BURRO
Los burros o
asnos pueden vivir entre 15 y 20 años en estado salvaje. En cautiverio su
esperanza de vida aumenta a 50 años gracias a los cuidados que reciben. En
varios lugares del mundo son usados como animales de carga y trasporte, así que
pueden sufrir maltratos a manos del ser humano y aunque estén en cautividad
vivirán menos. Los primeros burros llegaron a América en 1495 a bordo del
segundo viaje de Cristóbal Colón. “Burro” es una palabra inventada a finales del
siglo XVIII. Son criaturas inteligentes y curiosas que no se asustan
fácilmente.
Los burros se
han utilizado como animales de trabajo durante al menos 5000 años. Hay más de
40 millones de burros en el mundo, la mayoría en países atrasados, donde se utilizan
principalmente como animales de carga. Los burros de trabajo a menudo se
asocian con aquellos que viven en niveles de subsistencia o por debajo de
ellos. Los burros se utilizan a menudo para aparearse con yeguas.
Los burros se
domesticaron por primera vez alrededor del 3000 a. C., probablemente en Egipto
o Mesopotamia, y se han extendido por todo el mundo. Como bestias de carga y
compañeros, los burros han trabajado junto con los humanos durante miles de
años. Las orejas son más largas que los caballos y las patas pequeñas. Una mula
es descendiente de un burro y una yegua. Las mulas pueden ser livianas, de peso
medio. Las mulas se consideran más pacientes, resistentes y longevas que los
caballos, y se les describe como menos tercas y más inteligentes que los
burros.
Los españoles
trajeron burros a América. A diferencia de los caballos, los burros no tienen
tantas razas. Se pueden distinguir entre sí principalmente por su tamaño y
color. El más grande es el burro francés Poitou: Mide 150 centímetros de alto,
pesa hasta 400 kilogramos
El cruce
entre una yegua y un burro al hijo se le llama mula o macho si es masculino.
Desde un punto de vista biológico, las mulas se consideran híbridos y, no son
capaces de reproducirse a menos que se haga por implante de embrión. ¿Por qué
no quedan embarazadas? El caballo, el burro y la mula también se diferencian
genéticamente: mientras que el caballo tiene 64 pares de cromosomas, el burro
solo tiene 62, mientras que la mula tiene 63.
Generalmente
no producen vida despues de nacer debido a sus genes incompatibles con
cualquiera de las dos especies que le dieron vida. El burro cuenta con 31 pares
de cromosomas y las yeguas con 32 pares (el caballo tiene 64 cromosomas
mientras que el burro solo tiene 62 cromosomas), al llegar el momento del
emparejamiento de cromosomas ocurre que hay dos de la yegua que no van a
encontrar a su pareja, y esto supone la mayor parte del problema, que una
célula normal de mula tendrá sus 31 pares de cromosomas y 1 cromosoma único, el
sobrante de la yegua, desparejado por eso las mulas no quedan embarazadas. No
hay equivalencia exacta entre los genes en un cromosoma dado del asno y los de
la yegua.
Han ocurrido
muy pocos casos que mulas fértiles parieron cuando se cruzaron con un burro o
con un caballo. Sin embargo, los machos son infértiles. El caballo y el burro
tienen un antecesor común relativamente reciente, pertenecen al mismo género,
por lo que comparten más del 97% de sus genes. Así pues, son lo suficientemente
próximos como para producir crías, pero, a su vez, son demasiado alejados como
para que éstas sean fecundas. Las mulas generan óvulos fértiles, pero los
machos son estériles. Al burro destinado a semental, desde pequeño se le quita
de su madre y se cría entre yeguas para que despues acepte montarlas.
Debido a que
eran versátiles, se utilizaron como animales de batalla para el trabajo.
Llevaban a la gente por las montañas más altas y los caminos más largos,
tiraban de carros, los usaban en la molienda de metales de minas, sacar agua de
los pozos o acarrearla en su lomo.
Son
excelentes para trasportar gente o carga por caminos difíciles y montañosos. En
esos caminos son más fuertes en sus patas, por lo que trastabillan menos y
ofrecen menor riesgo de una caiga en los barrancos. Ellos pueden caminar con
seguridad incluso en los caminos más estrechos de las montañas. Las personas
los consideran tercos y se niegan a caminar o repiten acciones que al dueño no
le gusta por eso los tratan mal golpeándolos en el hocico, sin embargo, el
animal no se subordina, ni acata la orden.
Son animales
muy inteligentes, valientes y cuidadosos. En una situación peligrosa, se
detienen y piensan en la mejor manera de reaccionar en lugar de huir como un
caballo. Aprenden rápido y, si les habla con palabras breves y sencillas,
comprenderán rápidamente lo que quiere decir. Solo se vuelven agresivos si se
los trata mal y su defensa es dar patadas con las traseras o morder. Les gusta
estar solos, pasan horas escondidos en unos baraños de hierbas.
Pastan todo
el día, luego descansan bajo un árbol para posteriormente deambular. Para
defenderse de animales salvajes (Jaguar, onza etc.) Forman un circulo y se
defienden pateando. Los pleitos por el apareamiento entre machos son muy
fuertes. Uno grita y gime más fuerte que el otro para superarlo. Además, luchan
violentamente con patadas y mordiscos. Las yeguas también se defienden al
momento de la monta a veces con patadas y mordiscos contra un burro demasiado
enérgico. La gestación dura 12-13 meses. La cría al nacer se incorpora y puede
caminar. La madre lo amamanta por 8 meses. Su forma de comunicación es muy
conocida con un largo AHH, fuich, ahhh, también tienen un gemido ensordecedor.
Comen hierba
seca, dura, cardos y matorrales espinosos. Mordisquean ramas de árboles. Hay que
tener cuidado de no darles demasiado de comer o tirarle la calabaza o comida en
un terreno arenoso debido a que se constipan fácilmente y mueren del dolor.
Necesitan pocos cuidados, pero siempre agua fresca disponible, hay que
limpiarle las pezuñas y cortarlas y herrarlo.

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