ORGULLO EN
SER DE SAN IGNACIO
RAMÓN ANTONIO
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Cada época
tiene sus rasgos sobresalientes, cada pueblo su misterio, cada tierra su
antepasados, que se entretejen con los familiares presentes. Esa lucha que no
niega las raíces en donde brotamos a la vida; la que está presente y en donde
es la sangre la que llama. San Ignacio.- Es un pueblo con sus creencias
arraigadas las cuales brotan en la costumbre de aquellos vascos que se
atrevieron a colonizar su zona y que antes de ellos solo existían tribus
nómadas, belicosas de apariencia desgarrada con una cosmovisión un tanto
criticable en esa época.
Esa era su
cultura, su quehacer, antes de que llegaran los colonizadores Vascos a esta
zona para que con ellos llegara el mestizaje y los nuevos pobladores
perdiéndose los cacicazgos nativos, dando paso a las misiones catequizantes y
su primer establecimiento en Santa Polonia (Rio piaxtla) Una sierra con
espesura y fauna salvaje poblada con grandes árboles (Cedros, pinos etc.)
Paisajes naturales que desde donde se les observe dejan anonadado al espectador
por su belleza.
Un verde
esperanza que invita a la tranquilidad, amistad, amor y un rio de aguas
cristalinas zigzagueante que baja de la montaña donde se mecen su flora y su
fauna como regalo de la naturaleza para adornar la vista del visitador. Un
pueblo de fiesta y algarabía, de historia y conmemoraciones importantes que
unen a los moradores en sus días de mayor esplendor. Unas fiestas que permiten
salgan las mujeres más hermosas a pasear por sus calles, plazuelas ataviadas
con lo moderno en la moda. Casas antiguas de techos altos protegidas con
tejados rojos con ventanales hechos en herrería.
Habitaciones
amplias que guardan los silencios de sus antiguos moradores quienes en el
silencio de sus noches susurran al oído los antiguos secretos tan bien
escondidos al paso de las generaciones.- El consejo de la abuela, del padre,
del tío.- ¿Si, esas paredes hablaran? ¿Cuántas cosas volveríamos a
vivir?¿Cuanto conocimiento recogeríamos?
Un amanecer
con su aurora brillante, el sereno de la mañana, el canto del gallo, los perros
ladrando quienes van llenando de vida el día, mientras las corrientes del rio
piaxtla navegan tranquilas en busca del mar.- Todo junto en este pueblo.-
Historia, cultura, quehacer, paisaje, patrimonio, sin dejar fuera la seducción
por su tranquilidad, el coqueteo en la mirada de sus mujeres. Mujeres que besan
y hablan con franqueza, amantes del orden, de la limpieza, del respeto y
armonía social. Desde donde uno se pare, se puede observar la belleza en
general (Humana, natural, espiritual). Comenzando con sus cerros se puede
contemplar un panorama embellecedor, diferente a cuanto se mira en otros
espacios terrenales.
La fiesta en
el pueblo es placentera, tranquila, en orden. Sus calles adoquinadas, limpias,
regadas por las tardes (Frescas con olor a mojado) San Ignacio, es un rincón
para sentirse orgulloso en vivir en esta tierra, para sacar ese sentimiento de
identidad en donde afloren los más profundos sentimientos de pertenencia, de
ser parte de esta gente que enterró el ombligo al igual que sus ancestros que
la conquistaron para no dejarla jamás.
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