sábado, 30 de noviembre de 2024

 

LA VIDA ES UNA ESCUELA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

No, es la lucha del pobre contra el rico, sino contra el ignorante que se apropia de todo lo que no le pertenece. Quiero darle las gracias al profesor en secundaria en aquellos lejanos ayeres que dejo escrito en el pizarrón la frase “La vida es una Escuela” Gracias por ese amor y esa magia filosófica que lo inspiro y lo redacto con palabras en un pizarrón en mal estado en el cual ya era imposible escribir letra alguna por su uso y ser una vil tabla coloreada de verde.

Agradezco la paciencia y el aguante que tuvo para con nosotros. Una frase que no he podido olvidar y que me hizo distinguir el bien del mal sirviéndome como indicativo de un camino para no perderme en la frivolidad, puerilidad, trivialidad, fruslería. Con esa frase me presento al mundo que me rodea, encerró en ella los deseos agradables de servir al prójimo.

 Nos dejó escrito lo que estaba en su corazón, los sentimientos de las personas, la forma apropiada de vivir la vida. Palabras honestas que describían sus sentimientos y la ansiedad en que mediante el esfuerzo personal lográramos ser personas honestas, dignas, con un corazón y sentimientos puros. Personas agradecidas, humildes. Los ayeres me la recuerdan. 

La vida es una escuela, entonces me reí mucho después de leerlo porque no comprendía ni entendía el significado de la vida como escuela. Yo conozco una sola escuela, y es en la que estudie, y sé que la escuela tiene director, y profesores, prefectas. Por lo tanto, dada mi edad, me imaginaba esta frase, una imaginación del profesor que la escribió ya que no creó que ninguno de los pubertos tuviéramos esos alcances tan profundos de filosofía.

Así, comencé una mayor comprensión de los problemas y preocupaciones de la vida. Poco a poco me fueron apareciendo algunas cosas sobre el significado de esta frase, de la que siempre me reía cada vez que entraba al salón de clase y, recordaba el desinterés con toda responsabilidad deseaba nos apropiáramos ese ese profesor.

Sabía que la vida es una escuela en la que están los pobres y los ricos, pero los pobres, no hay quien le haga caso porque es pobre, y no representa ganancia para nadie, además pide ayuda. El rico es escuchado, aunque sea un ignorante por el simple hecho de contar con dinero. El pobre, aunque sea un erudito, nadie le prestara atención, pero si el rico plagia su idea, es un sabio y el único que lo pensó. La vida es una escuela, cuando te encuentras con personas oportunistas, te acompañan por su interés y no por la amistad que pretenden, y cuando el interés termina, difícilmente encuentras a alguien a tu lado.

Decía mi padre el nuevo rico pierde a sus amistades viejas y se rodea de vanidades, y que el rico cuando cae en la pobreza nadie, lo apoya y su familia lo desconoce, se acaban los amigos y le retiran el saludo. Así que, si tienes valores nobles y tratas a la gente con humildad y dulzura, la gente pensaría que eres un tonto ingenuo. La vida es una escuela en la que hay un opresor y en la que hay un oprimido, y el opresor no tiene misericordia en su corazón porque su opresión proviene de una cultura y una educación en el cual esta persona se crio odiando a los que se le oponen, y el roba al igual que lo hizo su padre, su abuelo.

La vida es una escuela, cuando el ignorante se convierte en el gobernante de los asuntos de la sociedad, una persona que no puede leer una oración se convierte en el gobernante de los asuntos de la gente común. La vida es una escuela, donde supe que la evidencia científica se compra y vende para ocupar posiciones mundanas cuando se fragua para que tal o cual persona tenga el título de doctor, y que se gradúe una maestría y otros que estén interesados en buscar posiciones y no sobre la ciencia.

Aquellos con verdadera ambición y conocimiento, que tienen sueños no para sí mismos sino incluso para los demás, son pisoteados, quieren el bien para los demás como lo aman para sí mismos. Pero la opresión y la tiranía derrotan a los ambiciosos y combaten a los dueños de las ideas y los creadores. ¡Sí!, la vida es una escuela, cuando se le da valor a lo que viste una persona, se categoriza por su vestimenta y apariencia, no por su moral, racionalidad y comportamiento, al usar ropa elegante.

La vida es una escuela en la que encontrarás teóricos y personas que hablan carentes de honestidad. Pero no hablan de la injusticia a la que son sometidos los jóvenes en cuanto al desempleo, de la intermediación de fulano para un puesto, y de dar dinero para poder trabajar. La vida es una escuela cuando escuchas que una mujer pregunta antes de casarse ¿Cuánto tiene en el banco, las propiedades, autos?

La vida es una escuela cuando ves que tratan a los extranjeros en este país como si fueran Dios y a los mestizos, indígenas a patadas, con odio. Así que, si tienes valores nobles y tratas a la gente con humildad y suavidad, la gente pensaría que eres un tonto ingenuo. La vida es una escuela, cuando sé que la mayoría de las personas no deben ser seguidas en todo.

 

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