lunes, 25 de noviembre de 2024

 

CAOS Y EL ORDEN

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México

 

Pasiemos de los paralelos históricos a los clásicos eternos. La literatura siempre se ha preocupado por la cuestión de la armonía interior del humano. Y esta armonía se ha asociado tradicionalmente con la armonía de los sentimientos y la mente.  En las novelas clásicas, y las obras de teatro, el ser humano vive con principios, con razonamientos, con lógica. Es un ser humano racional que utiliza sus sentimientos, sus apegos en armonía con su mente. Usa la pasión humana, la sinceridad, y responde a ella.

 

Los escritores de literatura buscaron plasmar en el actuar de sus personajes los sentimientos, pasiones, razonamientos, lógica, intuición. Nada se dejó al azar o al descuido. Fue una época en que el ser humano estaba evolucionando de acuerdo a la teoría de Charles Darwin. Un ser humano que iba hacia la evolución espiritual, y su plena adquisición de sentimientos. Aquellos personajes se enamoraban, mandaban cartas de amor, y al final de la novela vivían feliceses para siempre. Ese era el camino de la espiritualidad hacia el amor.

 

Aquellos héroes que pasaban de lo salvaje a su pasión de sentir con ternura su amor, que pasaban de una comprensión intuitiva del mundo mediante los sentimientos a una comprensión racional del mismo. Así, se plasman dos formas de percibir el mundo que nos rodea “Caos y orden”. Esto, por un lado, es una comprensión racional de lo que está sucediendo. Por otro lado, es una comprensión intuitiva y sensorial de la sociedad o del mundo. En donde la gente está contenta o descontenta porque no logran la armonía entre los sentimientos y la razón.

 

Por lo tanto, el caos es un orden de cosas que no podemos comprender. - En lo personal, el caso es que dediqué varios años a estudiar a los clásicos de la filosofía, el humanismo y el existencialismo, y tuve la suerte de ser invitado a un templo filosófico que trabajan en el mejoramiento humano como lo hacian los antiguos templos de Salomon. Leí poco sobre la filología y la caracterología, pero mis pocas lecturas en estos temas me resultaban placenteras. Por las noches gustaba en leer literatura, y termas sobre mi carrera profesional.

 

En la actualidad, comprendo lo bueno que es que la filosofía social haya aparecido en mi vida. La filología, y la caracterología, me dieron una base, mientras que la filosofía me dio la oportunidad de no limitarme a una ciencia y pensar de manera amplia, utilizando la erudición y el conocimiento acumulado. Éste es el orden de las cosas del que no me di cuenta inmediatamente y que al principio me pareció un caos.

 

No ocultaré que esta reflexión mental me produce placer, porque tiene cierta huella biográfica en mi paso por el templo de la sabiduría de Salomon. El caso es que para mí es como una idea en la innovación de la sociedad y su transición a su estabilidad en un círculo dinámico que gira y en ciertos momentos la sociedad la sociedad está sumida en el caos y en otros en el orden (Sinergia social) Por ejemplo, el crecimiento de las grandes ciudades, y el acomodo de lo que con ello acarrea. La población rural ante las dificultades, y sus necesidades, busca trasladarse a la ciudad porque allí es más fácil encontrar trabajo, seguridad, y alimentar a sus familias.  El aumento de la población urbana, a su vez, provoca problemas de todo tipo.

 

Para superar las distancias de la ciudad y llegar al trabajo, la escuela, el hospital, etc., se necesitaba transporte, dinero, et. Pero ellos están acostumbrados al caballo, el burro como medio de transporte. Un caso en la historia se suscitó en Londres cuando la gente utilizaba los caballos como el medio de trasporte en la ciudad, los bomberos movían sus bombas de agua por arrastre de estos animales, las ambulancias, la industria, los molinos, trabajo en los muelles, etc.

 

El uso de caballos no sólo aportaba una serie de ventajas, sino que también traía ciertos inconvenientes. Los caballos golpeaban con sus herraduras por las calles adoquinadas con tanta fuerza que la ciudad era ruidosa, la gente tiraba sus orines, y el adoquín se ponía resbaloso. Y aunque usted no lo crea, los caballos se convirtieron en un riesgo también para los peatones. Muchos murieron por ellos al ser atropellados o caen bajo las ruedas de los carruajes. Pero no solo fue en Londres, también sucedió en Nueva York (En 1900 se registraron dos mil accidentes de este tipo)

 

El problema de los caballos en las principales ciudades significo excesivo estiércol en las calles. Veamos de este modo: En la ciudad de Nueva York en 1990 se contabilizaron 200 000 caballos Un caballo produce unos diez kilogramos de estiércol al día. Esto equivale a dos toneladas de estiércol por día. Por supuesto, simplemente no tuvieron tiempo de limpiar las calles de estiércol. Esto creó un hedor y una abundancia de ratas, que propagaron la infección por toda la ciudad. Era necesario deshacerse no solo del estiércol, sino también de los cadáveres de animales muertos, que a menudo simplemente eran arrojados a las zanjas la cantidad de estiércol fue en aumento cada día, y el número de caballos en las calles también. “No, es ciencia ficción”

 

El “Caos” en las grandes ciudades a inicios del siglo XX, se llamaba estiércol de los caballos. El orden debía hacerse presente, y ocurrió hasta 1912 cuando aparecieron los autos, y la gente comenzó a dejar de utilizar los caballos para transportarse. Posteriormente llegaron los trenes eléctricos, el metro y con toda esta modernidad, los caballos, y los burros, se esfumaron de las calles de las ciudades. Esta es la línea entre el caos y el orden. - El problema que debería haber ido creciendo simplemente desapareció por sí solo.

 

No hay patrones discernibles en el caos si lo miramos desde el punto de vista de la percepción humana ordinaria. Si se asciende a un nivel superior, entonces las no aleatoriedades que son invisibles "a quemarropa" pueden volverse obvias. Por ejemplo, desarrollo no lineal de eventos, pero que llegan a ese mismo estado, sea este caos u orden. Para prevenirlos, le funciona al ser humano el sentido de la intuición, la lógica, percepción, el sentido de la razón. Hoy en día, todo mundo anda fascinado por el uso de la inteligencia artificial para resolver problemas al sentirse impotente en comprenderlos, o por comodidad mental ¿Por qué vamos dejando fuera de nosotros el sentido de la razón, la intuición dándole ese trabajo a la tecnología?

 

Sabemos de antemano que la inteligencia artificial nos proporcionará datos, y será capaz de calcular mil veces mejor que nuestra mente, ya que ella se basa en el uso de algoritmos claros y conexiones lógicas. En el caso por ejemplo de los caballos y su estiércol en las calles, en el marco de un desarrollo lineal de los acontecimientos, la IA calcularía cuánto aumentará la cantidad de estiércol en las calles de la ciudad durante un período de tiempo determinado.

 

Pero si no la alimentamos con el algoritmo del número de autos en las calles, le será imposible darnos la respuesta.  Después de todo, no hace falta forzar la imaginación y mirar mucho más allá del horizonte para hablar de gobiernos electrónicos, bibliotecas digitales, redes neuronales que descifran los misterios del pasado. O sobre la inteligencia artificial que nos ayuda a calcular nuestra vida.

 

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