miércoles, 6 de noviembre de 2024

 

BUFONES, PAYASOS, Y CARNAVALES

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Maestro de Danza y Maestro de Teatro. Egresado del Instituto Nacional de Bellas Artes

 Los bufones son los magos de la risa, y junto a ella la alegría es su compañera inseparable. Los bufones se conocieron en la corte romana y enseguida en la europea al igual que los juglares (Antiguos trovadores), quienes cantaban las noticias. Los bufones dieron origen a lo que en la actualidad conocemos como payasos en diferentes roles. Para muchos esta profesión fue y sigue siendo considerada como una práctica de las clases bajas, pero se fueron haciendo presentes en los circos y fiestas infantiles.

 Sin embargo, eran los bufones quienes, en ocasiones, podían en sus canciones hablar del, y con el gobernante, sin temor a provocar su ira. Hoy en día los payasos modernos son autores de complejas representaciones circenses con elementos de acrobacia y dramatismo. Los viejos bufones, o los antiguos mimos no eran tanto personas alegres como músicos, entrenadores, actores e incluso los últimos representantes de antiguos cultos paganos.

 Podemos decir que la mayoría, si no todas, las profesiones del circo y el teatro tienen su origen en el oficio de un bufón, diseñado para utilizar la risa para evocar en las personas el estado de ánimo que necesitan para celebraciones importantes. Posteriormente, los bufones desaparecieron de la vida moderna y su lugar lo ocuparon los payasos, quienes, de simples animadores, se convirtieron en reconocidos maestros de historias divertidas y tristes. La imagen tradicional del bufón no se formó de inmediato, aunque esta profesión es muy antigua y respetada.

 Algunos de sus representantes al incorporarse al teatro antiguo, pudieron hacer carrera como gobernadores, y escritores. Es una de las profesiones más antiguas, y se les menciona por ejemplo por el escritor y naturalista romano Plinio el Viejo, que murió en el 79 d.C. En su tratado "Historia Natural" Este científico habló de cómo el famoso artista griego Apeles llegó al palacio del rey egipcio Ptolomeo I y allí se encontró con bufones. Sin embargo, el oficio floreció en la Edad Media. Además, a veces la bufonada era la única forma de ganar dinero.  Casi todas las casas reales y grandes casas nobles tenían ejércitos enteros de bufones que no sólo se dedicaban a hacer reír a los demás, sin a disipar el aburrimiento.

 Eran personajes un tanto burlescos pero inteligentes que conocían el arte de la música, la poesía, la representan teatral. Eran capaces de crear acertijos e idear con nuevos juegos para divertir a los invitados reunidos. Sin embargo, a pesar de la cercanía a la corte y a la persona del gobernante, el bufón siempre fue un personaje de la clase baja. Las leyes prohibían a los representantes de esta profesión aparecer dentro de las murallas de la ciudad. Algunas regulaciones incluso permitían golpear o incluso privar de la vida a un bufón.

 En la Edad Media, muchas especialidades tenían sus propias características distintivas, que se expresaban en el corte especial de la ropa. El bufón, cuya apariencia pretendía enfatizar su estatus fuera de lugar o de lo normal, no fue la excepción. El bufón llevaba una gorra con orejas de burro, cuello festoneado, chaleco y medias ajustadas de diferentes colores. Es cierto que esta apariencia apareció solo en el siglo XV, cuando la bufonería se convirtió en un oficio especial de la corte. En cuanto al rostro y la figura del bufón real, se adaptaban al caso.

 Muchos de ellos por su apariencia fuera de lo normal físicamente ya que eran jorobados, enanos, lisiados y personas con todo tipo de características físicas encarnaban la pertenencia a un mundo diferente y transitorio. Ellos se vestían como deidades paganas inferiores con el poder de trasformar ciertas cosas utilizando una barita mágica. Un personaje siempre sonriente, alegre, bromista, sarcástico. Ellos supuestamente llegaban hasta hablar con los espíritus de gente muerta, y les hacian preguntas que ellos mismos contestaban. Algunos científicos creen que tales varas en la antigüedad servían como si fuera el alma de un espíritu.

 Algunos de estos amuletos los traen de tierras lejanas y supuestamente tenían poderes mágicos. Con ellos llegaron las figuras de los carnavales, a finales del siglo XII en Europa. Estas alegres fiestas fueron amadas no solo por la gente común, sino también por sacerdotes, monjes, y muchos otros. En estos días, dedicados a determinadas fechas, se permitía no solo divertirse, sino también hacer cosas que estaban prohibidas en la vida normal. Al principio, las festividades populares se celebraban en vísperas de las fiestas religiosas.

 Se organizaban fiestas enteras de bufones, cuyas tradiciones se remontan a la época de la Antigua Roma. Fue durante estos días que uno podía convertirse brevemente en rey u obispo con sus propias y divertidas coronas y mitras. Fue ahí, donde se inicia la tradición de coronar a plebeyas reinas “Feas” que sirvieran de risión, y reyes homosexuales invistiéndolos de un poder ficticio, y transitorio. Ahí se les permitía reírse por ese día del rey o de la reina para expresar su descontento.

 En las cortes se inició haciéndolos de tipo profesional con un sueldo, y una forma decente de ganarse la vida. Mediante ellos algunos reyes y reinas se vistieron para representarlos y hablar sarcásticamente sobre otro rey o reina cosa que no estaba permitida si lo hacian presentándose en su figura real. A la antigua colonia española “Nueva España” le encantaba la bufonería, y posteriormente se pudo ver mediante caricaturas en medios impresos lo que divertía a la gente. Lo que queda claro, es que la actividad de un bufón y la forma sarcástica de burlarse de la vida y del poder apareció antes de que la palabra bufón apareciera, diera paso con el trascurrir de los años a los payasos alegres y animadores de fiestas que conocemos en la actualidad.

 Algunos pueblos los conectaron con el velorio de un difunto, he invitaban a músicos, y un bromista para que no fuera tan aburrido. Ellos creían que, sino invitabas a estos personajes, se corría en riesgo de que el difunto regresara surgiendo la música en los velorios. La profesión de bufón se comenzó a mejorar con incorporación de nuevas actividades como ser buenos bailarines, actores, músicos, acróbatas, magos. Utilizaban flautas, panderetas y arpas emparejadas, además de flautas de madera y la flauta de Pan.

 El instrumento especial del bufón era el timbre, que constaba de una tapa armónica de madera y tres cuerdas. Se cree que la tradición de la bufonería se extinguió en el siglo XVII, ante la creciente irritación de la iglesia contra las fiestas y representaciones paganas que atraían mucho más al vulgo que la iglesia misma. Hoy en los pueblos al bufón le llaman el “Tonto de pueblo” Por ser los que divierten, y pueden ser objetos de bromas, así como ser tratados como retrasados mentales. Muchos de los homosexuales en los pueblos mexicanos comenzaron a ser tratados como bufones, y se referían a ellos con palabras y frases obscenas.

 - El payaso torpe: A pesar de la idea generalizada, es un arte complejo que depende de la personalidad del intérprete. Por eso hay tantos estilos suyos como payasos. Se cree que la imagen tradicional del payaso tuvo su origen en la commedia italiana, pero esta afirmación puede considerarse errónea. La imagen de un divertido payaso torpe de circo no surgió de inmediato, sino que experimentó una larga evolución. La historia nos dice que el primer payaso profesional fue Giuseppe Grimaldi, que vivió a mediados del siglo XVIII y era un artista de circo hereditario. Fue él quien introdujo la práctica de utilizar accesorios y construir sus actos sobre ellos. Grimaldi murió en 1788 y su hijo Joe continuó su trabajo.

 Es en honor a él que en muchos países se llama "Joe" o "Joy" el papel de un payaso como August: un hombrecito estúpido y alborotador con una peluca roja y vestido con uniforme de tramoyista. Pero el disfraz de payaso no fue inventado por los Grimaldi, quienes continuaron usando túnicas de bufón medievales. Así, el papel de August (Enano tonto) nació alrededor de 1889 bajo la influencia de la historia de un uniformista estúpido de la novela “Mr. Clown” de Edouard de Perrodil. Casi al mismo tiempo apareció el papel del “payaso blanco”, cuyo rostro empolvado contrastaba con el brillante maquillaje de August.

 En la mayoría de los casos, los “payasos blancos” y los Augustos eran compañeros, creando un dúo en contraste entre seriedad y bufonería. Sin embargo, ya en el siglo XIX surgieron otras formas de payaso “Los payasos saltadores”, cuyo estilo incluía el uso activo de acrobacias, así como los actores payasos o “bufones shakesperianos”, cuyo principal instrumento de expresión era la conversación con el público. El payaso más famoso del mundo, que incluso recibió el título de "Rey de los payasos", fue el acróbata suizo Charles Adrienne Wettach, conocido con el seudónimo de Grok.

 Fue artista de circo de 1903 a 1911 y de repente se aburrió del ambiente del circo. Grok, junto con sus actuaciones, se trasladó al music hall, tras lo cual puso de moda invitar a payasos al vodevil y otras producciones teatrales. Wettach tocaba muchos instrumentos y también era gimnasta y malabarista. Su arte resultó ser tan insuperable que el premio principal del festival internacional de habilidades de payaso se llamó "Máscara Dorada de Grok".  Otro payaso importante fue el estadounidense Emmett Kelly, quien, durante la Gran Depresión, en lugar de diversión ruidosa, se basó en la desesperación, creando la imagen de un triste vagabundo llamado "Sad Willie". Uno de los innovadores con el vagabundo lo fue el gran Charlie Chaplin.

 

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