martes, 2 de julio de 2024

 

MOMENTOS CRITICOS “EL HIJO NO QUIERE ESTUDIAR”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 Muchos padres de adolescentes se enfrentan a la renuencia de sus hijos a estudiar. “¿Por qué sucede esto, si a él/ella le gustaba estudiar en la escuela primaria?”: esta es la pregunta que se hacen los padres de un adolescente. Y la segunda pregunta lógica: ¿cómo interesar a un adolescente en aprender? Creo que todo el mundo sabe que la adolescencia es el momento de toda la reestructuración del cuerpo del niño, de preparación para crecer. Un adolescente ve la vida de manera diferente a como lo hacía cuando era niño.

 Es más crítico con lo que le dicen los adultos. Se siente “adulto”, busca su lugar en la sociedad, aprende de nuevo y analiza las normas de comportamiento y comunicación. El adolescente se interesa por los problemas y valores sociales. En este contexto, surgen muchas contradicciones, las actividades educativas comienzan a perder su importancia primordial y no quieren ir a la escuela (Falta de voluntad por aprender) El adolescente viene de la monotonía de la primaria, y la secundaria. Esto provoca aburrimiento entre los adolescentes.

 En su etapa de crecimiento de puberto adolescente es importante la comunicación con los compañeros, la amistad, los primeros sentimientos románticos, las nuevas experiencias personales de éxito, reciprocidad o fracaso, las decepciones mezcladas con un trasfondo hormonal volátil y explosivo pasan a primer plano. No es adulto, sino un joven que siente miedo, lo transmite, y se niega a sí mismo el éxito. Es común que sean los padres, profesores, adultos los que le transmitan el miedo a los exámenes.

 El maestro en su discurso amenaza con reprobar sino estudian, no recuerdan la lección que les dio. Son palabras que evocan protesta o miedo en los adolescentes, pero no el deseo de estudiar más. Si a ello le sumamos un ambiente familiar tenso, en donde solo recibe reclamos y no apoyo, negación en vez de aprobación, escándalos en vez de tranquilidad para estudiar. Un hogar sin un espacio adecuado para estudiar. Sus padres lo cuestionan y no tiene derecho a elegir en la toma de decisiones familiares o que le atañen a su persona.

 Todo esto afectara los estudios, fomentara el bajo rendimiento, las notas bajas, el roce con sus profesores y compañeros, la falta de comprensión de la materia “matan el deseo de aprender” El profesor creyendo ayudar le incrementa la carga en tareas, lecturas, hasta que le provoca fatiga. En ese momento le resulta difícil concentrarse en las lecciones debido a una mayor necesidad de actividad física, lo cual no es posible. Se pierde el interés, disminuye el rendimiento en materias que el adolescente aborrece al profesor, o no son de su agrado los temas, y si a eso le agregamos que las clases no las presenta el profesor de forma interesante vienen los conflictos dentro del aula

 Podemos ver que en ocasiones son los profesores quienes tienen la culpa de ello como también los padres de familia. Los padres deben estar al pendiente ¿Con que profesor su hijo está teniendo problemas? Saber cómo son sus relaciones con sus compañeros de aula y en la escuela. Un buen clima psicológico/pedagógico, en el aula juega un papel importante en el deseo del adolescente de ir a la escuela y se refleja en su estado emocional. Todos los malentendidos que surgen interfieren en el aprendizaje, por lo que deben resolverse. Si el adolescente no puede arreglárselas solo, es mejor buscar la ayuda de un psicólogo. “Lo primero es mejor hablar con el adolescente sobre sus dificultades y problema” Los padres usan el chantaje y manipulación con los jóvenes, por ejemplo: Si sacas buenas calificaciones y no tengo queja tuya en la escuela, te compro un teléfono nuevo ¿Esto resuelve problemas en los estudios?

 La mayoría de las veces no, ya que el joven se concentra en obtener calificaciones y no conocimientos, y para sacar esa nota no le importa copiar. Su cerebro está motivado a recibir una recompensa “Un pagó” Por ello es mejor aplicarse como padres para descubrir el motivo de su resistencia a estudiar estableciendo una relación de confianza con tu hijo para que pueda compartir sus experiencias. Conversar con el hijo para que comprenda el valor del aprendizaje. Comprenda cómo el conocimiento escolar será útil en la vida. Empiece a hablar de ello sólo cuando su hijo esté listo para escucharlo.

 De lo contrario, no serás escuchado. Ojo, no es un regaño, sino que encuentre ejemplos claros de personas que han logrado sus objetivos en la vida y de quienes han aceptado su baja posición. Seleccione películas, vídeos, presentaciones, fotografías. Ayudarán a su hijo a responder la pregunta: cómo seré en el futuro. Si a su hijo le interesa algo, muéstrele cómo se relaciona su pasión con las materias escolares. Apoye la pasión de su hijo en cualquier campo. Comparte con él, tu propia experiencia Vaya con su hijo a eventos, conferencias, clases magistrales de personas exitosas, vea videos educativos en Internet, etc. Nunca lo intimide porque se niega, con ello no se logra nada.

 Que el joven comprenda que un trabajo no es solo entretenimiento. Haga que platique con meseros, camareros, trabajadores, sobre el salario que reciben, por qué no estudiaron, pero en todo momento este con su hijo. Esto ayudará al joven a reevaluar su actitud hacia las pautas de vida. Dígale con sus palabras y actitudes que estará siempre a su lado para apoyarlo, siempre respetando su decisión y elección. Dale la oportunidad de elegir y responsabilizarte de ello. Los adolescentes necesitan la aprobación de los adultos, ¡especialmente de los padres! ¡Recordemos que un adolescente más necesita nuestro amor cuando nos parece que menos lo merece!

 Apoye a su hijo, pero no lo presione, para que pueda tomar su propia decisión. Muchas personas reciben un diploma bajo la influencia de sus padres. Y luego trabajan en una especialidad completamente diferente. Lo principal es que la profesión elegida le dé alegría. Tenga paciencia y recuerde que la motivación no aparece en un día, es un proceso largo. La tarea de los padres es ayudarlos a sintonizarse con el estudio y crear condiciones favorables para ello.

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