sábado, 11 de marzo de 2023

 


ENFERMARNOS POR ALIMENTO DE MALA CALIDAD

 

 

Cuando me invitaron a comer liebre en el pueblo que la habían cazado cerca del panteón, me invadió una ansiedad debido a que cuando estudiaba Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad Nacional Autónoma de México, estudie que muchas enfermedades son transmitidas por ellas. En los pueblos cazan diferentes animales para compensar su necesidad de alimento y económico, pero la carne está plagada de innumerables infecciones que pasan al humano. Todo mundo lo sabe, pero lo niegan.

 

Sin embargo, en los últimos años, estos casos se han vuelto más frecuentes: los animales comenzaron a transmitir virus, bacterias y parásitos a los humanos con mucha más frecuencia que antes, y creó que esto solo es el comienzo de un largo camino que recorrerán las siguientes generaciones con la aparición de nuevas enfermedades más agresivas que no solo causaran daño, sino que mandaran a la tumba a millones de seres humanos.

 

Al cazar, se debe observar la regla: no se debe dar a los perros una sola pieza de un animal cazado (patas de liebre, etc.). En la ciudad hay reglamentos de sanidad cuando los animales son sacrificados en rastro registrado, pero en la ciudad y en sus alrededores también existen los rastros clandestinos que sacrifican animales enfermos o robados, sin importar la salud de las personas que lo consumen.

 

No hay seguridad y el único propósito es sacar dinero mal habido. Mucha gente padece una enfermedad y no sabe de dónde le llegó, y puede ser que vino por transporte desde un rancho o importación pasando por aduanas cuya gente es corrupta. En los rastros registrados el animal antes del sacrificio es revisado por un Veterinario, y despues la carne es analizada en laboratorio, antes de su trasporte o almacenamiento para llegar al punto de venta. Son carnes que llevan un sello, pero hasta el sello lo han falsificado, y en algunos mercados cuentan con puestos dispuestos a revolverla con la que llegó desde el rastro y con inspección, “Lo que menos importa es la salud”

 

La principal tarea de los Médicos veterinarios y laboratoristas en los rastros es mejorar la calidad y garantizar la seguridad alimentaria. A la matanza en el Rastro llegan animales como Vacas, becerros, cabras, borregos, caballos, burros, ect. Y, son sometidos a un examen sanitario e higiénico, así como microbiológico ante una duda. Su principal objetivo es prevenir enfermedades infecciosas, parasitarias que se propagan por el consumo a través de los alimentos, productos a procesar. Un inspector veterinario en un rastro debe estar capacitado en epizootiología, la parasitología, la microbiología, la anatomía patológica, la histología y el saneamiento veterinario.

 

Conocer y manejar todos los exámenes sanitarios desde antes del sacrificio de animales y el procesamiento de productos derivados de ellos. Hacer un examen de los animales sacrificados, y de los que ya están en canal, sus órganos, laboratorio. Se puede llegar al decomiso total o parcial cuando se determina el posible daño a ocasionar. La secretaria de salud cada vez presta mayor atención a verificar el estado de la carne en su punto de venta (carne, vísceras, grasa, leche, productos lácteos, pescado, mariscos, huevos), sin embargo, la verificación solo sirve para dar paso a la corrupción.

 

Se identifican los casos, pero no se cumple con la ley, esto mismo sucede en las aduanas, solo es cuestión de revisar las infracciones levantadas en los últimos años. La calidad de los productos alimenticios que consumimos está cayendo. Hay empresas individuales que mantienen un estándar alto para sus productos, pero la tendencia general en la industria alimentaria no inspira optimismo. Y esto va en todas las líneas desde una empresa que se dedica a procesar salchichas como las que venden en corte en los puestos de los mercados.

 

La corrupción y la falta de Médicos veterinarios ante el sueldo irrisorio que se paga se hace patente en la falta de controles, de hecho, una empresa que está violando los estándares de higiene su asunto termina con una notificación que se guarda, y la sanción se arregla por debajo de la mesa. No hay escrúpulos por eso se consume productos alimenticios de dudosa calidad. Un ejemplo claro es que la avicultura se ha vuelto una de las ocupaciones más peligrosas por el riesgo de los que la atienden en contraer enfermedades.

 

No existe una compensación por contraer enfermedades por consumo de carne en malas condiciones de calidad y no se verifica que la causante fue la carne por su mal estado y contaminación la que ocasiono el problema de salud a la persona. Como resultado, el número de pacientes aumenta en las instituciones públicas, privadas, el consumo de medicamentos y estudios aumentan en costo, y los virus, bacterias, parásitos, etc., adquieren resistencia. Un círculo vicioso.

 

No está permitido comer carne de todo tipo de animales domésticos y salvajes muertos en incendio, accidentes de tráfico, etc., muertos por rayo, corriente eléctrica, congelados, ahogados, etc. Los cadáveres de tales animales están sujetos a eliminación o, con el permiso de un veterinario (si no han sufrido descomposición), pueden permitirse después de hervirlos, pero se corre el riesgo de la presencia de salmonella y otros posibles patógenos.

 

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