EL NIÑO COMPARA LA RIQUEZA, Y POBREZA CON LA DE SUS AMIGOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Probablemente mucha gente crea que los hijos de padres ricos son muchísimo más felices que sus pares. No se les niega nada, los viajes y todo tipo de entretenimiento están a su disposición. Tienen niñeras, institutrices, tutores. Tienen enormes perspectivas por delante: Harvard, Oxford, La Sorbona. Miran sin miedo al futuro que les deparan sus padres. ¿Por qué quienes tuvieron la oportunidad de familiarizarse más con el cuento de hadas admiten que las relaciones con los niños de la familia no dependen del número de ceros en la cuenta bancaria? ¿Y por qué la cantidad de dinero invertida en la crianza y educación de un niño a menudo corresponde a la cantidad de problemas asociados con el amado hijo?
La gran mayoría de los padres adinerados consideran que es su deber inculcar a sus hijos tantas habilidades y conocimientos como sea posible. Asocian la educación con el proceso de hacer un pastel: cuantos más buenos ingredientes se pongan, mejor quedará. A veces, los padres se preocupan sinceramente de si la receta se ha elegido correctamente y tratan de consultar con especialistas.
Recurren a los psicólogos para identificar las habilidades inherentes a la infancia, determinar a qué escuela, (matemática o humanitaria), enviar a su amado hijo y luego consultar para saber si es demasiado pronto para estudiar en el extranjero. Al mismo tiempo esos padres ricos, rara vez piensan en la educación emocional, obligándolos a que no convivan con niños pobres, olvidando que a medida que un niño crece, desarrolla no solo la atención, la memoria, el pensamiento, sino también las necesidades, sentimientos, valores, motivaciones, relaciones con la sociedad. Es gracias a esto último que se forma un sistema de valores.
A menudo, los padres, tratando de desarrollar a sus hijos, los inscriben en un estudio de danza clásica, inglés, matemáticas, música, los llevan a la piscina, karate, béisbol futbol, contratan a un tutor de inglés, matemáticas, música, sin darle al niño la oportunidad de elegir una actividad de su agrado. Tras graduarse en una escuela de música ante la insistencia de sus padres, nunca más se acercarán al instrumento, béisbol futbol. Pero para el desarrollo personal es más importante el estado de búsqueda y la determinación independiente de prioridades, motivaciones, y no la masa de conocimientos invertidos por los padres sin que exista para el niño atractivo alguno.
El único indicador de habilidad en cualquier área es el deseo de hacer una cosa u otra “Motivación”. Por eso, cuando los padres, utilizando una base material bastante sólida, sumergen a su amado hijo en un océano de información y oportunidades, no deben olvidar que las grandes oportunidades a menudo conllevan grandes problemas en rechazo, y frustración. Estos problemas se vuelven más notorios cuando los niños llegan a la adolescencia.
Los psicólogos prestan atención al aumento de la agresividad, los profesores se quejan de que los niños no saben nada y no quieren saber, y papás respetables y formidables vienen a corregir las malas notas, diciendo que pagamos tanto dinero porque estudie, que nos prometieron un enfoque individual, y calificaciones excelentes. A veces, la incontrolabilidad y la obstinación de sus propios hijos asusta tanto a los padres que se agarran la cabeza desesperados, pensando con horror lo que les espera en un futuro próximo...
Poco a poco, la imagen de los niños de familias de élite (Rica), se fue formando a partir de rasgos muy específicos. Por un lado, están seguros de que el mundo entero estará a sus pies, tienen todo lo que otros sólo pueden soñar, pero, por otro lado, muchas veces les falta lo más básico: la comunicación, el cariño, la participación de los seres queridos, el baño de pueblo. En primer lugar, por supuesto, los padres que siempre están ocupados en el trabajo y, a menudo, las madres que, después de varios años de estar sentadas entre cuatro paredes, encuentran algo más interesante que hacer que cuidar a un niño.
Afortunadamente, las finanzas le permiten contratar una maestra, o pagar un liceo especial. El carácter que se forma en el proceso de tal combinación (grandes ambiciones y un sentimiento de rechazo), por decirlo suavemente, no es perita en dulce y lleva consecuencias en las relaciones sociales y la personalidad que se va formando.
Desafortunadamente, ganar mucho dinero por los padres, a menudo se convierte en una epidemia de entusiasmo monetario, que vuelve la cabeza de antiguos ingenieros, militares y científicos que han encontrado nuevas oportunidades de autorrealización en una economía de mercado. Esa mentalidad, es capaz de subyugar a una persona por completo, dejando de lado la crianza de los hijos y los asuntos familiares, que antes parecían más importantes que los problemas en el trabajo. A veces esta pasión por a cumular dinero, bienes, cambia tanto a una persona que su propia esposa, puede decir con razón: "Mi marido ha sido cambiado por completo en su forma de ser y de pensar".
Para muchos hombres modernos, “ganar dinero” es una forma de autoafirmación. Pero, por mucho que las mujeres se quejen de la falta de atención de sus maridos de negocios, ellas mismas a menudo provocan este papel al comunicarse con ellos estableciendo una relación de amor como negocio “Caricias por dinero y regalos”. De palabra se quejan de que el marido incluso se acuesta abrazado a su teléfono móvil, pero en realidad lo abruman constantemente con peticiones para que compre una cosa u otra. A menudo, sin saberlo, una mujer comienza a considerar el éxito en los negocios como la principal ventaja de su marido, y relega sus características y habilidades personales que la conquistaron. E, incluso los niños, cuando se les pide que enumeren las mejores cualidades de su padre, dicen en primer lugar: "Gana mucho".
Los padres no piensan en el hecho de que pasarán algunos años y el niño dejará de pedir sentarse en sus rodillas exigiendo un nuevo y costoso regalo, y el padre le exigirá que le presente sus calificaciones. El proveedor sentirá la exigencia de su pareja en su trabajo ante el reclamo en que llene más su hogar siendo esplendido. - Pero todo se agota. Todos los costosos regalos en juguetes pasarán sin dejar rastros en recuerdos agradables, y todos perderán el cariño y amor familiar.
Incluso si el entorno es bastante favorable y el niño tiene mucho trabajo escolar y extraescolar, esto no siempre garantiza el bienestar psicológico de un niño o una niña de una familia adinerada. Una razón para esto es que más dinero en las manos de un niño, y de una pareja, conlleva un mayor riesgo. El riesgo que acompaña constantemente la vida de los empresarios modernos se extiende naturalmente a los miembros de su familia. Temiendo por sus hijos, los padres intentan limitar al máximo su libertad: contratan guardaespaldas y los internan en instituciones educativas cerradas. ¡Pero imaginemos las sensaciones reales de un niño seguido de cerca por un guardia armado! Sus compañeros pueden simplemente jugar en el patio, pero él no puede dar un paso sin un supervisor.
En tal situación, las niños y niñas que nacen con naturaleza fuerte desarrollan muy pronto un sentimiento de protesta, que se manifiesta en payasadas demostrativas, y aparece un interés temprano por la vida adulta. De ahí la adicción al tabaco, al alcohol y a las drogas. Los niños con un carácter menos fuerte experimentan miedo a las personas, al mundo, y también tienen serios problemas a la hora de elegir amigos. En el futuro, se encuentran completamente desprevenidos para una vida independiente.
Los padres, asustados por la manifestación de egoísmo y agresión en su hijo, intentan de todas las formas posibles influir en su amado hijo: recurren a psicólogos y lo mantienen ocupado con alguna actividad útil. En un experimento en vacaciones de verano, un padre rico, que estaba molesto con la personalidad que iba adquiriendo su hijo acudió al apoyo profesional de una amiga psicóloga. Ella le sugirió que llevara a su hijo a la casa de una familia humilde. Que le pagara a una señora que ella conocía y tenía cinco hijos.
La psicóloga y los padres del niño acudieron con la señora. A partir de ahí, el niño era llevado todos los dias aquella familia. Para ello la esposa y su esposo, quedaron de acuerdo en no intervenir, y la señora debía no hacer distinciones entre ese niño y sus hijos. Al niño de familia rica lo puso la señora hacer tareas domésticas sencillas, ayudaba a cuidar a los más pequeños y compartía juguetes y golosinas. El único deseo de los padres era darle al niño una idea de las verdades y valores cotidianos más simples, y que cambiara de actitud hacia las cosas. Es por ello que no es conveniente limitar el círculo social del niño, los niños necesitan compañía de sus compañeros.
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