miércoles, 12 de febrero de 2025

 

ENSEÑAR A LOS NIÑOS EN CASA Y LA ESCUELA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico Hispanoamericano”

 A los padres les preocupa lo que su hijo aprende en la escuela, pero se olvida que no solo es la escuela quien transmite enseñanza y conocimiento. Al final, la vida enseñará al niño a comunicarse, ir hacia una meta, evaluarse a sí mismo y presentar sus resultados. Un buen profesor enseñará muchas habilidades a través de materias propias y afines. Es imposible responder inequívocamente a la pregunta de por qué un niño no comprende tal o cual tema. Las razones pueden ser diferentes. Pero esto no significa en absoluto que los padres, y maestro, deban darse por vencidos y no intentar cambiar la situación.

 Pensemos en la escuela e intentemos responder la pregunta: ¿conoces a alguien que haya estudiado excepcionalmente bien? Es decir, siempre y en todas partes sin complicaciones. Te has preguntado ¿qué paso con tu antiguo compañero que obtenía siempre las notas de excelente, mientras tu navegabas entre siete, ocho y un nueve de vez en cuando? En aquel momento eran ellos excelentes, pero con el trascurrir de los años fue cambiando la situación ¿Qué deberían hacer los padres de esos niños que dicen: “No entiendo para nada a mi maestra”

 Es obligatorio que esos padres descubran el motivo y cambie la situación para que cambie la actitud del niño hacia su maestra y los tema. Hay muchas maneras diferentes de abordar la enseñanza y muchos maestros tienen valores muy diferentes sobre el proceso. Tuve un maestro de biología en la secundaria (Chon Cárdenas), que enseñaba la biología presentándonos una imagen científica de la naturaleza, y el mundo a través de su materia. Es decir, simuló varias situaciones en las que actúan diferentes fuerzas biológicas, y físicas, y cada vez nos hacia una pregunta: ¿Por qué sucede esto? Todos los pubertos nos interesábamos En cada lección descubrieron nuevos conocimientos relacionados con la naturaleza y recibimos respuestas a nuestras preguntas y dudas.

 Es decir, el profesor nos explicó muy claramente la vida a través de la biología y sus fenómenos. Y los estudiantes hablábamos de biología incluso durante los descansos y de otros temas. Cuando un maestro o un padre nos exige que estudiemos una materia, o un tema que no es de nuestro interés terminamos preguntándonos ¿por qué hacerlo? ¿Cómo me ayudará esto en la vida? Y si no hay una respuesta clara, esa es la razón por la que las calificaciones y atención en la clase empeoran. Resulta por lo tanto importante el conocer ¿Cómo un maestro enseña? A la vez, escuchar al hijo sobre las lecciones de ese maestro, creo que con eso quedarían claras muchas cosas.

 Imaginemos a un niño que llega a primer grado de secundaria y ya habla bien su inglés, y el maestro avergüenza a otros cuando lo pronuncian mal poniendo de ejemplo al niño que lo estudio antes en una academia o que sus padres hablan el inglés ¿Cómo se sentirán los demás niños en clase con él? “Incómodos y avergonzados” Especialmente si el maestro compara a los niños y enfatiza esto. Por tanto, las ganas de estudiar pueden desaparecer, porque el éxito que el niño ve en ese compañero está muy lejos de alcanzarlo. En las escuelas secundarias públicas se deberían de dividir por grupos para la clase de inglés (Inicio, intermedio, y avanzado. Para que las competencias lingüísticas sean equilibradas, y la metodología acorde a su nivel.

 El establecimiento de objetivos es primero un desafío, luego un hábito y, después de un tiempo, una cultura. Lo cual ayuda mucho en la vida. Hay niños que por su carácter o circunstancias han aprendido a alcanzar ellos mismos sus objetivos. Pero a la mayoría de los niños se les debe enseñar esto, mostrarles cómo dividir una meta en tareas, tomar medidas, ver qué sucedió y, si es necesario, ajustar el plan. Un ejemplo sencillo es la preparación para una exposición en la clase para un niño de quinto o sexto grado de primaria. Se le enseña al niño a dividir el tema, enseguida se le toma el tiempo y se observan las repeticiones parciales que hace del mismo.

 Se le enseña a que vaya ajustando el tiempo, las posibles preguntas que tenga que enfrentar. Se le apoya enseñándole al niño la selección de herramientas que le ayudan a su exposición para completar la tarea de manera efectiva. Conforme el niño se vaya aplicando ira superando las barreras, y eliminando las dificultades. Basta con que los niños comprendan la lectura, y qué beneficios tiene, y ellos mismos empezarán a utilizarla. Se le puede apoyar con un video sobre el tema, y si el material que contiene aún no está claro para el niño se le apoya para su entendimiento. Se seleccionan ejercicios o láminas de exposición y otro tipo de herramientas educativas.

 Un ejemplo: Un proyecto de ir a un museo o biblioteca en donde los niños elaboran la tabla de recursos que necesitaran, es decir un presupuesto se lo exponen a sus compañeros. Como resultado, los niños aprenderán una importante habilidad para la vida y entenderán cómo trabajar en el programa de elaboración de presupuestos.   -  Autopresentación: Por muy buena que sea una persona, necesita aprender a presentarse a sí misma, a presentar sus fortalezas y logros. Esto se aplica no sólo a la escuela, sino también a la defensa de una tesis o proyecto, entrevistas y cualquier oratoria. Puede dominar el arte de la autopresentación tanto "desde arriba": estudiar técnicas, y luego perfeccionarlas, mediante la práctica en el aula. Para enseñar a los niños a presentarse no es necesaria una asignatura aparte, “Retórica”, que cabe en casi cualquier materia escolar.

 En el grupo también se hacen equipos y a cada uno se les entrega un cuento que leerán y expondrán ante sus compañeros. Se les asigna un tiempo para hablar sobre el cuento que han leído. Enseguida destacan las cualidades del héroe del cuento, y por qué les gusto, o no. Esto, es una presentación de un género literario. Que los niños aprendan a comunicarse. -  Hay muchos libros y cursos sobre el arte de la comunicación. El entorno escolar permite enseñar a los niños, por ejemplo, a escuchar crítica o empáticamente sin necesidad de teorizar en el aula.

 Podemos ver inmediatamente quién escucha cómo, quién encuentra el momento adecuado para responder y quién aún necesita aprender a hacerlo. hacer preguntas o expresar deseos. Los niños y especialmente los adolescentes valoran todo aquello que les ayude a encontrar un lenguaje común con sus compañeros y mayores.

 Hay un libro cuyo autor es Dale Carnegie "Cómo ganar amigos e influir en las personas". Es un libro adecuado para los niños de quinto y sexto grado. Los niños deben aprender a reflexionar:  La reflexión le ayuda a ver sus deficiencias y problemas: en comunicación, planificación, enfoque, etc.

 Y esta también es una oportunidad para que el niño se mire a sí mismo, y al mundo que le rodea a través de los ojos de otras personas. Es importante que el maestro sea claro en sus explicaciones, que ayude con los contenidos a los niños que no lo entiendan. Debe el maestro mejorar su explicación de la lección, sus materiales, ir más allá del tema en el libro de texto. Esto es lo que funciona para el niño confíe en su aprendizaje.

 

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