensos y tenemos problemas para no buscar o ver esperanza en el futuro. El fracaso y los contratiempos no son el fin, sino el comienzo de nuevas oportunidades. Lo que importa es si podemos salir de la situación, ver esas nuevas oportunidades y ser lo suficientemente valientes para aprovecharlas. La primera vez que perdí mi trabajo estaba casado con dos hijos, me sentía increíblemente perdido y frustrado, sintiendo que mi vida estaba en un punto más bajo por las presiones económicas.

Era difícil ver una chispa de esperanza con todo lo que debía cubrir con dinero. Sin embargo, durante este tiempo reexaminé mis intereses y habilidades y me encontré de nuevo con lo apasionado que era para enfrentar los conflictos de mi vida. Así, que decidí empezar de nuevo en otra actividad. Las palabras de Nietzsche apuntan a un punto clave: cuando estamos dispuestos a abrazar el caos interior, es posible producir resultados únicos y brillantes. Muchas personas buscan estabilidad y control, ansiosas por organizar sus vidas impecables. Sin embargo, la verdadera innovación no viene de la precisión, sino de la energía que aún no ha sido domesticada.

Así como Van Gogh creó pinturas que nadie compró durante su vida, y hoy son las más cotizadas del mundo. Todos hablan del caos en la mente de Van Gogh, y reconocen que fue la fuerza motriz de su creatividad. Tuve un amigo (Héctor Zambrano Tirado) a quien le encantaba la música y componía canciones pegado por horas a su guitarra. Mucha de la letra de esas canciones eran una mezcla de preguntas sin respuestas, ansiedades, confusiones existenciales, dolor, amor, como si con la canción nos fuera dejando caer al fondo de un precipicio cuyo fondo no se podía ver. El eligió escribir sus emociones en letras musicales para llenar su caos sentimental.

Por eso en lo personal pienso que el caos en la cabeza, no es un obstáculo, sino una oportunidad: cuando dejes de esforzarte por la perfección y estés dispuesto a bailar en la incertidumbre de tu malestar “Caos” lo que te pertenece estará allí junto a ti esperándote para que tranquilices tu cabeza. Muchos se estancan pensando que no darán un solo paso hasta que ven las cosas claras, pero la verdad es que para salir de la oscuridad hay que dar pasos para encontrar el lugar de donde proviene “La luz nunca ilumina completamente el futuro”; simplemente dibuja vagamente la posibilidad de un paso.

Un día me dije ¿Y, ¿qué tal si escribo libros para que otros los lean y los compren? Y la cabeza me aconsejo “Espera hasta que te prepares más, leas mucho más, reflexiones mejor, y te llegue el momento adecuado. De ello aprendí que él ¡Espera! nunca llama a la puerta por sí mismo. Hasta que un día finalmente tuve el coraje sentarme a redactar, y por primera vez sentí el peso de lo que significa la preparación académica, el peso de la reflexión adecuada, el tiempo de quedarte pensando en una frase, palabra, concepto que encajé con la redacción “El peso del caos mental” Así aprendí que muchas puertas en la vida no se abren automáticamente para que entres, sino el paso que das para empujar y despertar su existencia.

Solo necesitas creer en ti mismo en este momento lo suficiente como para dar el primer paso. Y ese paso puede ser el comienzo de todo el suceso. Cuando estas en medio de una gran tormenta mental, no estás seguro en como terminaras, pero de lo que si puedes estar seguro es que cuando la tormenta termine ya no serás el mismo. Todo el mundo experimentará sus propias tormentas, tal vez fracaso, tal vez frustración, tal vez confusión interior y lucha. Puede que nos sintamos cansados, desesperados, o incluso incapaces de ver el camino a seguir. Sin embargo, la tormenta finalmente terminará y que creceremos y nos volveremos más fuertes después de todo esto.

Un día me tocó enfrentar una gran tormenta podría creer que no había ninguna salida, pero me aferre a una cosa que aprendí de mi abuelo, mi padre y mi madre “Hacer un poco de bien todos los días” Cómo dar una moneda a pordioseros que me pedían en la calle a sabiendas que era la única moneda que me acompañaba en aquellos días. Me sentaba en los parques reflexionando en tener tiempos mejores, y me auto motivaba diciéndome “Ya, vendrán tiempos mejores, no te desesperes, no te rindas” Hoy miro atrás y me doy cuenta que no solo sobreviví, sino que además lo escribo como experiencia de caos mental, y que me hizo más fuerte y más consciente de lo que quería que nunca me volviera a pasar. Lo importante es ¿Cómo lo enfrentamos?

Estas en medio de la tormenta de necesidades prioritarias de vida, y acercarte a los familiares que no se cansan en repetirte que te quieren y salir con las manos vacías, y un mundo de reproches por el estado económico en que te encuentras y un sin número de consejos sin ayuda alguna te recuerda que no solo los que se dicen tus amigos lo son en realidad, sino tu propia familia no lo es, o lo es de dientes para afuera.

Así, es la fragilidad de los lazos de amistad, y familiares a la que nos enfrentamos, pero la vida nos da de nuevo la oportunidad tener un clima despejado. Después de la tormenta, ya no somos la persona que éramos, porque la experiencia nos ha enseñado lo que es la perseverancia y el coraje, y nos ha enseñado a apreciar los verdaderos familiares, los verdaderos amigos, y este en el caos mental, es el regalo más preciado que cada prueba de vida nos da.

El caos no es el fin, sino el lugar de nacimiento de la creación. Pasamos tanto tiempo pensando en lo que no somos lo suficientemente buenos y nos olvidamos de apreciar lo que es lo suficientemente bueno. “Odiamos el coraje, amamos el rencor” Nuestros instintos humanos nos arrastran por estos desafíos que no aceptamos fallar en ellos, y si lo hacemos justificamos la derrota echando culpas, no deseamos ser ignorados, y aunque incomodemos intentamos por cualquier forma a que no nos olviden. Nos quejamos por no sentirnos cómodos todo el tiempo, o parte de ese tiempo.

Esta perspectiva no es simplemente un negativo, sino un mecanismo de supervivencia - nuestros cerebros tienen más probabilidades de recordar amenazas e inadecuaciones para evitar la misma crisis la próxima vez. Sin embargo, cuando este mecanismo se magnifica infinitamente, vivimos en un mundo construido de auto-negación. Tal vez lo que necesitamos no es confianza ciega, sino practicar el equilibrio emocional. Cuando percibas tus propias deficiencias, respira hondo y ve honestamente lo que haces bien. La textura de la vida no está en la búsqueda de cero defectos, sino en medio del quebrantamiento, seas aún capaz para apreciar la luz. “El significado de cambiar, no es lo que estés dispuesto a cambiar, sino si estás dispuesto a reconocerte de nuevo.

Lo dijo Nietzsche, en su libro así hablaba Zaratustra.  Siempre pensamos que el caos es un error, un ruido que debería ser nivelado. La sociedad moderna hace hincapié en el orden, el propósito, el control, como si sólo con la pulcritud pudieran las personas lograrse. Pero Nietzsche nos ofrece una forma más sencilla: “No puedes crear sin confusión en tu corazón” Muchos escritores queriendo vender libros los redactan sin alma intentando que sus personajes se apeguen a las reglas académicas, o de mercado, y al final ese trabajo no tiene vida. 

Nuestra realidad es que nos perdemos en el caos, y nos encontramos en el centro del caos mental. Muchas creaciones y opciones verdaderamente conmovedoras no vienen de cálculos racionales, sino de algún tipo de agitación intuitiva, deseo inquieto, instinto. Cuando permitimos la incertidumbre interior y permitimos que el mundo sea blanco y negro, hacemos espacio para aquellas respuestas que aún no existen.

Todos pensamos que mientras trabajemos lo suficientemente duro, lo suficientemente alegres, lo suficientemente cerca de la multitud, no estaremos solos, pero algunos espacios necesitan tiempo para llenarse en silencio. La vida es como un viaje que no puedes salir del camino, puedes seguir echando de menos, amor equivocado, juicio equivocado, pero también por esto, puedes ver en algún momento a quién vale la pena detener y lo que vale la pena recordar para tu vida. Una vez siendo un niño conocí a un tío (Ricardo Loaiza Larrañaga) quien con su pincel recogía imágenes del pueblo. Pintaba todos los días hasta que la muerte lo llamó.

Pinto sus recuerdos que amaba. En ese momento me di cuenta que incluso si no podemos detener el tiempo, podemos hacer, grabar, elegir mantener ciertas piezas vivas de que estuvimos vivos en cierta época. Si crees que el tiempo se lo lleva todo, pero detrás de cada uno de nosotros que se lleva deja ese algo atrás (Genes) Así que en lugar de quejarse de que el tiempo es despiadado, aprende a caminar lado con él. Recuerda, lo que pensabas que había pasado en realidad silenciosamente se convirtió en lo que eres ahora. No te quita el tiempo, sino el tiempo te va tallado en quién eres.

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