martes, 31 de octubre de 2023

 

EDUCAR AL PERRO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Educar a un perro desde los primeros meses de vida es esencial para que este tenga un comportamiento excelente a lo largo de sus años a tu lado. Enseñarle con amor a través del refuerzo positivo basado en la constancia, la perseverancia y la paciencia es sin duda el mejor modo de educar a un perro y evitar castigarlo en el futuro. Son muchos los mitos que hay sobre cómo enseñar a un perro a no romper cosas, a no orinarse en la casa o cualquier otro asunto, pero recuerda algo: cualquier conducta que cause miedo a tu animal no lo ayudará a mejorar ni a que te quiera más sino todo lo contrario.

CASTIGO. - Cuando escuchamos la palabra “castigo” la relacionamos con algo negativo, pero no siempre tiene que ser así. Se ha demostrado que tanto en humanos como en personas funciona el refuerzo positivo: motivar e incentivar, pero sin pasar por alto los errores. Se podría decir que este tipo de disciplina es un “castigo camuflado” porque a fin de cuentas el objetivo es el mismo: mejorar un comportamiento. Ahora bien, ante los malos comportamientos de nuestro perro, ¿cuál es el mejor castigo?

Hay castigos negativos (llamémoslos así) que hay que evitar a toda costa, pues no solo no lograrán mejorar los comportamientos que queremos, sino que además pueden perjudicar en forma física y mental a tu perro. No está de más volver a decir que castigar físicamente a un perro es una forma de maltrato y no hará nada más que dañar al animal y hacer que te tenga miedo. Por otro lado, el perro puede acostumbrarse a este tipo de castigo y cada vez entender menos por qué lo haces. Gritar o insultar a tu perro no hará que obedezca. Recuerda que él no habla tu idioma y que no te atenderá mejor porque le grites más fuerte. Encerrar a un perro cuando hace algo mal no mejorará mucho la situación. El animal no entenderá porqué lo haces y solo llorará haciendo crecer su ansiedad y preocupación.

El efecto es el mismo si lo sacas a la terraza y no lo dejas pasar, se sentirá encerrado. El castigo negativo no consigue nada positivo, y, lo que, es más, el perro se puede acostumbrar a él creyendo que su forma de vivir es normal y no aprender nunca ninguna lección. Además, se romperá el vínculo que hayas establecido con él, pues siempre relacionará tu presencia con algo negativo. Si quieres que tu perro aprenda un comando de voz como la orden “ven “, lo más lógico será que al principio de diez veces que lo llames venga una. Si te enfadas las otras nueve veces y restas valor la única vez que lo hizo, el perro no le verá sentido a obedecer.

Premiando las buenas acciones, por pocas que sean, incentivarás a tu animal a ser obediente y todo será más fácil. Hay ocasiones en que debemos regañar a nuestro perro, ¿cómo hacerlo? De forma verbal con un tono de voz firme pero no rudo. Mirándolo a los ojos y sujetándolo por el cuello suavemente para que no se vaya mientras le hablamos. No lo alargues demasiado, debe ser algo breve. Los seres vivos tenemos diferentes maneras de expresar nuestros sentimientos. Las personas solemos dar un abrazo a quienes amamos; sin embargo, esto no resulta del todo agradable para nuestro perro. Por ello, aunque estés acostumbrado, te recomendamos que no abraces a tu perro. ¡No, le gusta que lo abracen!

Les fastidia que los abracen. Esto no significa que el animal no nos quiera o que no le agrade nuestro contacto. Simplemente no se siente a gusto porque en su naturaleza no está el expresar afecto mediante abrazos, Los perros no pueden comprender que un abrazo es sinónimo de cariño. Al contrario, ellos lo relacionan con una falta de libertad o escasez de movimientos, que puede estar causados por un posible peligro eminente.

Al darles un abrazo le quitas la posibilidad de huir si hubiese algún problema. En otras palabras, les resulta estresante estar obligados a quedarse quietos.  Debemos prestar atención a todas aquellas señales sutiles que nos pueden ayudar a detectar cuál es la reacción de nuestro perro cuando le abrazamos. Al estresarse el perro saca la lengua, evita vernos a los ojos, respira entrecortado, dobla las orejas hacia abajo, entrecierra lo ojos, mete la cola entre las patas, se llame el hocico frecuentemente, acomoda su cuerpo en señal de escape, gira la cabeza en sentido contrario tuyo, levanta el hocico como si buscara aire fresco.

A ellos les agrada que le des una palmada en el lomo, en la cabeza o le rasques la cabeza, su barbilla, le gusta escuchar palabras amables, que le des un premio comestible. No trates en ser empalagoso mimándolo demasiado (No es humano) Eso le puede provocar comportamientos agresivos. Algunas personas les otorgan a los perros un lugar como si fueran humanos y los miman demasiado. Todo en su justa medida a la hora de medir el cariño. No ponga al perro en el centro de su vida, eso les provoca problemas de comportamiento. Entonces, para que no se mezclen ideas, mimar a un perro no tiene por qué significar que le consientas malos comportamientos.

Hay que mimarlo siempre que respetemos sus tiempos y sus ganas, no debería volverlos más agresivos. Más bien todo lo contrario. Un animal que se siente querido seguramente se integrará con más facilidad a una familia que otro que está constantemente recibiendo indicaciones poco cariñosas de cómo debe comportarse. Algunos miman demasiado a sus mascotas para suplir ciertos vacíos emocionales, también cabría preguntarse ¿qué problema psicológico presentan aquellos que solo quieren un perro para demostrarle al animal quién es el que manda en la casa?

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