COMPORTAMIENTO EN LA ESCUELA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
La preocupación de los
padres inicia cuando se presentan situaciones donde el comportamiento del niño
no encaja en el marco de la simple curiosidad, la movilidad, y su emotividad.
Esta conducta considerada como desadaptación se puede distinguir por las
acciones del niño y síntomas que se le presentan como lo es la apatía,
depresión; agresión incontrolada dirigida a él mismo o, a otros. Se puede
observar crueldad del niño hacia los animales, fijación excesiva hacia sus
propios defectos físicos "dismorfofobia" se siente insatisfecho con
su apariencia, inventa defectos inexistentes o exagera una cierta
característica de su propio cuerpo, considerándola fealdad.
Estos comportamientos pueden
ir en aumento generando trastornos mentales (obsesivo-compulsivo, el ansioso,
el hipocondríaco, esquizofrenia, o la psicopatía. Es por ello que los padres
nunca deben descuidar al niño, si este manifiesta este tipo de comportamientos
o expresa sus miedos. Se le debe de escuchar atentamente, y darle una
explicación clara del hecho que el niño refiere (Una sombra en la pared en
medio de la noche, una araña, un ratón, un fantasma que lo visita por las
noches mientras duerme, etc. Se corta de tajo sea esto, abriendo las ventanas,
encendiendo la luz, etc. No importa qué miedo haya enfrentado su hijo, lo
principal es cómo reaccionó ante él.
En muchas ocasiones el
problema lo inician sus padres contándoles a los niños historias de terror con
la intención de protegerlos, o controlarlos, y ello somete la mente del niño al
miedo que no entiende preocupándolo y generándole ansiedad. Hay madres que no
dejan en hacerlo por su afán y miedo de controlarlo en todo al niño, son esas
madres ansiosas que al primer estornudo del niño corren al médico en busca de
medicamentos para que no le suceda nada malo. El niño crecerá pesimista, con miedo,
callado, pasivo, incluso no saldrá a la lluvia por miedo a que le caiga un rayo
“No te acerques al perro porque te muerde, no trae bozal, te infectará de
rabia, te pasará virus, no comas esto porque te enfermaras y morirás como tu
abuelo, tío, etc.”
Mi consejo, es que cuide a
su hijo, amelé, compréndelo, pero no sea excesivamente controlador de su
comportamiento. No meta en su cabeza el miedo “Al fuego, la calle, al policía,
a su maestro, Médico, etc.” Recuerde que, si su hijo comparte el miedo que siente
por algo, con usted, es muy bueno. Es decir, el miedo en sí mismo, por
supuesto, no es bueno, pero lo que compartió es estupendo. Entonces, al menos
en esto confía en usted, y aquí podrá entenderlo. No lo ridiculice, ni lo
ignore, si el niño le confiesa su miedo, mejor tómelo en serio. Es un secreto
que él desea compartir como lo hace con sus amigos.
Este al pendiente para su
hijo no vea películas de terror o de acción llenas de sangre y muerte. Lo
importante es que usted lo abrace, más a menudo, le diga algo divertido,
converse, discuta lo que el niño ha visto en la televisión, escuche su
experiencia, y que usted le dé una explicación para que el niño sepa que usted
está con él. Si el niño tiene miedo de algo, pero no puede formular con sus
palabras, puede pedirle que dibuje y usted o un especialista trate de
"descifrar" el dibujo. Para los especialistas los dibujos de los
niños dicen mucho.
No cargue de
responsabilidades que no pueda cumplir a su hijo. Para él ya es difícil cumplir
con la escuela y las tareas adicionales si no le gustan se convierten en una
carga pesada. El niño necesita tiempo para saber lo que quiere, para definir
sus intereses. Lo importante es dejarle claro que usted como padre/madre, está
ahí cuando se necesita, que él está a salvo, que lo aman y que son sus amigos.
Ayúdelo a que se abra a ustedes. Respételo a él y a sus intereses. Observen
como padres lo que le gusta y lo que no, dense el tiempo para jugar juntos,
caminar, charlar (Es más fácil entender a una persona en acciones conjuntas)
Si el niño está tratando de
decirles algo, lo escuchan. Escucharlo atentamente, sin interrumpirlo, y
reaccionar, mostrando que lo que está hablando es importante para ustedes. Tome
en cuenta la opinión del niño al momento d tomar decisiones. Un niño, por
pequeño que sea, tiene sus propios secretos, su propio espacio, su propio
mundo. No es necesario que controlen cada uno de sus pasos “Confié en su hijo”
En cada ocasión que el niño se queje, escúchelo antes de juzgar, vale la pena
averiguar si el problema realmente existe.
A veces, los padres
concluyen que un niño está siendo acosado basándose en las palabras del niño,
de la madre, el maestro. Recuerde que para cualquier problema escolar es
recomendable mantenerse en contacto con el profesor de la clase, porque él
conoce en su clase a los niños, ve la interacción y, a veces, puede decirle más
de lo que está sucediendo. Esto no significa que debas creer todo lo que dice
el maestro, y dejes de lado lo que te dice tu hijo. Ante todo, se necesita
mente fría para analizar, “Paciencia, compresión del problema”
En la mayoría de los casos los maestros son
los primeros en preocuparse sin embrago puede suceder que ese maestro no
atienda tal situación por sentirse agotado. Como padre acuda a la escuela,
platique con los compañeros de su hijo, escuche la versión del maestro,
organice una reunión con los padres del otro niño para que juntos como aliados
resuelvan el conflicto. Los conflictos
pueden ser de una sola vez, y las razones de ellos pueden ser muy diferentes. A
menudo, los padres se sorprenden de que su hijo haya resultado ser el
instigador y que él fue quien se quejó con ellos. Es normal que los padres
crean inquebrantablemente en la pureza espiritual y la moralidad de su hijo,
pero a veces vale la pena recordar que todavía es un niño y puede decir o hacer
algo sin pensar, simplemente por su edad.
Proteger el buen nombre de
tu hijo es necesario cuando intentan difamarlo, pero no cuando te ofrecen mirar
la situación desde otro ángulo para ayudar a resolverla. En cualquier caso,
vale la pena hablar personalmente con el niño, pero no en el formato de la
pregunta "cómo van las cosas en la escuela", cuya respuesta en el 90%
de los casos será una "bien" breve y poco informativa. Es mejor
expresar tu preocupación refiriéndose directamente a lo que has visto o
escuchado, pero sin presiones. El niño necesita ver que usted está consciente e
interesado.
Si su hijo lo ve hablando
con su profesor, no existirá ninguna duda que existe un conflicto que usted está
tratando de esclarecer y resolver. Los padres deben preocuparse cuando exista
una razón, pero no convertirlo todo en una tragedia familiar. Reflexionar ¿Cuál
sería el método a seguir? Como padres se han enterado del problema, lo que
significa que se puede solucionar. Está en una posición mucho mejor de la que
podría estar, porque su hijo no se queda solo con el problema. El segundo punto
importante es la paz.
Un niño necesita el apoyo de
sus padres, y unos padres que se agitan molestos gritando y enjuiciando a su
hijo no parecen lo suficientemente confiable. Unos padres que se gritan
echándose culpas ante el problema que enfrenta su hijo en la escuela, son ellos
los que necesitan ayuda y no el niño. A veces sucede que un padre en ese
momento, vive una situación similar mucho más fuerte que el propio niño, y esto
no siempre es adecuado a lo que está pasando. Es posible que el conflicto le
recuerde a ese padre sus problemas traumáticos en la escuela en su infancia.
Si, esto le está sucediendo,
tenga cuidado para no contárselo a su hijo. Los niños son muy conscientes del
estado emocional de sus padres, y si el niño ve que todavía está usted
preocupado por el hecho de que se ofendió en su infancia, puede decidir no
contarle sus problemas para no lastimarle. Si está hablando de sus dificultades
en la escuela, que sea una historia tranquila sobre la superación exitosa de
los problemas. Esto ayudará a que el niño se asegure de que comprendes sus
sentimientos y también aumentará su confianza ante sus ojos.
Para resolver el problema,
es necesario aclarar sus aspectos principales, a saber: quién y por qué ofende
a su hijo. Primero debe averiguar si
esta situación es un acoso grupal o si una o dos personas están involucradas en
esto. Esto es importante porque el bullying es una enfermedad de todo el equipo
y solo se puede curar con el esfuerzo conjunto de profesores, psicólogos y
padres. Notificar al maestro de clase e insistir en una conversación educativa.
en presencia de usted y de los padres de los ofensores. Si es necesario,
repetir para que los padres de los infractores entiendan que los padres del
niño ofendido controlan la situación y en caso de nuevas ofensas comenzarán a
actuar activamente.
Los padres de un niño
ofendido muchas veces temen que su intervención solo provoque acosadores, por
lo que prefieren no interferir. Pero eso es justo con lo que cuentan los
abusivos. La confianza en que la “víctima” no pedirá ayuda garantiza su
seguridad y les da vía libre, por lo que tales actos deben ser detenidos con
dureza e intransigencia. Los infractores deben darse cuenta de que detrás de
este niño hay adultos que saben de su entretenimiento y son serios.
Tanto los padres y el
maestro no pueden ni deben castigar a los agresores delante del grupo frente al
resto de la clase, ya que el deseo de recuperar su autoridad en el grupo puede
ser más fuerte que el miedo a las consecuencias, y volverse más agresivos
contra la víctima. Se plantea una reunión en donde estén presentes los padres
de los abusivos, los hijos abusivos, los padres del niño ofendido, el niño
ofendido, el maestro, el director de la escuela y el psicólogo escolar. En
dicha reunión sucederá el choque en donde los padres de los abusadores
defenderán que es el niño quien los provoca, o que son travesuras de niños sin
importancia “No quieren asumir la responsabilidad de corregir a sus hijos”
Si un niño es molestado por
ser muy diferente al resto del grupo esto no quita responsabilidad a los que
acosan, pero tampoco se debe ignorar el comportamiento del propio niño por
faltarle socialización. El problema debe abordarse desde ambos lados. Si un
niño ofendido va a la escuela descuidado, entonces también es necesario ponerlo
en orden para reducir el riesgo de una mayor "atención" de la clase.
Si lo ofenden por signos innatos (color de su piel, pecas, altura, voz, uso de
lentes), entonces el niño debe recibir apoyo. No consuelo, porque el consuelo
es la interrupción de la experiencia. No lástima, porque la lástima es admitir
la derrota ¡Apoyo, y Protección!
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