DELINCUENCIA JUVENIL
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano
Algunos jóvenes ven el tráfico
de drogas como su tabla de salvación para obtener lo que desean. La
delincuencia juvenil va en aumento tanto de hombres como de mujeres. Ambos
sexos se ven atraídos y se inmiscuyen gracias a la propaganda y mercadotecnia
que se hace a través de todos los medios de comunicación y de forma oral. Los
arrestos por parte de la policía en muchas ocasiones son sobre jóvenes que no
tienen nada que ver con la conducta delictiva sin embrago la corrupción en las
policías hace que los abusen y generen una ira y frustración en contra de las
corporaciones y todo elemento uniformado.
La institución educativa da
discursos sobre capacitación y programas dirigidos a los jóvenes en las
escuelas abordando el problema. Los jóvenes en lo general con preferencias
sexuales de cualquier índole están en el centro de las ofensas lo que
desencadena estrés, ansiedad, frustración. Anteriormente los delincuentes que
se cuestionaban eran los jóvenes con bajos rendimientos académicos y eran
expulsados por los maestros sin la menor consideración o simplemente por no
ajustarse a la disciplina cómoda de permanecer durante toda su clase
escuchándolo sin mover una pestaña, de lo contrario la escuela no era para él.
En consecuencia, en las calles
iniciaron las pequeñas bandas que delinquían en lo mínimo, ya sea robándose un
estéreo de un carro o quebrando un vidrio o tocando un timbre en una casa.
Conforme llego la tecnología las bandas de delincuentes agregaron esta
tecnología a sus fechorías, y comenzaron a planear delitos en las que
participan varios jóvenes que sin siquiera se conocen, sino que se ponen de acuerdo
por medio del internet. Los limites se fueron perdiendo, los maestros y padres
de familia no entendieron a tiempo el mensaje, lo que se convirtió en un grave
problema de seguridad. Las policías se dedicaron a identificar delincuentes
esculcándolos en las calles sin respetar su derecho a la libertad de tránsito.
A los jóvenes más vulnerables
las bandas de narcotráfico los engancharon y los policías se dedicaron a
controlar a esos jóvenes para convertirlos en rateros a su servicio. Las
brechas se fueron abriendo, la búsqueda de la comodidad y sus privilegios se
comenzaron a presentar en cualquier momento y sin importar la situación
económica del hogar de estos jóvenes. Fue una espacie de carga mental para
pertenecer a una banda y verse de esta forma protegido. La policía y los
narcotraficantes ampliaron sus campos de negocios, incluso de juntaron para que
la amplitud de negocios los beneficiara. De pequeños distribuidores de droga en
su barrio, escuela pasaron a conseguir mujeres jóvenes para la prostitución por
medio del celular.
Muchas de esas mujeres jóvenes
fueron levantadas y obligadas a la prostitución en un burdel en otra ciudad. La
sociedad comenzó a temer por la seguridad. Inicio responsabilizando a la
autoridad por no parar la situación. Sin embargo, el resultado seguía siendo
negativo. Las personas con dinero pensaron seriamente en salir del país. Los
menos favorecidos se quedaron. Algo alejo a las personas en general y todos
callaron por miedo. Los periodistas callaron, el gobierno, las familias
agredidas, los honestos. Surgió el lamento ¡Mientras nos e metan conmigo, todo
está bien! En la calle se inició lidiando con los ataques y observar los
resultados.
La sociedad quedo aislada, nadie
se relajó. El resultado es que las
bandas abrieron nuevos caminos y comenzaron asesinar mujeres, lo que ocasionó
un impacto social grave. Los políticos se dedicaron a dar discursos que no era
para preocuparse debido a que son pocas las mujeres que desaparecen y que las
están encontrado enterradas y entregadas a sus familiares para que les den
sepultura pero que fuera de eso todo es normal.
Hay temor y carga de miedo.
Realmente no se puede superar el clima de inseguridad, el costo de vida y el
ritmo de vida tranquilo. A los músicos que componen corridos les llego su
domingo siete con muertes por cantar esos corridos que beneficien a otro
personaje de banda contraria. Aquella música que servía para ser interpretada
en el cine mexicano, cantarla en las labores del campo giro para hacer apología
de personajes negativos a la sociedad.
Algunos de estos conjuntos norteños se
hicieron famosos gracias al apoyo de un narcotraficante, pero las letras de sus
canciones describen el camino de las balas de ese personaje, sus odios y
venganzas, su relación con otros narcotraficantes y el resultado es que esos
músicos terminan asesinados. Los nuevos narcotraficantes borraron el pacto de
honor en el cual no se asesinaban los familiares, niños, esposa, sin que nadie
escriba el principio o el porqué de una carnicería. Algunos de estos músicos componen canciones
llenas de insultos por lo que se puede argumentar que tanto ellos como el
personaje en mención tuvieron una infamia difícil.
Están peleados con la vida.
Estos personajes argumentan que los políticos bailan al ritmo de su música. El
joven aprendiz de narco siempre lleva una pistola fajada y si la usa en contra
de otra persona se justifica con que se defendió o que tenía que vengarse. Las
personas normales han dejado de luchar este tipo de música, la consideran un
insulto a la inteligencia. Prefieren cantar sus desgracias con la novia que lo
abandono, la mujer casada, el matrimonio que fracaso.
Hay periodistas que aclaran que han dejado de
escribir sobre la violencia y el narcotráfico porque han recibido amenazas a
veces de los mafiosos y en otras de la propia policía (El hilo entre ambas
bandas es estrecho). El gobernante tiene tolerancia para con ellos por miedo a
que con el tiempo cuando deje el puesto sea alcanzado por una venganza, así que
cobran en la comodidad de un sillón y ven desde la ventana el mundo rodar.
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