MUJER MIGRANTE MALTRATADA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano
El cambio puede iniciar desde la
comunidad de su país de origen a través del diálogo con trabajadoras sociales,
lideres mujeres, personas involucradas en instituciones de gobierno, hablando
sobre cómo experimentan la violencia en sus vidas, cómo la violencia les está
afectando a ellos y a sus familias, cómo les gustaría que las cosas fueran
diferentes y cómo explorar los beneficios y riesgos potenciales de varias
alternativas. Poner especial atención al comportamiento de su pareja y tener
cuidado para no violar las normas culturales.
Informarlas, hablar con el
agresor todo basado en estrategias para poner fin a la violencia en sus vidas.
Desarrollar en estas mujeres la autoestima, observar como disminuir el control
del agresor. Puede ser que en su comunidad de origen el maltrato para la mujer
es parte de su relación normal de matrimonio y por eso no desean recurrir a
ninguna ayuda externa.
Por eso muchas de ellas no
denuncian el abuso por ser parte de su entorno, incluso cuando ella acude a sus
padres estos le reclaman a ella diciéndole que es porque si ella fuera una
mejor esposa no sucedería y terminan por avergonzarla. Todo es por tu culpa,
intenta complacerlo, intenta no hacerlo enojar. Hay parejas masculinas que las
envían a pedir dinero por las calles y les ponen en su espalda a un niño y a
otro de la mano. Las amenazan por no traer el dinero suficiente.
No hay disposición de las
mujeres migrantes maltratadas a llamar a la policía para pedir ayuda en Estados
unidos. Las que tienen hijos permanecen en relaciones abusivas y no denuncian
su maltrato ante la posibilidad de perder a sus hijos, y ser deportadas. Muchas
mujeres inmigrantes temen que la deportación o la pérdida de la condición de
residente hará que pierdan la custodia legal de sus hijos.
De hecho, si la regresan a su
país significa nunca volver a ver a sus hijos y pérdida de la custodia. Ellas
creen que el divorcio o la separación de su agresor es igual que en países como
México, Honduras, Guatemala, Venezuela, Salvador donde se da privilegio por
tráfico de influencias, sobornos autoridades para el padre se quede con los
hijos. Muy por el contrario, en Estados unidos, se valora ¿Con quién estaría
mejor el menor?
Sin importar el estatus migratorio de la
madre. Ellas le temen a ser discriminadas cuando están casadas con un ciudadano
norteamericano o un residente y ella no cuenta con estatus legal en ese país,
por eso permiten seguir siendo maltratadas, humilladas. Algunas temen que la
denuncia la conduzca a la deportación, y el abusador se aprovecha de la
ignorancia de en la aplicación de las leyes en aquel país. Pocas conocen que
esta vía puede abrirle la puerta para obtener su permanencia legal a través de
la Ley de Violencia contra la Mujer.
La deportación es un arma omnipresente para
abusadores a amenazar a sus parejas inmigrantes, independientemente del estatus
migratorio de sus parejas. Los maltratadores a menudo usan el estatus migratorio
legal para intimidar y coaccionar a su pareja manteniéndola amenazada. Incluso
para mujeres con documentos se ven amenazadas por parte de su pareja con la
deportación que nunca surtirá efecto legal, pero si psicológico, por eso ellas
evitan denunciar, dudan en llamar a la autoridad por el miedo a que la policía
detenga al agresor y con ello se quede parada la documentación con la que se
está buscando el estatus migratorio.
Las mujeres maltratadas no
llaman a la policía, ya que son económicamente y emocionalmente dependiente de
su agresor. El riesgo consiste en que el arresto puede afectar en los
antecedentes penales del agresor y resultar negativo para ambas partes
afectando negativamente las perspectivas de estatus migratorio. Es posible que
el hombre tenga un mejor manejo del idioma ingles y ella no tenga el mínimo
entendimiento en ese idioma, lo que le impedirá las apelaciones a la justicia.
Muchas de las mujeres migrantes viven dentro de un hogar con su pareja, no
salen a la calle por miedo a ser deportadas.
Los abusadores las mantienen
aisladas y dependientes. Su barrera principal es el idioma, esa incapacidad
para comunicarse. Muchas de estas mujeres llegan desde el medio rural de su
país y no conocen el manejo de las tecnologías por lo que no están informadas
de nada. No sale a la calle, sabe que no puede trabajar legalmente y que no
tiene derecho a ningún servicio de salud o asistencia social.
Ellas no saben que son
prospectas para calificar cuando son abusadas y denuncian por un ciudadano
norteamericano, cónyuge residente y que el gobierno de estados unidos a través
de sus leyes la protegen recibiendo un permiso del INS para acceder a la red de
seguridad social. En ocasiones los policías les piden a los niños hijos de la
mujer que le traduzca lo que sucedió, lo que pone en riesgo la información real
del sucedido, además de que el abusador si es un padrastro tomara odio contra
el niño poniéndolo en peligro.
Preguntarle a un niño para que
acuse a su padre y este sea llevado preso por la policía significa para el niño
un trauma de lealtad con su padre y su madre. Cuando el policía recurre a
vecinos como interpretes se corre el riesgo de caer en el error que se presenta
cuando esta de parte de uno de los involucrados al no ser imparcial. El marido,
con su mayor dominio del inglés, puede dictar fácilmente la secuencia
y la naturaleza de los eventos a
los oficiales y, por lo tanto, tener el control del resultado del incidente. La
policía frecuentemente actúa sobre información incompleta, a menudo mediado por
una familia asustada o antipática, vecinos, miembros, o el marido mismo. Al
verse presionada la mujer maltratada puede ser fácilmente persuadida para
aceptar soluciones quien sin darse cuenta firma papeles que benefician al
acusado y en donde ella renuncia a sus derechos.
Muchas mujeres tienen miedo en
que serán entregados a las autoridades de inmigración si se ponen en contacto
con la policía. Cuando superan este miedo en ocasiones no son bien orientadas y
caen en manos que las hacen pasar de victimas a victimario. En estados unidos
existen grupos de colectivos que ayudan y apoyan a estas mujeres para que se
libren de la violencia y ejerzan sus derechos para preservar su familia, pero
¿Cómo pedir ayuda, si no están informadas y desconocen las leyes? ¿Cómo hacer
que ellas sepan que no están solas, que su voz será escuchada, que tienen otra
oportunidad, que serán apoyadas?
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