viernes, 1 de noviembre de 2024

 

DEPENDE DE SUS PADRES, SI EL HIJO, SE VA O SE QUEDA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Él vive y juega en todo tu potencial, es una postura de algunos padres, y el mi hijo, es un holgazán la otra cara de la misma moneda. Así los padres intentan que hijos sean conscientes, responsables, implicados en la vida. Ambas actitudes van encaminadas a la formación. Los niños nos devuelven la vida de vivir, y los golpeamos porque nos sentimos incapaces de vivir esa alegría en armonía con lo que ellos en ese momento son. Sobre todo, en padres que se sienten perdidos, derrotados, y no haya que hacer por ellos y con ellos.

 Lo que los padres deberían aprender es de nuevo a vivir a su lado antes de que sean adultos. La preocupación principal es ¿Qué hará mi hijo con su vida? ¿Me seguirá escuchando, estudiará, y a donde ira cuando crezca? No irán a ninguna parte si no les instruyes desde la infancia sobre las normas y cómo deberían ser. Entonces permanecerán sorprendiéndote para que sigas participando en su vida. Pero ¿Qué significa ser padre? Allí, dentro del cuerpo nacemos con sentimientos, con tensiones, miedos, y es ese algo que la naturaleza nos dota que está dentro de nosotros, busca formas de realizarse y se enfrenta a un obstáculo poderoso.

 Los padres en su infancia y durante toda su vida también sintieron alguna vez este potencial en sí mismos, pero lo perdieron en la infancia bajo la influencia de los mismos métodos de educación que ahora practican con sus propios hijos. Y en lugar de empezar a vivir, recordando lo que alguna vez hubo en ellos, ellos mismos tienen miedo y comienzan a asustar a los niños. Los limitan por considerarlos indefensos, demasiado pequeño, y los convencen que cuando sean grandes lo entenderán, o lo harán. Los padres temen la creatividad y la imprevisibilidad de su hijo, temen que el hijo pueda tener su propia vida.

 Temen que empiece a vivir su propia vida. Para que esto no suceda empiece a vivir su vida con su hijo, obsérvelo, escúchelo, atiéndalo, este presente. No solo se trata de alimentarlo, ni de reunirse una vez a la semana con él. Hay que observar lo que está haciendo ahora que es un niño y lo necesita. ¿Por qué es importante esto para el hijo? En este momento sólo necesita sentirse seguro, amado, que estés ahí cerca observándolo, apoyándote. Nos convertimos en padres sabios cuando entendemos lo que está sucediendo: qué está haciendo el niño, por qué, cuáles son las consecuencias. Comprensivos cuando le explicamos el ¿Por qué no debe hacer esto, y sus consecuencias?

 En este momento es necesario hacer precisamente eso. Si un perro grande o agresivo se acerca al niño, debes alejarlo con fuerza. Puede que el niño se asuste, llore, pero esa es la forma correcta de hacerlo en lo inmediato. Cuidar su seguridad sin que importe lo que otras personas juzguen. Lo principal es que sepas lo que estás haciendo, sin importar que la gente juzgue si eres correcto, amable o respetuoso. Es imposible complacer a todos. Hay una maravillosa parábola sobre un anciano, un niño y un burro. Caminaban por la calle y los transeúntes decían: “Compraron un animal, pero no lo usan”. El niño subió al burro y siguió su camino. La gente es muy dada a juzgar, así que puedes caminar toda tu vida y escuchar lo que está bien y lo que está mal. Y lo que está bien para uno está mal para otro.

 Nada es absoluto. Dicen que matar gente está mal, pero en la guerra te dan una medalla por ello. Todo está en algún lugar apropiado, en algún lugar inapropiado, en algún lugar es medicina, en algún lugar es veneno “No existe un bien o un mal absoluto” Todo funciona o no funciona en determinadas dosis, entornos y circunstancias. En el momento en que necesitas actuar, no piensas en lo que está bien o mal. Actúas y luego, después del hecho, puede resultar que tenías razón. A los hijos se les invierte tiempo, cuidado, amor, no son gastos, sino inversiones. Inviertes fuerza, dinero, tiempo, emociones en tu hijo.

 Piensas que todo lo haces, no será en vano ¿Para qué es todo esto? ¿Qué quieres recibir? Cuando respondes estas preguntas por ti mismo, la acción se produce con un propósito. Quieres que tu hijo tenga salud física, psicológica y social. ¿Qué son los problemas? Cuando esta salud no está. ¿Cómo entender esto? Participar en forma activa en su vida, apoyarlo, que sepa que estás ahí para él. La participación interna y sentimental de los padres para que el niño se dé cuenta, y comprender lo que le sucede, lo que siente, lo que quiere, lo que es importante para él lo que hace. Al niño, no se le enseña amar, se le enseña a quitar los obstáculos para que sea capaz de amar.

 Escuche a un padre que se quejaba debido a que su hijo creció, se integró a la sociedad, se marchó de su hogar, y no le ayudaba dándole dinero para sus gastos en el hogar familiar. Le hice la pregunta ¿Por qué consideras que tu hijo debe pagarte? A esto le llamó expectativas a futuro de los padres, que envían y ordenan a su hijo que estudie cierta carrera pensando en el futuro del padre y no del hijo. Las expectativas poco claras siempre terminan en resentimiento, odio, abandono para siempre de las relaciones familiares, imposiciones, y miedo.

.Hay que empezar por aclarar la situación. La madre observa que su hijo ya gana dinero, y piensa en como quitárselo a su hijo. Ambos padres se olvidan que el hijo tiene sus propios planes. Los padres exigen y el hijo se resiste. El padre amenaza y la madre chantajea, pero no llegan a ningún acuerdo. El significado de nuestra educación es hacer que el niño sea adecuado, enseñarle a actuar de manera necesaria, suficiente y apropiada. A escuchado “Entre más me digas, menos lo hago”.

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