domingo, 9 de febrero de 2025

 

COMPORTAMIENTO EN LA ESCUELA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico Hispanoamericano”

 La preocupación de los padres inicia cuando se presentan situaciones donde el comportamiento del niño no encaja en el marco de la simple curiosidad, la movilidad, y su emotividad. Esta conducta considerada como desadaptación se puede distinguir por las acciones del niño y síntomas que se le presentan como lo es la apatía, depresión; agresión incontrolada dirigida a él mismo o, a otros. Se puede observar crueldad del niño hacia los animales, fijación excesiva hacia sus propios defectos físicos "dismorfofobia" se siente insatisfecho con su apariencia, inventa defectos inexistentes o exagera una cierta característica de su propio cuerpo, considerándola fealdad.

 Estos comportamientos pueden ir en aumento generando trastornos mentales (obsesivo-compulsivo, el ansioso, el hipocondríaco, esquizofrenia, o la psicopatía. Es por ello que los padres nunca deben descuidar al niño, si este manifiesta este tipo de comportamientos o expresa sus miedos. Se le debe de escuchar atentamente, y darle una explicación clara del hecho que el niño refiere (Una sombra en la pared en medio de la noche, una araña, un ratón, un fantasma que lo visita por las noches mientras duerme, etc. Se corta de tajo sea esto, abriendo las ventanas, encendiendo la luz, etc. No importa qué miedo haya enfrentado su hijo, lo principal es cómo reaccionó ante él.

 En muchas ocasiones el problema lo inician sus padres contándoles a los niños historias de terror con la intención de protegerlos, o controlarlos, y ello somete la mente del niño al miedo que no entiende preocupándolo y generándole ansiedad. Hay madres que no dejan en hacerlo por su afán y miedo de controlarlo en todo al niño, son esas madres ansiosas que al primer estornudo del niño corren al médico en busca de medicamentos para que no le suceda nada malo. El niño crecerá pesimista, con miedo, callado, pasivo, incluso no saldrá a la lluvia por miedo a que le caiga un rayo “No te acerques al perro porque te muerde, no trae bozal, te infectará de rabia, te pasará virus, no comas esto porque te enfermaras y morirás como tu abuelo, tío, etc.” 

 Mi consejo, es que cuide a su hijo, amelé, compréndelo, pero no sea excesivamente controlador de su comportamiento. No meta en su cabeza el miedo “Al fuego, la calle, al policía, a su maestro, Médico, etc.” Recuerde que, si su hijo comparte el miedo que siente por algo, con usted, es muy bueno. Es decir, el miedo en sí mismo, por supuesto, no es bueno, pero lo que compartió es estupendo. Entonces, al menos en esto confía en usted, y aquí podrá entenderlo. No lo ridiculice, ni lo ignore, si el niño le confiesa su miedo, mejor tómelo en serio. Es un secreto que él desea compartir como lo hace con sus amigos.

 Este al pendiente para su hijo no vea películas de terror o de acción llenas de sangre y muerte. Lo importante es que usted lo abrace, más a menudo, le diga algo divertido, converse, discuta lo que el niño ha visto en la televisión, escuche su experiencia, y que usted le dé una explicación para que el niño sepa que usted está con él. Si el niño tiene miedo de algo, pero no puede formular con sus palabras, puede pedirle que dibuje y usted o un especialista trate de "descifrar" el dibujo. Para los especialistas los dibujos de los niños dicen mucho.

 No cargue de responsabilidades que no pueda cumplir a su hijo. Para él ya es difícil cumplir con la escuela y las tareas adicionales si no le gustan se convierten en una carga pesada. El niño necesita tiempo para saber lo que quiere, para definir sus intereses. Lo importante es dejarle claro que usted como padre/madre, está ahí cuando se necesita, que él está a salvo, que lo aman y que son sus amigos. Ayúdelo a que se abra a ustedes. Respételo a él y a sus intereses. Observen como padres lo que le gusta y lo que no, dense el tiempo para jugar juntos, caminar, charlar (Es más fácil entender a una persona en acciones conjuntas)

 

Si el niño está tratando de decirles algo, lo escuchan. Escucharlo atentamente, sin interrumpirlo, y reaccionar, mostrando que lo que está hablando es importante para ustedes. Tome en cuenta la opinión del niño al momento d tomar decisiones. Un niño, por pequeño que sea, tiene sus propios secretos, su propio espacio, su propio mundo. No es necesario que controlen cada uno de sus pasos “Confié en su hijo” En cada ocasión que el niño se queje, escúchelo antes de juzgar, vale la pena averiguar si el problema realmente existe.

 A veces, los padres concluyen que un niño está siendo acosado basándose en las palabras del niño, de la madre, el maestro. Recuerde que para cualquier problema escolar es recomendable mantenerse en contacto con el profesor de la clase, porque él conoce en su clase a los niños, ve la interacción y, a veces, puede decirle más de lo que está sucediendo. Esto no significa que debas creer todo lo que dice el maestro, y dejes de lado lo que te dice tu hijo. Ante todo, se necesita mente fría para analizar, “Paciencia, compresión del problema”

 En la mayoría de los casos los maestros son los primeros en preocuparse sin embrago puede suceder que ese maestro no atienda tal situación por sentirse agotado. Como padre acuda a la escuela, platique con los compañeros de su hijo, escuche la versión del maestro, organice una reunión con los padres del otro niño para que juntos como aliados resuelvan el conflicto.  Los conflictos pueden ser de una sola vez, y las razones de ellos pueden ser muy diferentes. A menudo, los padres se sorprenden de que su hijo haya resultado ser el instigador y que él fue quien se quejó con ellos. Es normal que los padres crean inquebrantablemente en la pureza espiritual y la moralidad de su hijo, pero a veces vale la pena recordar que todavía es un niño y puede decir o hacer algo sin pensar, simplemente por su edad.

 Proteger el buen nombre de tu hijo es necesario cuando intentan difamarlo, pero no cuando te ofrecen mirar la situación desde otro ángulo para ayudar a resolverla. En cualquier caso, vale la pena hablar personalmente con el niño, pero no en el formato de la pregunta "cómo van las cosas en la escuela", cuya respuesta en el 90% de los casos será una "bien" breve y poco informativa. Es mejor expresar tu preocupación refiriéndose directamente a lo que has visto o escuchado, pero sin presiones. El niño necesita ver que usted está consciente e interesado.

 Si su hijo lo ve hablando con su profesor, no existirá ninguna duda que existe un conflicto que usted está tratando de esclarecer y resolver. Los padres deben preocuparse cuando exista una razón, pero no convertirlo todo en una tragedia familiar. Reflexionar ¿Cuál sería el método a seguir? Como padres se han enterado del problema, lo que significa que se puede solucionar. Está en una posición mucho mejor de la que podría estar, porque su hijo no se queda solo con el problema. El segundo punto importante es la paz.

 Un niño necesita el apoyo de sus padres, y unos padres que se agitan molestos gritando y enjuiciando a su hijo no parecen lo suficientemente confiable. Unos padres que se gritan echándose culpas ante el problema que enfrenta su hijo en la escuela, son ellos los que necesitan ayuda y no el niño. A veces sucede que un padre en ese momento, vive una situación similar mucho más fuerte que el propio niño, y esto no siempre es adecuado a lo que está pasando. Es posible que el conflicto le recuerde a ese padre sus problemas traumáticos en la escuela en su infancia.

 Si, esto le está sucediendo, tenga cuidado para no contárselo a su hijo. Los niños son muy conscientes del estado emocional de sus padres, y si el niño ve que todavía está usted preocupado por el hecho de que se ofendió en su infancia, puede decidir no contarle sus problemas para no lastimarle. Si está hablando de sus dificultades en la escuela, que sea una historia tranquila sobre la superación exitosa de los problemas. Esto ayudará a que el niño se asegure de que comprendes sus sentimientos y también aumentará su confianza ante sus ojos.

Para resolver el problema, es necesario aclarar sus aspectos principales, a saber: quién y por qué ofende a su hijo. Primero debe averiguar si esta situación es un acoso grupal o si una o dos personas están involucradas en esto. Esto es importante porque el bullying es una enfermedad de todo el equipo y solo se puede curar con el esfuerzo conjunto de profesores, psicólogos y padres. Notificar al maestro de clase e insistir en una conversación educativa. en presencia de usted y de los padres de los ofensores. Si es necesario, repetir para que los padres de los infractores entiendan que los padres del niño ofendido controlan la situación y en caso de nuevas ofensas comenzarán a actuar activamente.

 Los padres de un niño ofendido muchas veces temen que su intervención solo provoque acosadores, por lo que prefieren no interferir. Pero eso es justo con lo que cuentan los abusivos. La confianza en que la “víctima” no pedirá ayuda garantiza su seguridad y les da vía libre, por lo que tales actos deben ser detenidos con dureza e intransigencia. Los infractores deben darse cuenta de que detrás de este niño hay adultos que saben de su entretenimiento y son serios.

 Tanto los padres y el maestro no pueden ni deben castigar a los agresores delante del grupo frente al resto de la clase, ya que el deseo de recuperar su autoridad en el grupo puede ser más fuerte que el miedo a las consecuencias, y volverse más agresivos contra la víctima. Se plantea una reunión en donde estén presentes los padres de los abusivos, los hijos abusivos, los padres del niño ofendido, el niño ofendido, el maestro, el director de la escuela y el psicólogo escolar. En dicha reunión sucederá el choque en donde los padres de los abusadores defenderán que es el niño quien los provoca, o que son travesuras de niños sin importancia “No quieren asumir la responsabilidad de corregir a sus hijos”

 Si un niño es molestado por ser muy diferente al resto del grupo esto no quita responsabilidad a los que acosan, pero tampoco se debe ignorar el comportamiento del propio niño por faltarle socialización. El problema debe abordarse desde ambos lados. Si un niño ofendido va a la escuela descuidado, entonces también es necesario ponerlo en orden para reducir el riesgo de una mayor "atención" de la clase. Si lo ofenden por signos innatos (color de su piel, pecas, altura, voz, uso de lentes), entonces el niño debe recibir apoyo. No consuelo, porque el consuelo es la interrupción de la experiencia. No lástima, porque la lástima es admitir la derrota ¡Apoyo, y Protección!

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