PSICOLOGOS EN SECUNDARIA Y PREPARATORIA
Las plazas para psicólogos en los niveles de secundaria y preparatoria son de gran ayuda al ejercer funciones diagnósticas, preventivas y de control. Las personas le tienen miedo cuando escuchan que necesita ir al psicólogo, no comprenden que el engranaje mental tiene ciertas funciones que requieren reparación por disfunción, y esos especialistas son los indicados para corregir, ajustar, dar tratamiento profesional. La psicología estudia la personalidad y sus manifestaciones marcándose estrategias para ayudar a la persona a comprender su propio valor, a resolver problemas de su ser.
Las sombras secretas de la personalidad son engañosas y penetran en el comportamiento hasta tener efectos incomprendidos lo que dificulta la vida de la persona. El especialista en psicología inspira confianza y abre oportunidades para utilizar el conocimiento y los enfoques científicos para descubrir una vida mejor.
Es un profesional que brinda servicios de acuerdo con las solicitudes de esa escuela. En la mayoría de escuelas secundarias y preparatorias no existe la plaza para el trabajo de psicólogo y cuando los padres de familia contratan este servicio para su hijo se topan con la desagradable noticia que las actividades de psicólogo en la escuela de su hijo no hallan apoyo por parte de la administración de la escuela y los compañeros del estudiante terminan por burlarse llamándolo ¡Loco! Entonces los padres cancelar el servicio.
Los jóvenes gustan en ser el centro de atención en una clase, son rasgos de una personalidad en formación que se quieren acentuar por eso demuestra con su comportamiento cuyo objetivo es destruir la autoridad del maestro. No desea humillarlo y lastimarlo, sino por la necesidad de satisfacer su propia necesidad de atención. Se burla del maestro o un compañero de clase.
Es la preparatoria y a esa edad el lugar exacto donde esta cualidad de carácter inevitablemente se manifestará. Es tercero de la secundaria en donde el puberto se da cuenta de la agresión acumulada y ataca con su comportamiento debido a que sufre pensando que todo lo que hace es negativo, nadie lo entiende, no confía en sus maestros y su agresión es señal de su desconfianza en los adultos y sus miedos desbordados. A veces brota por una acción injusta de su maestro lo que lo hace explotar con enojo faltándole al respeto, haciendo comentarios incorrectos.
El maestro en su error tiende a ignorar este proceso teniéndolo enfrente al ver los rostros de sus alumnos mostrando aburrimiento, falta de entusiasmo debido a que el tema y su exposición no llena las necesidades de los alumnos. Llega el instante que uno de ellos estalla y se pierde la tranquilidad causando una situación de incertidumbre colectiva.
El maestro incesantemente repite su error y recurre a burlas, gritos, insultos para tratar de someterlos hasta que llega al límite amenazándolos por sentir que han traspasado el fondo de su dignidad y respeto. Para un maestro de preparatoria es difícil ayudar a un adolescente a lidiar con un comportamiento inapropiado, porque él mismo se convierte en un participante de lo que está sucediendo. Es más fácil para un psicólogo hacer esto porque, en primer lugar, no estuvo involucrado en el incidente y, en segundo lugar, conoce las peculiaridades y complejidades de la personalidad del adolescente, por lo que es necesario que las preparatorias cuenten con un especialista en esta ciencia.
El psicólogo es capaz de desarrollar interacciones equitativas y sin prejuicios que ayudan al joven a comprender mejor las fuentes de su ira, aprender a controlar su propio comportamiento y expresar su ira en situaciones aceptables y de forma adecuada.
Cuando el maestro observa en su clase emociones como lágrimas en sus alumnas, peleas, berrinches, miedo. Se siente extremadamente confundido para enfrentar esta situación, no sabe lo que se esconde debajo de esa agua de lágrimas y cometen errores por desconocer sus causas. Lo mejor es evitar sacar conclusiones que puedan lastimar aún más empeorando su situación y profundizando en su trauma. Las causas son muy diversas desde un simple gesto o la ilusión en perder a una amiga, falta de confianza, sensación de inseguridad.
Un psicólogo sabe establecer esa comunicación, contacto, inspirar confianza y salir de una situación difícil. El problema puede obedecer a la incapacidad del alumno para cumplir con los requerimientos escolares en la materia, también puede deberse a varias razones: fisiológicas, médicas, sociales, psicológicas. Una alumna que no es capaz de procesar la información. No está en el promedio de un estudiante normal. Los hombres a diferencia de las mujeres, son temperamentales, flemáticos, mientras que las mujeres melancólicas y a veces se ven atrapadas en emociones románticas. Uno es colérico y la otra romántica.
Causas: Pueden llegar al salón de clase desde la calidad de los alimentos, el descanso, el sueño, el bienestar físico y las enfermedades pasadas también pueden afectar significativamente la capacidad para escuchar la clase, ver el material o responder a las pruebas. Muchos de los jóvenes no son capaces de concentrarse, otras traen conflictos psicológicos que los mantienen en la inestabilidad emocional.
Los cambios frecuentes en su hogar y la relación con sus padres y hermanos, es una de las tantas constantes. Otros pueden ser la perdida de comunicación con sus maestros, compañeros, familiares, baja autoestima, ansiedad, desconfianza, falta de atención, no cubre sus necesidades, su memoria se muestra distraída, la imaginación negativa. La ayuda a este tipo de estudiantes se debe proporcionar de inmediato mediante consulta individual con el psicólogo de la preparatoria para que el estudiante haga posible hacer frente a las tareas del proceso educativo sin sentirse como un perdedor y un extraño.

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