EPOCA DE FLOJERA
“OTOÑO, INVIERNO”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La fatiga, la apatía y la irritabilidad son frecuentes en otoño. Los médicos lo atribuyen a cambios en los factores ambientales y los biorritmos humanos. “No se trata de caprichos ni de pereza, sino de la respuesta natural del organismo a los cambios estacionales” La falta de luz solar reduce la producción de serotonina, la hormona del estado de ánimo, y aumenta la de melatonina, la hormona del sueño. Esto provoca letargo e irritabilidad.
Debido a las fluctuaciones de temperatura y presión, el cuerpo gasta más recursos adaptándose a los cambios climáticos, lo que se acompaña de fatiga y menor rendimiento. Finalmente, despues de las fiestas de navidad y año nuevo, las personas se enfrentan al estrés psicológico al terminar las vacaciones y regresar a la jornada laboral. Las deficiencias de vitaminas son comunes en otoño, especialmente las de las vitaminas D, C y B. Todos estos cambios, desde la reducción de las horas de luz hasta los cambios hormonales, contribuyen a una disminución general de los recursos del cuerpo.
Para combatir la melancolía otoñal, se puede utilizar colores en la ropa, y esto funciona como una simple cromoterapia. También puedes establecer rituales agradables: una tarde con un libro y café, tejer, jugar a juegos de mesa o ver tus películas favoritas. Las actividades tranquilas crean una sensación de comodidad y previsibilidad. La aromaterapia también ayuda a combatir la apatía durante la temporada de frío. Los aromas de canela, vainilla, naranja, pino o lavanda ayudan a relajarte y sentirte seguro.
Otro recurso importante es conectar con tus seres queridos. “No te aísles, aunque no tengas ganas de salir”. “Llama a tus amigos” Es importante aprender a adaptarse a la estación en lugar de luchar contra ella. El otoño, y el invierno no tienen por qué ser sombríos. En segundo lugar, cualquier estado es temporal. Haz planes para cuando llegue de nuevo la primavera. Esto reduce la sensación de desesperanza. El cerebro necesita ver el futuro. Encuentra el lado positivo.
La salud mental durante los meses de otoño e invierno depende en gran medida de la actitud que tengamos hacia estas dos estaciones. Intenta percibirlas sin negatividad, rodéate de calidez y bienestar, prepárate para las fiestas de Año Nuevo y recuerda que la primavera, y con ella el tan esperado clima más cálido, en el cual sin duda llegará, y sudaras la gota gorda de nuevo. Llega el invierno hay que cuidarnos del frio. Lo primero es dormir de 7 a 9 horas.
Es importante llevar una dieta equilibrada y nutritiva, ya que el cuerpo necesita más energía durante la temporada de frío. “Muchas personas durante este período prefieren comidas abundantes y saciantes, esto sí aporta energía. Sin embargo, una dieta demasiado alta en calorías, sumada a la reducción de la actividad física típica del invierno, puede provocar un aumento de peso no deseado; es importante que quienes cuidan su peso lo tengan en cuenta” – “Desaconsejó el consumo excesivo de café y dulces” Es sano hacer ejercicio para promover la producción de serotonina y vitamina D. Para estar cómodo al aire libre, vale la pena pensar en tu vestuario para el frío: la ropa debe ser cómoda y funcional.
ENFERMEDADES RESPIRATORIAS: Con la llegada del otoño, hay mucho más polen suelto en el aire lo que debilita nuestro sistema inmunológico. El clima más frío y el aumento de la humedad provocan hipotermia y constricción de los vasos sanguíneos en la mucosa nasal, lo que facilita la penetración de virus en el cuerpo. Con el frio aumenta el tiempo que pasamos en espacios cerrados (Aulas, oficinas, transporte público, etc.)
Esto contribuye a contactos más estrechos entre las personas y a un aumento de la concentración de patógenos. La reducción de las horas de luz solar, afecta negativamente la producción de vitamina D, que es importante para las células inmunes, y altera los ritmos circadianos. Es una época en que están poco disponibles las frutas, y verduras, además la contaminación del aire en las ciudades aumenta creándose una carga tóxica adicional sobre el tracto respiratorio y el sistema inmunitario.
La falta de luz solar provoca una disminución de la producción de vitamina D, esencial para el funcionamiento de las células inmunitarias (linfocitos T), así como una alteración de los ritmos circadianos y un aumento de la producción de melatonina, lo que provoca somnolencia, apatía y reduce la resistencia general del organismo.
Es hora de sacar abrigos, bañarse menos, usar calcetines gruesos. Es especialmente importante seguir estas reglas para las personas con enfermedades cardiovasculares y pulmonares, así como para aquellas que se han recuperado recientemente de una enfermedad o se han sometido a una cirugía. Procure dormir lo suficiente y, si es posible, evite estresarse durante estos cambios de clima y mantenga un régimen suave.
No hay comentarios:
Publicar un comentario