ENSEÑANZA EN EL HOGAR
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
Para desarrollar su
vocabulario, aproveche los espacios cuando salen a la calle mientras caminan
por ejemplo usted cierra sus ojos y le pide al niño que le describa todo lo que
está viendo, tanto como le sea posible. Cuando usted le describa un objeto vaya
involucrándolo con preguntas cortas por ejemplo ¿Es grande o pequeño? ¿De qué
color es? ¿para lo que lo usan las personas?
Otro ejemplo: Aquí tenemos un auto ¿para qué sirve, cuantas puertas
tiene, de qué color es, cuantas ruedas? Aquí tenemos un árbol que tiene raíz,
tronco, hojas, ramas, etc. Puede preguntarle al niño ¿Qué es más alto, un
árbol, una persona, o una casa? Así es como los niños aprenden a comparar,
generalizar y comenzar a comprender el significado de las palabras abstractas
“alto”, “ancho”, etc.
Puedes utilizar otras
preguntas para juegos que te ayuden a dominar las propiedades de los objetos:
¿qué es el blanco, el negro, lo frio, lo duro, lo liso, etc.? Se aprovechan los
objetos cercanos. - Todos los padres conocen situaciones en las que es difícil
mantener a su hijo ocupado con algo, por ejemplo, una larga espera en una cola
o un viaje agotador en transporte público. En tales casos, lo único que se
necesita es que mamá tenga un par de rotuladores en el bolso o al menos un bolígrafo.
Mientras espera pídale al niño que dibuje caras una sonriendo, otra triste, y
una tercera con un personaje de sus juegos.
Los niños disfrutan
escuchando historias sobre lo que pasó cuando eran muy pequeños o cuando no
estaban en el mundo. Puedes contar estas historias por la noche antes de
acostarte, o puedes contarlas en la cocina, sala, o cuando tus manos están
ocupadas y tus pensamientos libres. ¿De qué hablar? Por ejemplo, cómo el bebé
daba patadas en el estómago cuando aún no había nacido. O cómo aprendiste a
andar en bicicleta. O cómo papá manejo una bicicleta por primera vez. Algunas
historias tendrás que contar más de una vez, así que no olvides el cómo se la
contaste o te corregirá en una desviación. Preséntale el álbum familiar y dale
la oportunidad de que sea el quien hable, observa lo que le interesa.
Es muy importante que el
niño no solo sepa y pueda nombrar los números, sino que también comprenda la
esencia del proceso de contar. Existen juegos sencillos para desarrollar esto.
Comienza a usar estos juegos: En primer lugar, enséñele a su hijo a contar en
voz alta y clara. Para ello, entrena con él. Al mismo tiempo, no debes
distraerte con la televisión ni con el ruido de la calle. Al menos una vez al
día, cuente con su hijo del 1 al 10. Después de esto, combine el conteo y las
acciones del niño. Por ejemplo, ponga manzanas o cualquier otro artículo, y
pídale que los transfiera uno por uno a otra taza contándolas. Para que su hijo
pueda recordar fácilmente los números posteriores al 9, explíquele el número
"cero".
El cero es un número que
denota la ausencia de algo. Cuente sus dedos con su bebé y pídale que toque
cada uno de ellos. Luego puedes pasar a contar objetos; también debes tocar
cada uno de ellos al contar. Ya que domine su conteo del uno al treinta, hay
comenzar a enseñarlo con la cuenta regresiva, pero antes de comenzar a aprender
a contar hacia atrás, debe enseñarle a su hijo a contar hasta 30 y el niño debe
saberlo con firmeza, de lo contrario se confundirá. Inicie por ejemplo del once
al uno. Enseguida del doce al uno, etc. A medida que va dominando se va
incrementando el número de conteo regresivo. Puedes utilizar granos de frijol,
tapas, botones, etc. Colóquelos frente a su hijo y pídele que cuente 3 de
ellos.
Cuando el niño comprenda y complete la tarea,
pídale que seleccione montones de frijoles de 3, 5 y 9 piezas cada uno. Cuando
el niño haya dominado esta tarea, coloque los objetos en fila frente a él y
pídale que cuente el menor número de objetos que se encuentran frente a él,
pero sin moverlos (es necesario señalar con el dedo el objeto). Asegúrese de
jugar este juego con su hijo varias veces durante el día, pidiéndole que cuente
varios objetos hasta un número determinado, pero sin tocarlos ni mencionarlos.
Para enseñarle lo antes y despues, puede tomar varios juguetes por tamaño e
irlos usted acomodando del más grande al más chico asegurándose en decirle:
Este es antes que este otro por ser más grande, por lo tanto, es primero.
Dominar los conceptos de
"antes", "después", "entre", "derecha",
"izquierda" ayudará a su hijo a navegar por el mundo que lo rodea.
Cuando el niño domina esta parte se le puede pedir al niño que encuentre un
juguete escondido. El niño sale de la habitación y el padre o madre esconde el
juguete. Al niño se le da la instrucción de que debe pararse frente por ejemplo
a la mesa, y caminar tres pasos al frente, enseguida dos al lado izquierdo,
etc. El niño encontrara el juguete. Cuando los niños se orientan bien, las
tareas se pueden complicar más, no dando una descripción de la ubicación del
juguete, sino dándoles un diagrama. Según el diagrama, los niños deben
determinar dónde se encuentra el objeto oculto.
Existe la opinión de que la
alfabetización ortográfica es un rasgo innato. Pero en la práctica resulta que
el talento lingüístico es característico de quienes leen mucho desde la
infancia. Por tanto, podemos concluir que la alfabetización es una cualidad
adquirida, se puede desarrollar y la forma más sencilla de hacerlo es desde una
edad temprana. Para aprender las reglas de escritura de palabras, el niño
utiliza sus ojos (Ve una palabra escrita o impresa y la recuerda visualmente)
Sus oídos (percibir la palabra de oído, pronunciarla, escuchar el sonido); sus
manos (Escribir una palabra y fijarla en la memoria. En el hogar se pueden
utilizar tarjetas infantiles con letras mayúsculas para que se vaya apropiando
de forma gradual de la escritura.
No hay edad demasiado joven
para empezar a leer. Al escuchar poesía y cuentos de hadas, el bebé percibe y
copia los sonidos de su habla nativa. Gracias al alfabeto con imágenes
brillantes, los niños desarrollan asociaciones visuales con las letras que
comienzan determinadas palabras. Al comenzar a leer de forma independiente, el
niño amplía su vocabulario, ve muchas veces la ortografía correcta de las
palabras y la recuerda automáticamente, por lo que a veces en el futuro bastará
con cerrar los ojos e imaginar una palabra impresa en papel para asegurarse de
que su ortografía es correcto. Por tanto, un cuaderno con letras debería seguir
siendo uno de los mejores regalos para los niños.
Dele un bolígrafo para
“escribir y borrar” y dígale cómo deletrear la palabra correcta. El habla de
los padres para los niños es el conjunto principal de reglas del idioma nativo,
por lo que depende de los adultos de la familia cómo el niño pondrá énfasis en
las palabras. Si nota que comete error de habla, corríjalo cuidadosamente. En su
hogar coloque un abecedario colgado en la pared para que el niño presten
atención y aprenda las letras. Las librerías ofrecen una gran variedad de
carteles sobre diversos temas: flores y animales, transporte, deportes, formas
geométricas, etc.
Al correlacionar una imagen
visual con la ortografía de una palabra, un niño desde la infancia recuerda
cómo se escribe. Venden juegos de mesa, de memorización, de lingüística,
formación de palabras, imágenes visuales, etc. Cómprale un diccionario para que
ambos puedan recurrir ante la duda de una palabra. Si domina las palabras,
aprovecha para darle dictados. Muy importante es que su fonética sea clara,
mantener un ambiente favorable en el que la lectura, la conversación, y los
juegos con palabras sean una parte natural y favorita de la vida.
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