martes, 28 de marzo de 2023

 

BURRO

Los burros o asnos pueden vivir entre 15 y 20 años en estado salvaje. En cautiverio su esperanza de vida aumenta a 50 años gracias a los cuidados que reciben. En varios lugares del mundo son usados como animales de carga y trasporte, así que pueden sufrir maltratos a manos del ser humano y aunque estén en cautividad vivirán menos. Los primeros burros llegaron a América en 1495 a bordo del segundo viaje de Cristóbal Colón. “Burro” es una palabra inventada a finales del siglo XVIII. Son criaturas inteligentes y curiosas que no se asustan fácilmente.

Los burros se han utilizado como animales de trabajo durante al menos 5000 años. Hay más de 40 millones de burros en el mundo, la mayoría en países atrasados, donde se utilizan principalmente como animales de carga. Los burros de trabajo a menudo se asocian con aquellos que viven en niveles de subsistencia o por debajo de ellos. Los burros se utilizan a menudo para aparearse con yeguas.

Los burros se domesticaron por primera vez alrededor del 3000 a. C., probablemente en Egipto o Mesopotamia, y se han extendido por todo el mundo. Como bestias de carga y compañeros, los burros han trabajado junto con los humanos durante miles de años. Las orejas son más largas que los caballos y las patas pequeñas. Una mula es descendiente de un burro y una yegua. Las mulas pueden ser livianas, de peso medio. Las mulas se consideran más pacientes, resistentes y longevas que los caballos, y se les describe como menos tercas y más inteligentes que los burros.

Los españoles trajeron burros a América. A diferencia de los caballos, los burros no tienen tantas razas. Se pueden distinguir entre sí principalmente por su tamaño y color. El más grande es el burro francés Poitou: Mide 150 centímetros de alto, pesa hasta 400 kilogramos

El cruce entre una yegua y un burro al hijo se le llama mula o macho si es masculino. Desde un punto de vista biológico, las mulas se consideran híbridos y, no son capaces de reproducirse a menos que se haga por implante de embrión. ¿Por qué no quedan embarazadas? El caballo, el burro y la mula también se diferencian genéticamente: mientras que el caballo tiene 64 pares de cromosomas, el burro solo tiene 62, mientras que la mula tiene 63.

Generalmente no producen vida despues de nacer debido a sus genes incompatibles con cualquiera de las dos especies que le dieron vida. El burro cuenta con 31 pares de cromosomas y las yeguas con 32 pares (el caballo tiene 64 cromosomas mientras que el burro solo tiene 62 cromosomas), al llegar el momento del emparejamiento de cromosomas ocurre que hay dos de la yegua que no van a encontrar a su pareja, y esto supone la mayor parte del problema, que una célula normal de mula tendrá sus 31 pares de cromosomas y 1 cromosoma único, el sobrante de la yegua, desparejado por eso las mulas no quedan embarazadas. No hay equivalencia exacta entre los genes en un cromosoma dado del asno y los de la yegua.

Han ocurrido muy pocos casos que mulas fértiles parieron cuando se cruzaron con un burro o con un caballo. Sin embargo, los machos son infértiles. El caballo y el burro tienen un antecesor común relativamente reciente, pertenecen al mismo género, por lo que comparten más del 97% de sus genes. Así pues, son lo suficientemente próximos como para producir crías, pero, a su vez, son demasiado alejados como para que éstas sean fecundas. Las mulas generan óvulos fértiles, pero los machos son estériles. Al burro destinado a semental, desde pequeño se le quita de su madre y se cría entre yeguas para que despues acepte montarlas.

Debido a que eran versátiles, se utilizaron como animales de batalla para el trabajo. Llevaban a la gente por las montañas más altas y los caminos más largos, tiraban de carros, los usaban en la molienda de metales de minas, sacar agua de los pozos o acarrearla en su lomo.

Son excelentes para trasportar gente o carga por caminos difíciles y montañosos. En esos caminos son más fuertes en sus patas, por lo que trastabillan menos y ofrecen menor riesgo de una caiga en los barrancos. Ellos pueden caminar con seguridad incluso en los caminos más estrechos de las montañas. Las personas los consideran tercos y se niegan a caminar o repiten acciones que al dueño no le gusta por eso los tratan mal golpeándolos en el hocico, sin embargo, el animal no se subordina, ni acata la orden.

Son animales muy inteligentes, valientes y cuidadosos. En una situación peligrosa, se detienen y piensan en la mejor manera de reaccionar en lugar de huir como un caballo. Aprenden rápido y, si les habla con palabras breves y sencillas, comprenderán rápidamente lo que quiere decir. Solo se vuelven agresivos si se los trata mal y su defensa es dar patadas con las traseras o morder. Les gusta estar solos, pasan horas escondidos en unos baraños de hierbas.

Pastan todo el día, luego descansan bajo un árbol para posteriormente deambular. Para defenderse de animales salvajes (Jaguar, onza etc.) Forman un circulo y se defienden pateando. Los pleitos por el apareamiento entre machos son muy fuertes. Uno grita y gime más fuerte que el otro para superarlo. Además, luchan violentamente con patadas y mordiscos. Las yeguas también se defienden al momento de la monta a veces con patadas y mordiscos contra un burro demasiado enérgico. La gestación dura 12-13 meses. La cría al nacer se incorpora y puede caminar. La madre lo amamanta por 8 meses. Su forma de comunicación es muy conocida con un largo AHH, fuich, ahhh, también tienen un gemido ensordecedor.

Comen hierba seca, dura, cardos y matorrales espinosos. Mordisquean ramas de árboles. Hay que tener cuidado de no darles demasiado de comer o tirarle la calabaza o comida en un terreno arenoso debido a que se constipan fácilmente y mueren del dolor. Necesitan pocos cuidados, pero siempre agua fresca disponible, hay que limpiarle las pezuñas y cortarlas y herrarlo.

 



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