PROFESOR SEVERIANO GUTIERREZ NAVARRO (EDUCACIÓN FISICA)
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México. 20/10/2023.
Hace 62 años llegó a vivir a Mazatlan, procedente del estado de Tamaulipas, y el próximo febrero del 2024 cumpira 85 años de edad. Un maestro excelente, un ser humano extraordinario, un amigo. Un día decidió poner fin a su carrera dando el paso hacia la tranquilidad de la jubilación, y continuo su vida ofreciendo su experiencia a sus hijos, nietos y familiares. La vida le cambio por completo y al paso de los años aún recuerda sus grandes momentos profesionales. Un profesional de la educación física que llego a la secundaria Federal (Uno), Guillermo Prieto en Mazatlán, a fortalecer su inicial florecimiento.
Lo conocí cuando llegué al primer grado de secundaria. Un tipo joven comprometido y controvertido que estaba en todas las actividades tratando en sacarnos el jugo de energías en el deporte. Sin duda con Severiano no había medias tintas, ni límites para no entregarse a dar lo mejor en cada uno de los alumnos. Fue un maestro que nos fortaleció el carácter, el cuerpo, la mente para que nos convirtiéramos en la mejor versión de la vida. Recuerdo como colaboraba en todos los proyectos académicos, como nos instruía para cantar el himno nacional en honores, y como fue sentando las bases en cada uno de los alumnos.
Sin duda Severiano Gutiérrez Navarro, fue algo especial, espontáneo, sencillo, con la gran carga de trabajo de la que nunca se quejó, y la tomó con alegría como si en su cuerpo y mente estuviera asociado ese gen de servir al prójimo. Todos en la secundaria ganamos con él, y los resultados se pudieron apreciar por varios años en todo tipo de competencias deportivas. Fue un maestro que nos ayudó a muchos jóvenes a encontrar la medida del equilibrio (Puberto/ adolescente). Cuando alguien necesitaba ayuda, sin pedírsela se acercaba y escuchaba atento como un padre solicito escucha a sus hijos para ayudarlo.
Los jóvenes confiábamos en él, lo apreciábamos y al maestro lo sentíamos siempre a nuestro lado como un hermano mayor. A cientos de jóvenes nos enseñó a ser competitivos, al luchar en la derrota y no caer. Fue como ese pilar que los valientes en cierto momento de su vida necesitan para recargarse. Le llego la edad y se jubiló Severiano, el maestro excepcional que dedicó toda su vida al trabajo de educar, formar el alma y la mente. Recuerdo cuando me estrenaba en la pista de la colonia Juárez. Siempre se acercaba para darme consejos, ayudarme para que me superara. Muy serio como maestro, pero al conocerlo mejor me di cuenta que si tenía sentido del humor, que no era tan seco como creía.
Un ser humano optimista, organizado, detallista, tranquilo, equilibrado y buen consejero. Severiano educo a generaciones, y como persona fue un modelo a seguir por su gran corazón y sentimientos profundos. Me alegra que haya llegado a mi secundaria en la etapa en que mi vida transcurría como puberto. Han pasado muchos años desde entonces, y aquí está presente finalizando con éxito y dignidad su vida familiar, atrás a dejado una impecable carrera como maestro. Sus años y logros académicos son un ejemplo a seguir por los maestros de educación física. Un maestro paciente, amante del honor y la dignidad, el respeto, el amor a la patria.
Un maestro honrado, siempre puntual en sus clases, invariablemente atendiendo las peticiones de sus compañeros. A sus alumnos los enseño con dedicación, habilidad, amor y cuando fue necesario se superó con el deseo de ser un verdadero apoyo para las nuevas generaciones de estudiantes. A los alumnos les mostro y demostró el cómo ser competitivos, los motivo, les despertó la ambición del triunfo, que adquirieran la seguridad “Así los preparaba” Y, así muchos de sus alumnos comenzamos el viaje a la vida. Un maestro siempre presente en cualquier evento de apoyo a la escuela, colaboraba brillantemente en la organización de los desfiles patrios.
Un maestro con sed de conocimiento y triunfo de sus alumnos que solucionaba inmediatamente cualquier mal entendido. Estoy seguro que el prestigio que adquirió la secundaria en aquellos años, fue gracias a esa entrega y, a la de otros maestros de esa época que trabajaron como abejitas poniendo miel en nuestra mente. Es verdad que vivimos otros tiempos, que el respeto, la honradez y dignidad de las nuevas generaciones ha ido retrocediendo.
Y es también verdad que las escuelas necesitan maestros excepcionales “No cobra sueldos” que quieran superarse en bien de las generaciones que atienden. Pero también llega ese momento en nuestra vida en el que tenemos que hacer sitio a otras generaciones, y tenemos que descansar, porque la jubilación también es una etapa bonita en nuestra vida. Le deseo al profesor Severiano que disfrute de los años venideros con la misma ilusión, con las que se ocupó de nosotros en aquellos lejanos años.
Mucha salud, que siga igual de alegre, que disfrute plenamente de su familia, amigos y seres queridos. Aunque pase el tiempo, los hechos por boca de quienes fuimos sus alumnos permanecerán en nuestro corazón, por ese respeto que usted se ganó. ¿Qué recuerdo en secundaria del maestro Severiano Gutiérrez Navarro? Su tranquilidad, gentileza, amabilidad, siempre con una sonrisa en el rostro, un profesional consumado totalmente dedicado a su trabajo y a sus alumnos.
¿Qué me genera en mi alma? Admiración, respeto y aprecio, por todo el profesionalismo que demostró en su carrera. Le agradezco por todos los buenos consejos, por el hecho de que siempre encontré en él apoyo y ayuda en los momentos de equilibrio emocional como adolescente, por todas las palabras de aliento y el buen humor que siempre le acompaña. Los alumnos de esa época, te extrañamos por ser una persona noble en tu alma. Un ser humano que nunca rechazo a nadie cuando le pidió ayuda.
Su trabajo como maestro lo supo ejercer con amor, pasión, sacrificios. Han pasado los años y parece que fue ayer. Creo que te debemos mucho. Una secundaria que significo un segundo hogar para ti, la que amas, aprecias y respetas. En la que formaste generaciones de estudiantes a los que les enseñaste ante todo lo que significa ser y convertirse en un ser humano. Un maestro modesto, sencillo, con un alma llena de nobleza.
Creo que tenemos mucho que aprender de estas personas, en primer lugar, el poder del sacrificio por el trabajo, por los compañeros, los estudiantes, los padres y, por último, pero no menos importante, por uno mismo. Habría mucho más que decir y creo que nunca terminarían las palabras de agradecimiento hacia estas personas que son ejemplos para nosotros. Pero el tiempo parece volar y no permite continuar en ese camino. Se van, y dejan un gran vacío. Así, es el magisterio, es una larga lista de los que van llegando y los que se jubilan.
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