ENFERMARNOS POR ALIMENTO DE MALA CALIDAD
Cuando me invitaron a comer liebre en el pueblo que
la habían cazado cerca del panteón, me invadió una ansiedad debido a que cuando
estudiaba Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad Nacional Autónoma
de México, estudie que muchas enfermedades son transmitidas por ellas. En los
pueblos cazan diferentes animales para compensar su necesidad de alimento y
económico, pero la carne está plagada de innumerables infecciones que pasan al
humano. Todo mundo lo sabe, pero lo niegan.
Sin embargo, en los últimos años, estos casos se
han vuelto más frecuentes: los animales comenzaron a transmitir virus,
bacterias y parásitos a los humanos con mucha más frecuencia que antes, y creó
que esto solo es el comienzo de un largo camino que recorrerán las siguientes
generaciones con la aparición de nuevas enfermedades más agresivas que no solo
causaran daño, sino que mandaran a la tumba a millones de seres humanos.
Al cazar, se debe observar la regla: no se debe dar
a los perros una sola pieza de un animal cazado (patas de liebre, etc.). En la
ciudad hay reglamentos de sanidad cuando los animales son sacrificados en
rastro registrado, pero en la ciudad y en sus alrededores también existen los
rastros clandestinos que sacrifican animales enfermos o robados, sin importar
la salud de las personas que lo consumen.
No hay seguridad y el único propósito es sacar
dinero mal habido. Mucha gente padece una enfermedad y no sabe de dónde le
llegó, y puede ser que vino por transporte desde un rancho o importación
pasando por aduanas cuya gente es corrupta. En los rastros registrados el
animal antes del sacrificio es revisado por un Veterinario, y despues la carne
es analizada en laboratorio, antes de su trasporte o almacenamiento para llegar
al punto de venta. Son carnes que llevan un sello, pero hasta el sello lo han
falsificado, y en algunos mercados cuentan con puestos dispuestos a revolverla
con la que llegó desde el rastro y con inspección, “Lo que menos importa es la
salud”
La principal tarea de los Médicos veterinarios y
laboratoristas en los rastros es mejorar la calidad y garantizar la seguridad
alimentaria. A la matanza en el Rastro llegan animales como Vacas, becerros,
cabras, borregos, caballos, burros, ect. Y, son sometidos a un examen sanitario
e higiénico, así como microbiológico ante una duda. Su principal objetivo es
prevenir enfermedades infecciosas, parasitarias que se propagan por el consumo
a través de los alimentos, productos a procesar. Un inspector veterinario en un
rastro debe estar capacitado en epizootiología, la parasitología, la
microbiología, la anatomía patológica, la histología y el saneamiento
veterinario.
Conocer y manejar todos los exámenes sanitarios desde
antes del sacrificio de animales y el procesamiento de productos derivados de
ellos. Hacer un examen de los animales sacrificados, y de los que ya están en
canal, sus órganos, laboratorio. Se puede llegar al decomiso total o parcial
cuando se determina el posible daño a ocasionar. La secretaria de salud cada
vez presta mayor atención a verificar el estado de la carne en su punto de
venta (carne, vísceras, grasa, leche, productos lácteos, pescado, mariscos,
huevos), sin embargo, la verificación solo sirve para dar paso a la corrupción.
Se identifican los casos, pero no se cumple con la
ley, esto mismo sucede en las aduanas, solo es cuestión de revisar las
infracciones levantadas en los últimos años. La calidad de los productos alimenticios
que consumimos está cayendo. Hay empresas individuales que mantienen un
estándar alto para sus productos, pero la tendencia general en la industria
alimentaria no inspira optimismo. Y esto va en todas las líneas desde una
empresa que se dedica a procesar salchichas como las que venden en corte en los
puestos de los mercados.
La corrupción y la falta de Médicos veterinarios
ante el sueldo irrisorio que se paga se hace patente en la falta de controles,
de hecho, una empresa que está violando los estándares de higiene su asunto
termina con una notificación que se guarda, y la sanción se arregla por debajo
de la mesa. No hay escrúpulos por eso se consume productos alimenticios de
dudosa calidad. Un ejemplo claro es que la avicultura se ha vuelto una de las
ocupaciones más peligrosas por el riesgo de los que la atienden en contraer
enfermedades.
No existe una compensación por contraer
enfermedades por consumo de carne en malas condiciones de calidad y no se
verifica que la causante fue la carne por su mal estado y contaminación la que
ocasiono el problema de salud a la persona. Como resultado, el número de
pacientes aumenta en las instituciones públicas, privadas, el consumo de
medicamentos y estudios aumentan en costo, y los virus, bacterias, parásitos, etc.,
adquieren resistencia. Un círculo vicioso.
No está permitido comer carne de todo tipo de
animales domésticos y salvajes muertos en incendio, accidentes de tráfico,
etc., muertos por rayo, corriente eléctrica, congelados, ahogados, etc. Los
cadáveres de tales animales están sujetos a eliminación o, con el permiso de un
veterinario (si no han sufrido descomposición), pueden permitirse después de
hervirlos, pero se corre el riesgo de la presencia de salmonella y otros
posibles patógenos.

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