NIÑO TRAVIESO ¿CÓMO EDUCARLO?
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
Para los padres y adultos
que conviven con este tipo de niños les resulta muy molesto el tolerarlos. Para
que estos niños se comporten "normalmente", los adultos deben hacer
esfuerzos: contener, controlar, repetir, rechazar, castigar y advertir. El
asunto es que este tipo de niños, los adultos que no son sus padres los
prefieren lejos de su presencia, y juzgan a sus padres por el comportamiento
del niño. Son niños que no escuchan ordenes o no las atienden, y ante cualquier
orden fruncen el ceño en señal de molestia, sino es que contestan malhumorados
¡Déjame en paz!
No todos los hijos son
obedientes, disciplinados, modositos, alegres, cariñosos, amorosos. Si quieres
enseñarle cosas buenas a un niño, primero debes enseñarle a simplemente
obedecerte.
Desafortunadamente, en la
actualidad ya no existe el niño común que obedezca a sus padres y se debe a que
no están acostumbrados a escuchar ordenes, o a obedecerlas. Pero si razonamos
el asunto no es que nos niños no obedezcan, sino que somos los padres por no
tomar en serio el papel de enseñarlos a obedecer, explicarles por qué en forma
seria prestándole atención a si el niño entendió lo que se le solicita “Si,
escucho y entendió con claridad, o no”
Las ordenes de los padres se
deben de enseñar a obedecer de forma tranquila sin amenazas, pero claras, con
peso y acompañadas de control. El niño debe saber que sus palabras no son
palabras vacías, y si le advierte que los juguetes que no se guardan se tiran,
con la primera lección que vea, le aseguro que lo acatara de inmediato.
Cuando al niño se le habla claro, se le da la
confianza, se logra tener influencia sobre sus decisiones y responde a las
peticiones. Enseñe a su hijo a escucharlo. Recuerde que cada niño es diferente,
así que no lo compare con otro niño que obedece “Hay niños que tienen la
costumbre de obedecer a todos sin pensar, y hay niños que tienen la costumbre
de no obedecer a nadie sin pensar” Escuchar a todos es malo como también el no
escuchar a nadie, es por ello que el niño debe aprender a obedecer
selectivamente. Enséñele a su hijo a escucharlo y obedecerlo sin golpes o
gritos, y usted tendrá su autoridad paterna, tendrá la oportunidad de criar a
su hijo para que sea una persona desarrollada y pensante.
Es muy difícil enseñar a
obedecer a un adolescente, diría que casi es imposible sino se le enseño desde
niño “Cuanto antes empieces a desarrollar en tu hijo el hábito de escucharte y
obedecerte, más fácil le resultará su manejo en su adolescencia” La idea es
enseñar al niño a obedecerte, comenzando con las cosas más simples y básicas, y
muy gradualmente, avanzando metódicamente paso a paso hacia cosas más
difíciles. De lo simple a lo complejo. Es un largo camino que hay que recorrer
hasta lograrlo. Enseñarle al niño que obedezca a las personas familiares y
maestros por su amabilidad, cariño, experiencia y cuidado, y desobedezca a las
personas que desean manipularlo para hacerle un mal, no es sencillo.
No a todo mundo se debe obedecer.
Un niño va aprendiendo la obediencia hasta los 12 años de edad, y a partir de
ahí se le ayuda en su autoeducación, ayudándolo de la mejor manera a resolver
los problemas de la vida que se le presentan. Un niño de dos años que no le
escucha siempre sigue haciendo algo. Vea lo que está haciendo, adáptese a lo
que hace y dirija su actividad en la dirección que necesitas. Si el niño de 4
años corre, corra usted más rápido y rebáselo alegremente. Si le encanta
aplaudir, muéstrale como aplaude usted. Adaptase en lo que él hace para
engancharlo.
Por ejemplo: Al niño le
encantan los chocolates, asegúrate de tener algunos en un frasco para enseñarle
que comer un chocolate no es gratuito, sino que se lo tiene que ganar. Si te
suplica que le des uno, no se lo des, sino solo cuando se lo gane, y cuando
esto suceda acariciarle su cabeza y menciónale que se lo das por obedecerte (Le
estas enseñando a tu hijo, acudir cuando lo llames, es momento en felicitarlo)
Si el niño no tiene prisa por venir corriendo, pero llega más tarde y exige, no
le das el chocolate, sino que le sugieres que la próxima vez que lo llames debe
acudir rápido. Su hijo será una criatura razonable y no caprichosa si le enseña
a usar la razón. Y para ello, tómese el tiempo para explicarle a su hijo qué es
bueno y qué es malo y enséñale a negociar. Puedes intentar hablar
inteligentemente con tu hijo incluso a los dos años, y si tu hijo ya tiene tres
años, esto ya es obligatorio.
¡Enséñele a su hijo a negociar y cumplir
acuerdos! Usted y su hijo están en el patio de recreo, es hora de que se vayan,
pero el niño no quiere irse, quiere jugar un poco más. ¿Solo dar una orden? El
niño puede empezar a protestar rugiendo. ¿Qué hacer? El primer acuerdo es antes
de llegar al patio de recreo. “Quieres ir al patio de recreo, pero no podremos
jugar allí por mucho tiempo, tendré que volver a casa, preparar la cena.
Prométeme que cuando diga que es hora de regresarnos, no llorarás, les dirás
adiós y sin caprichos o lloriqueos regresaras obedeciéndome. La segunda conversación es
cuando llega el momento de irse.
Lo más probable es que el
niño empiece a quejarse: ¡Un ratito más!
Aquí su tarea es separarlo tranquilamente de los jugadores y discutir
cómo comportarse correctamente en tal situación. “Si prometiste que no te
quejarías ni llorarías cuando tuvieras que volver a casa, no puedes quejarte ni
llorar, de lo contrario, ¿cómo confiare en ti la próxima vez? Aquí es
importante que el respeto a los acuerdos sea apoyado por todos los adultos
cercanos “Si hemos acordado hay que cumplirlo y quien no cumple el acuerdo es
un infractor, caprichoso” - Estamos de acuerdo y no seamos caprichosos.
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