miércoles, 20 de noviembre de 2024

 

UNA VIDA ENTRE LIBROS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Hoy en dia en tu tiempo libre, es difícil coger un libro cuando puedes navegar por las redes sociales o ver series de televisión en exceso. Pero el contenido del libro es realmente útil. Vivimos en la era de las redes sociales y la mensajería instantánea, por lo que estamos constantemente sobrecargados de información. A menudo, una persona simplemente no tiene suficiente tiempo, energía y atención para leer libros. Es difícil para la mayoría de las personas elegir una lectura. Muchos recomiendan lecturas, pero empiezas a leerlo y no llena las expectativas que necesitas.

Esto es normal, cada uno tiene gustos diferentes. Pero después de varios intentos fallidos, es fácil darse por vencido y abandonar esta actividad. En la escuela primaria, secundaria, preparatoria nos obligan a leer libros de texto cuyos contenidos dependiendo de la materia los llegamos a odiar, y si el profesor que imparte la materia es difícil, no lograras entender nada. No es un secreto que leer mejora el vocabulario, clarifica las ideas al expresarnos, se activa la memoria visual. Recordamos cómo se ven visualmente las palabras y luego, por inercia, las escribimos correctamente. Los libros nos hablan sobre el pasado, presente y futuro (Historia, cultura, ciencia, etc.).

Nuestra imaginación los dibuja según la descripción del texto. Nos desarrollan la creatividad, nos permiten reflexionar, recordar todos los detalles y analiza la información. Leer libros ayuda a combatir el estrés. Mejoran el sueño, distraen la atención de los problemas (Tranquilizan) Es importante que una persona duerma lo suficiente para poder funcionar normalmente al día siguiente.

Guardo libros desde muy joven, ahora están por todas partes de la casa, y muchos los he regalado. Cuando estudiaba y viajaba de regreso a mi tierra por lo regular me acompañaban cuatro a cinco libros con diferentes temas. Mi maleta pesaba, pero esa era mi rutina para aprovechar el tiempo de 24 horas en un autobús desde la ciudad de México a mi hogar. Se me hizo un habito y los libros me siguieron a todas partes donde me encontrara. Muchos hoteles, y sus cuartos solos podrían confirmar esta verdad. Los libros creo que lograron contagiar mi vida desde joven. Tuve autores que nunca olvide, que regrese a releerlos para confirmar que lo adquirido en su lectura aun prevalecía en mi memoria

Llevaba libros a todas partes. Pensé que ahí estaba la perfección del ser humano, y que para estar preparado para caminar era mi deber apoderarme de sus ideas. Algunos los preste, y los perdí para siempre pero cuando me acordaba, o necesitaba de nuevo leerlo, lo volvía a comprar. Muchos los compre por recomendación, otros al leerlos los considere innecesarios, incluso que había perdido mi dinero y tiempo en ellos. Fui afilando mi mente para despedazar las ideas que otras personas plasmaban en sus libros.

Compre libros que había olvidado ya los tenía en mi biblioteca personal, pero que habían desaparecido de mi cabeza. Desde niño escuché que el camino correcto es leer, que cuidara un libro, lo mantuviera siempre limpio, y otorgarles un lugar de fácil localización para cuando lo buscara por nombre o título, así que puse mi propia estantería la cual con el tiempo se llenó de comején y tuve que fumigar la casa. A veces me pregunto ¿Cuántas paginas cargare en mi memoria? ¿Cómo hago esto? Mi memoria está estrechamente ligada con lo que he ido procesando de las personas que escribieron esos textos. Un largo proceso de comprensión es el que me acompaña. Un bagaje espiritual, social, político, educativo, que solo en mi mente se me representa como una obra inacabada.

 

Ahí, se me fue formando el carácter, mis características personales, las observaciones que las personas hacen de mi persona. Deseaba desarrollar talento, formación, apariencia, y puse a prueba mi naturaleza, esa capacidad innata que la genética nos transmite. Para ello debía adquirir la habilidad de la perseverancia para esforzarme y realizarlo. Para unas personas es desagradable el leer libros, para otras es placer que maman para su espíritu. En cuanto al esfuerzo intelectual, reconozco que lo lleve a los limites hasta el agotamiento.

 La mente es sabia y va borrando todo desecho que no es útil, nos controla el mundo interior de las emociones, pone a prueba la memoria, y va dejando lo que encaja de forma imperceptible. Siendo estudiante de preparatoria me di cuenta de mi falta de lenguaje fluido por lo que si deseaba ir a la universidad debería adquirirlo de inmediato. Llenar mi mente de conceptos, palabras. Para ello utilice una pequeña grabadora con la intención leer y escucharme y definir lo inexacto de mi expresión verbal. Reconozco fue un periodo difícil para corregirme, eran muchos los errores que arrastraba, sin embargo, continúe monitoreándome “Tienes que hacerlo”, “Hazlo de nuevo”

 Ir acumulando libros, y leerlos es un trabajo intensivo, pero con el paso del tiempo logras adquirir esta habilidad, de cual quedan recuerdos cortos de cada autor en tu memoria. La mente se ve convertida en una estantería ambulante que reacciona en las conversaciones cotidianas, y de vez en cuando de nuevo te surge esa duda en la que tu memoria no ubica bien la idea. Es decir, la memoria va sumando y restando sin pedirte permiso ¿Cómo cabe todo en una cabeza tan pequeña? Usted al reflexionar sobre lo que hace la mente con la memoria con tantas palabras simplemente se sorprenderá de lo inteligente que está construida. Y a todo ello, le llamaos memoria.

 El sueño futuro de los humanos es llegar a ver que se les implante un chip en el cerebro, para poder tomar inmediatamente el material, utilizarlo, o guardarlo en la memoria, como si pasáramos un libro en unos minutos. Las personas conforme van acumulando años de vida despues de la madurez tienen mayor dificultad para guardar en su memoria, pero no es para molestarnos, es la naturaleza misma del ser humano. Durante muchos años leía en bibliotecas, autobuses, en casa antes de dormirme, y esos son mis recuerdos de mis estudios.

 Muchos de esos autores escribieron, y se fueron, pero nos dejaron conociendo lo que pensaban para que en situaciones difíciles abriéramos la pasta, y nuevamente cargáramos sus ideas. Hay personas que necesitan silencio para concentrarse en una lectura. - Nunca termines un libro que no te gusta (A excepción de los libros de texto obligatorios), puedes terminar odiando la lectura y nunca volver a ella. Regresa a leer el mismo libro despues de que pase un tiempo (Nuestros gustos van cambiando) lee varios libros al mismo tiempo con diferentes temas. Mantenlos en un lugar visible (intenta llevar un libro contigo con más frecuencia).

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