martes, 16 de julio de 2024

 MIEDOS DE LOS NIÑOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Superar los miedos se considera uno de los desafíos más importantes que jamás hayan enfrentado los niños. El coraje es un rasgo de carácter que se puede desarrollar mediante el apoyo de los padres. Las quejas de un niño no pueden ignorarse. Es importante tratarlos con comprensión, incluso si cree que el miedo que describe es infundado como producto de su imaginación. Los miedos y las fobias pueden no ser un trastorno doloroso, sino simplemente una norma relacionada con la edad para el desarrollo de la psique del niño. Pero algunos miedos y fobias surgen precisamente por motivos que amenazan la seguridad, la salud o la vida del niño.
Las emociones de miedo sirven como regulador interno del comportamiento de un niño. El miedo es una señal a la psique sobre el peligro. La señal sirve para generar un impulso de mayor atención en diversos tipos de situaciones peligrosas. Existen normas de edad para la prevalencia de los miedos infantiles. La mayor sensibilidad a la aparición de miedos y fobias en los niños aparece a la edad de 7 años, ya que se produce una ampliación significativa del ámbito de su actividad vital y de sus relaciones sociales. Una fobia es un miedo excesivo a algo, una condición que agrava el modo de vida habitual de una persona. Las fobias, al igual que los miedos, son acompañantes frecuentes del hombre moderno.
Desde el nacimiento hasta el año, el niño tiene miedo de sonidos fuertes; gente que no conoce; alturas; separación de la madre; cambio de ambiente habitual. - Entre 1 y 3 años los niños tienen miedo de: lesionarse; fenómenos naturales (truenos, relámpagos, fuertes vientos, tormentas eléctricas); separación de los padres. De 3 a 5 años, el niño es lo más emocional y sensible posible. Su esfera de conocimiento se expande, su imaginación se desarrolla activamente. Un miedo característico de esta edad es el miedo a que los padres dejen de amar.
De los 5-7 años, un niño tiene miedo de: su muerte, la muerte de los padres; tien pesadillas, miedo a inyecciones y hospitales; alturas, oscuridad, profundidad; castigo de los padres; soledad. Entre los 7 y los 11 años los niños tienen miedo a la muerte de sus seres queridos, a las malas notas, al castigo, a incendios, robos, ataques. A ncumplir con las expectativas de los padres. La forma más eficaz de apoyar al niño para que luche contra sus miedos es conversar. Los padres deben mantenerse tranquilos, permitir que sea el niño quien hable de su miedo. Contar un cuento relacionado con el miedo y donde el niño lo vence.
Se pide que el niño dibuje su miedo y el niño quema el papel del dibujo. Se le explica que a vencido al miedo. Para eliminar el miedo hay que identificar la fuente. Por ejemplo, si un niño tiene miedo a la oscuridad, por la noche puedes encenderle una pequeña luz nocturna. Darle un Talismán magico para combatir el miedo, o uno de sus juguetes que el niño sienta que lo apoyara cuando tenga miedo. Se puede incluso crear un ritual protector con palabras mágicas, pero nunca actuar con fuerza, reprimiéndolo, esto empeorará el miedo del niño. No avergüence a su hijo por mostrar miedo.
El miedo en sí tiene una función protectora, pero cuando el miedo se convierte en fobia, trae muchas molestias a la vida de una persona. Los años de infancia de muchas grandes personas no estuvieron despejados. Pero, lo principal es que después de la tragedia el mundo no lo cerraron y siguieron adelante venciendo su sentimiento de impotencia y desesperación superando ese miedo. El lenguaje a utilizar siempre con un niño debe ser de amor, aun cuando los padres pierdan la esperanza en ser comprendidos.
Necesitan tranquilizarse, calmarse para ponerse en el lugar del niño. Los padres son capaces de enseñar todo a sus hijos, sobre todo a vivir, menos a morir. Con alguna frecuencia escuchamos al niño que dice “Tengo miedo” y agarra de la mano a su padre/madre. El niño tiene miedo a la oscuridad, miedo a estar solo, miedo a meterse en el agua, miedo a los perros, a los extraños, a una habitación oscura.
Al mismo tiempo, se comporta de manera diferente. Podría llorar; puede orinarse, paralizarse, empezar a gritar, incluso dejar de respirar y ponerse azul, perder el aliento durante unos segundos. Pero la mayoría de las veces, cuando experimenta miedo, el niño se excita: corre, grita, se aferra a usted o se le escapa de las manos, intenta huir, esconderse. Si los miedos lo atormentan durante mucho tiempo, entonces tanto su comportamiento como su estado de ánimo cambian: se vuelve silencioso, deprimido y aburrido. Por el contrario, se muestra inquieto, irritable, conflictivo, hablador sin parar, puede ser un trastorno de neurosis del miedo ¿Qué hacer? Estar atento a las quejas, miedos e inquietudes del niño.
Olvídese de conceptos tan convenientes como “caprichos” y “trucos”. Por supuesto, la mayoría de las veces el miedo se detecta en un niño en el momento más inconveniente para nosotros, por ejemplo, por la noche, mientras nos vamos a la cama. Cuesta creer que realmente esté asustado: probablemente simplemente no quiere dormir, está siendo caprichoso. Y justo en este momento tenemos muchas ganas de dormir, y por ello nos molestamos. – No debe reírse de su hijo por tener miedo, ni decirle que es hombre y los hombres no tienen miedo de nada poniéndose usted como ejemplo, como tampoco es necesario que se ponga a citarle ejemplos de su infancia, o que lo compare con otros niños que no muestran miedo. Muy por el contrario, hay que tomar en serio los miedos del niño.
Algunos padres intentan demostrarle que no hay porque tener miedo y se ponen a revisar debajo de la cama, el closet, etc. Para decirle que no hay ningún fantasma. La realidad de nuestra naturaleza es que el miedo es un sentimiento difícil de comprender por la razón: incluso sin encontrar a nadie, el niño no dejará de tener miedo. Es más prudente intentar distraerlo, cambiarlo y mantenerlo ocupado con algo: leer, darle un juguete, simplemente hablar. No hay formula alguna de entrenamiento para que el niño pierda el miedo. Los padres que dejan al niño en completa oscuridad están equivocados, ya que con ello se corre el riesgo de reforzar la reacción de miedo y convertirlo en algo obsesivo. Hay niños que por su propia condición natural sufren ansiedad y miedos.
Son niños fácilmente impresionables, excitable. Sin embargo, muchos de los miedos que surgen en los niños son consecuencias de los comportamientos y tratos que los padres les da a sus hijos debido a su propio descuido, sordera mental e irreflexión. Los miedos aparecen en un niño en una situación de estrés emocional, trauma mental; esta reacción es a menudo exagerada, casi impactante, en colisiones que, para el ojo adulto, son simplemente insignificantes. El niño no siempre percibe el mundo que lo rodea en la proporción de los adultos.
Al enseñarle a un niño las reglas básicas de seguridad personal (no abrir la puerta a un extraño, no ir a ningún lado con un extraño, regresar a casa a tiempo, etc.), no es en absoluto necesario respaldar sus argumentos con historias sobre cadáveres desmembrados en el ático y robos generalizados mutilaciones, a amigos. El niño al escucharlos los registrara en su memoria y los llevara consigo asustándolo.
No se deben discutir hechos sangrientos a la hora de los alimentos en la mesa. De preferencia suprimir todo tipo de películas de terror asesinatos, en la televisión. Por mucho que se prevenga en este mundo la crueldad brota en cada espacio en donde nos movemos, pero debemos cuidar el lenguaje para la exposición de situaciones frente a los niños con la intención de que el miedo no sea parte de su actividad norma

No hay comentarios:

Publicar un comentario