EL MAESTRO TOXICO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagogico
Hispanoamericano”
Ciertamente son maestros que suprimen el deseo de aprender,
desmotivan y hacen que el alumno desprecie y se aleje de la escuela. Son
Maestros que siempre están molestando a un alumno en particular, y lo hace
durante la clase para que todos sus compañeros se rían de él. Una frase muy
utilizada es ¿Acaso dejaste tu cabeza en casa o tu cabeza solo la usas para
producir piojos o babosadas? Como puedes ver, es un ataque directo al alumno,
de hecho, esta frase la utilizan de forma sarcástica, sádica y afecta para
siempre al alumno. Sería más agradable para el estudiante pedirle que revise
las respuestas, y rectifique en sus errores.
Cuando el maestro le dice al alumno ¡Podrías hacerlo mejor!,
¿Qué te está sucediendo? “¡No eres lo suficientemente bueno! ¡Hay algo mejor
que tú! Al darse cuenta de que todos los esfuerzos son en vano, es poco
probable que el estudiante se esfuerce el doble la próxima vez, y pierda por
completo toda motivación. Un maestro insidioso, es desmotivador verbal y solo
genera indiferencia, resentimiento, desapego.
Muy diferente es indicarle al alumno, que va avanzando en su
trabajo, y que el siguiente desafío lo superara pronto. Escucho usted, aquella
sentencia de que “Nadie saldrá al recreo” (Que arsenal tan exquisito para
desmotivar lo que te tanto están esperando los niños) ¿Acaso el maestro es el
controlador omnipotente de los sentimientos de los niños? ¿Por qué el castigo
colectivo? ¿Para qué se odien entre ellos?
Si un maestro pretende enseñar a los niños a ser
responsables, definitivamente no debe hacerlo mediante la coerción y el
castigo. Especialmente si tienes la tentación de castigar a todo el equipo, o
grupo por la acción inaceptable de uno de los estudiantes. Se formará una
muesca en la psique del niño: “El mundo es un lugar injusto. Incluso si hice
todo bien, sufriré las acciones de alguien que hizo todo lo contrario”.
Entonces, ¿por qué debería intentarlo? Hay maestros que les gusta comparar a
los niños con burros, vacas, cabras, y creen que es inofensivo. Los niños
copian estas expresiones, y se las ponen a sus compañeros como forma de odio y
venganza.
Las convierten en armas psicológicas para humillar, denigrar.
Hay maestros que se ríen de un alumno cuando le preguntan y el alumno no conoce
la respuesta que el maestro desea escuchar creyéndose el único poseedor de la
verdad ¿Estás seguro que deseabas venir a la escuela, no te equivocaste y
deseabas ir a otro lugar? ¿Por qué asumir la actitud de humillar de parte de un
maestro? Alguien escucho la frase “Todos los niños entienden, ¿Por qué tu no?”,
o aquella de que “Tu no eras así, porque ahora lo eres” Le deja en la mente al
alumno que es una persona defectuosa, imperfecta ¿Acaso el maestro, es
perfecto?
Recuerdo cuando un maestro armaba su propio circo al momento
de entrar al aula, y paraba a uno de los alumnos ordenándole que volviera a
salir para poder entrar. Esta frase prepara a un grupo de estudiantes para que
vean una escena divertida con un personaje, hacia el que se dirigirán todas las
miradas. Y, a menudo, los estudiantes canalizan deliberadamente a el actor que
llevan dentro para hacer que el alumno que regresa para volver entrar al aula
sea lo más divertido y entretenido posible. Por supuesto, el estudiante
recibirá un "minuto de gloria" después de esto, pero el comienzo de
la lección se verá interrumpido. Otra cara de la moneda de esta frase es el
intento del profesor de añadir reglas de entrenamiento militar a la vida
cotidiana de la escuela.
Por tanto, es mejor no montar una escena, sino hablar con el
alumno en persona, pero más tarde. Parece que algún maestro les encanta
practicar el sarcasmo para humillar a cierto estudiante, creando en la mente
del alumno desesperación. ¿Recuerde la frase cuando le decía el maestro “¡No
tienes remedio! ¡No hay solución, todo está perdido contigo! En lugar de hacer
juegos de palabras exagerados, ayude al estudiante a crear un plan de acción
breve. Él le estará muy agradecido y encontrará incentivos para seguir
adelante. Otra frase de un maestro es ¿Y, quien te crees que eres? Es declarar
que el alumno, no es nadie en la vida, no es importante en este mundo.
Porque no hablar con el alumno a solas y expresarle que le
molesta su actitud, su comportamiento, palabras. Otra frase desagradable en
boca del maestro es “No te creas que eres tan inteligente” ¿Acaso, no es
función del maestro hacer que todos sus alumnos de sientan inteligentes? O
¿Acaso fomentara en la mentalidad de los alumnos que son inútiles, inservibles,
faltos de talento, perdedores en la vida?
Una frase bastante típica que se dirige a un estudiante
sonriente mientras le explica un tema serio “Platícanos el chiste a todos”.
Parece que los profesores que abusan de esta frase estudiaron en una escuela de
maestros para ser hitlerianos, y saben exactamente cómo borrar las sonrisas de
los alumnos de inmediato ¿Acaso la educación no debe contar con un estado de
ánimo aceptable?
Una cara seca, amargada de los alumnos es señal de que no
aceptan, ni asimilan lo que están estudiando en una lección. El humor en una
lección, es una de las estrategias didácticas (Por supuesto, todo con
moderación, y apegada a principios). Un maestro no se debe centrar en los
fracasos, sino en el progreso del conocimiento, de modo que el niño se sienta
inspirado a trabajar y comportarse mejor. El maestro que dedica su tiempo a
cuestionar va poniendo topes como señales de "alto" frente a él alumno
y desarrolla desconfianza, así como el hábito de cerrarse para no filtrar sus
pensamientos. El alumno tiene la sensación de que su opinión no vale nada.
Puede que tenga miedo de hablar libremente no sólo en la
escuela, en clase, sino también en el círculo familiar. La aceptación es lo que
cada uno de nosotros necesita. Por lo tanto, no “cortes” tan bruscamente la
curiosidad, la iniciativa y la curiosidad. Hay maestros que cunado un alumno
interviene cuando está exponiendo de inmediato se defiende con la frase “Pasa
al frente, y toma mi lugar, y da tú la clase” Soltó un desafío en tono molesto,
siniestro. De inmediato todos los estudiantes se callan, sienten que está a
punto de ocurrir una tormenta con consecuencias impredecibles y reaccionan con
un silencio congelado.
El alumno al que se dirige el profesor mira tímidamente al
suelo, comprende que el maestro impondrá su injusticia ya que ve en el alumno,
un problema de comportamiento y no una curiosidad sana. El Maestro atacara para
demostrar que la actitud del alumno es negativa, pero no se da cuenta que todos
los ojos de los estudiantes están puestos sobre su compañero y valoran al
maestro con esa negatividad por lo que logra decepcionarlos. La máxima
filosófica nos enseña que “Trata a los demás como quieres que te traten a ti”
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