MAESTRAS DEL PASADO Y DE HOY
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
¿Por qué los adultos exponen en sus conversaciones que las
maestras de antes eran mejores que las de hoy? ¿Acaso de repente se volvieron
malas? ¿Simplemente nos parecen malas, pero en el fondo son buenas? ¿Es
nostalgia por aquel lugar que tanto amamos y deseamos que el tiempo regrese?
Ese refugio infantil nos da vueltas en la cabeza contra todo lo que no le gusta
al adulto. Lo que, para él, no funciona, y no es conveniente. Recordemos que en
el pasado las personas eran más sencillas, humildes, amables, apoyaban al
prójimo, se preocupaban por el vecino, saludaban a todo mundo, el aire era más
limpio, los precios más bajos y las frutas estaban libres de pesticidas.
Las maestras de épocas anteriores también eran más humanos,
más amables y mejores a excepción del estricto cumplimiento de la disciplina.
Entonces ¿Porque creemos que las maestras antes eran mejores que las actuales?
Recordamos los reglazos en las manos, el borrador estrellándose en la mano, que
te tomara de la oreja o los pelos llamados diablitos y te arrastrara hasta un
rincón del aula, que te hincara a medio patio con un ladrillo en cada mano etc.
Muy pocas de esas maestras aún quedan en el sistema educativo, la mayoría a
muerto, pero ahora con la nostalgia como problema psicológico (síndrome de Estocolmo)
Resulta que esas maestras eran buenas antes, y se genera una
lucha mental entre sí fueron buenas o malas cuando la madre acude desesperada a
reclamar a la maestra que, su hijo se quejó con ella porque un niño de su misma
aula lo mira feo y le casusa miedo, por lo que hay que pedirle a la madre de
ese hijo que lo cambie de escuela o le hará un escándalo para que la retiren a
la maestra del aula. Frecuente es escribir en las redes ¿De qué maestra más te
acuerdas? Curiosamente la mayoría con gusto detalla con puntos, comas y pelos
en la mano que una o dos de sus maestras (Escriben el nombre) fueron
maravillosas, amables, justa. Pocas personas responden aun molestas reclamando
una nalgada, regañada, cintarazo, y al final de su escrito justifican que no
todas sus maestras fueron tan severas con el castigo.
En lo personal aún me ha tocado ver a madres de familia o
padres que arrastran a las niñas jalándolas de los cabellos por toda la calle
por cualquier tontera (La niña se tropezó y se cayó, no cruzo a tiempo la
calle, se le cayó el helado y mancho su ropa, etc.) No niego que aún quedan
maestras que les encanta insultar a viva voz con el aula cerrada para que nadie
la escuche y le reclame, como también padres de familia. La generalidad es que
todos se justificaban argumentando que no cumplió con sus deberes, se portó mal
o se ha creado su psicosis en que todos los niños son vagos, ingobernables, y
que ella tiene que soportarlos sin ser suyos. Lo que este tipo de maestras debe
preguntarse ¿Por qué estudio para maestra? ¿Quién la tiene ahí, la puerta está
muy ancha? Hay muchas historias de este tipo.
Ahora resulta que todas las maestras eran unas “Santas”, y
ahora se han ido satanizando. En todos los tiempos, y en todas las profesiones
son personas las que trabajan, y ello nos hace razonar que es un conflicto de
naturaleza humana. En todos los tiempos las personas se han divido en buenas y
malas, decentes y deshonestas. En cualquier profesión existen ambas cosas. Las
maestras tampoco son una excepción. Por tanto, no es necesario buscar una
respuesta a la pregunta: ¿por qué las maestras para las personas adultas han
empeorado para mal con las anteriores? ¿No, se han dado cuenta, los padres que
ahora hay maestras maravillosas, entregadas en cuerpo y alma a su profesión y
que aman a los niños?
Pero como mencione anteriormente siempre hay un arroz negro
dentro en la generalidad del blanco, y ese arroz negro no debería permitírsele
acercarse a los niños por muy sindicato al que la proteja y defienda. Entonces,
¿por qué en este tiempo hay tantas quejas contra las maestras? Los padres
molestos, frustrados reclaman frente a su hijo que eso no sucedía antes, que la
pregunta está mal formulada ¿Es fácil dar una respuesta? ¿Si, los padres fueron
educados por aquellas maestras maravillosas y ellos hoy son los responsables de
transmitirles a sus hijos, lo aprendido, que está sucediendo en la sociedad?
Esta pregunta también es fácil de responder. - Antes no
existía Internet donde cualquiera pudiera expresar su opinión, pero ahora sí.
Cualquiera que no esté satisfecho puede escribir una publicación o un artículo,
despotricar, ensañarse en comentarios negativos y de inmediato encuentra
seguidores para atizarle al fuego. Hoy en día existen teléfonos con cámara y
grabadora de voz. Los niños pueden registrar todo lo que sucede en clase.
¿Quién podría hacer esto antes? Nadie.
También hay que tener en cuenta que, en el pasado, si te
quejabas de una maestra, al día siguiente llamaban a los padres, y delante de
todo el grupo la maestra exponía el cómo fue ofendida, y el niño se ganaba unos
cintarazos ahí frente a todos sus compañeros. No había niños que se quejaran,
aunque existieran cientos de razones para hacerlo. Entonces con aquellas
maestras nadie se quejó. Y ahora puede todo mundo. Estoy de acuerdo en que el
niño no siempre tiene la razón, como también que la maestra en múltiples
ocasiones no atiende su queja a tiempo. A muchas maestras les falta experiencia
psicológica, y son excelentes en pedagogía.
La experiencia las va dotando de lo psicológico, y en la
actualidad realizan sus funciones laborales de manera eficiente y completa. La
mayoría de las maestras con 10 años en servicio bien puede desempeñar el puesto
de directora con mucha eficiencia.
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