MI MADRE ME GRITA
“GORDA TONTA”
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
Por naturaleza, los humanos tienden a buscar desarrollo, a
buscar un lugar para el siguiente paso adelante, y siempre están a la espera de
que los aprueben. Por eso nos quedamos congelados en los recuerdos sin buscar,
explorar nuevos horizontes, sentir. Para la mayoría de las personas no hay nada
nuevo despues de vivir 10, 20, 30 años. Las veo desesperadas por mantener a la
juventud y su pasado asociado. Las personas nos movemos por espejos frente a
nosotras. Espejos que reflejan nuestro pasado. Las principales razones por las
que una persona no vive plenamente hasta las arrugas profundas - no sabe lo que
es posible y no cree en sí misma.
Desde niñas nos
prohíben soñar fuera del circo establecido, nos recortan las alas. Nos enseñan
a bajar la mirada para que no nos atrevamos a mirar otra vida diferente a la
cercana en nuestro entorno. Tenemos miedo a la vejez, aprendemos a pensar como
impotentes deseando ser atractivos físicamente. Pero recordemos: no siempre lo
que es normal para la mayoría es verdadero o inevitable. La mayoría de las
veces, lo que la mayoría elige está mal. Sueño con ver más y más personas, que
viven vidas más interesantes y significativas cada año, que ganan sabiduría
cada década, y que tengan más amor y calidez a su alrededor. Su ejemplo y sus
vidas romperán estereotipos sesgados, despertando a más y más personas a la
vida.
Mi madre, cuando me compraba ropa, se molestaba y criticaba
porque nada era de mi talla, todo me quedaba pequeño, así que no disfrutaba ser
una niña normal y las miradas se posaban sobre mi cuerpo. Al principio me
chuleaban por ser una niña gordita que les parecía hermosa, pero esas muestras
de cariño se fueron evaporando hasta que solo recibía miradas en desaprobación
por mi figura. Con mis compañeros de sexto grado de primaria no encajaba. Llegó
el temido momento en que fue mi propia madre quien me llamaba gorda. - Tienes
que perder peso para agradarle a los chicos. Mis fantasías de ser una bella
princesa se hicieron añicos y pasé de ser una hermosa niña a un monstruo gordo
en mi propia mente.
Día tras día sigo haciendo dieta para conseguir la imagen
ideal, pero sé con certeza que la próxima vez que mi madre y yo vayamos de
compras, ella me dirá: “Tienes que comer menos y hacer más ejercicio. Tienes
que ser bonita, de lo contrario nadie se casará contigo” Mi abuela también me
dice lo mismo como si yo anduviera buscando marido a mis 18 años. Parece que a
ellas nada de lo mio les agrada, y creí que esto me llevaría a sufrir un trauma
psicológico, pero no ha sucedido así. Aunque no lo niego, en secundaria me
molesto mucho que una compañera me llamara sapo, y estuve al borde de darle una
bofetada, sin embargo, logre calmarme reflexionando que era posible que tendría
cierta razón.
- Abandoné la preparatoria debido a que mi madre enferma, y
decidí apoyarla. La ayudé tanto mental como físicamente, por lo que estaba tan
agotada que una mañana me quedé dormida en una silla en plena sala del hospital.
Me desperté cuando llegó una enfermera, a quien mi madre había llamado. Cuando
la enfermera se fue, mi madre dijo ofendida: “Sabía que no podía contar con tu
ayuda, no sabes más que dormir, comer y engordar”. Además de mí, tengo dos
hermanos que no fueron ni a visitarla, por lo que fui la única que en realidad
hizo algo por ella, y lo hago por agradecimiento a la vida que me dio. - Un día
mi madre y su amiga estaban charlando en la cocina y mi hermano y yo escuchamos
su conversación.
Su amiga le dijo: “Tus hijos, nunca servirán para nada, son
unos huevones, perezosos, que no lavan ni, recogen el plato donde comen. Lo que
más me molesto, es que mi madre de inmediato entro en un debate con ella
defendiendo a mis hermanos, pero cuando se trataba de mi todo parecía que ella
estaba de acuerdo. Ahora bien, tanto mis hermanos como yo tenemos una relación
muy tensa con nuestra madre, pero ella culpa a los genes de nuestro padre, no a
ella misma. Nos dice que yo saque lo gorda por una prima de mi padre, y lo
huevon de mis hermanos por mi padre. Un día me dolía una muela y ella molió
unas cabezas de clavo incrustándomelas en la muela, sin embargo, cuando esto
mismo le sucedió a uno de mis hermanos salió corriendo al dentista, mientras
que a mí me dejo sufriendo tres dias con “El poste milla”, y al verme sufrir se
reía exclamando “Hasta que dejaste de comer”.
Tambien tengo presente aquel día que la acompañé a una tienda
de ropa, y frente al espejo puse un vestido probándome el cómo me vería con él.
– Mi madre al ver mi actitud, suspiro hondo, y su respuesta fue “Cuando ganes
dinero, y trabajes, tendrás para comprártelo” Entiendo que, a esa edad, no
contaba con ninguna forma de entrada económica, pero creo que mi madre se pasó
de tueste. Una pariente me dijo mientras tomábamos platicábamos que no era
posible que siguiera ganando peso. Me dio resentimiento, porque mi madre se
acercó para darle la razón apresurándose a decir que ella a diario me lo
recordaba.
A los 13 años, tuve mi primer periodo, y se lo conté con
miedo a mi madre, ella en vez de explicármelo, me comenzó a sermonear
diciéndome que ahora debería tener mucho cuidado para que no saliera
embarazada, ya que con mi gordura me podría quedar muerta en el parto. Dias
despues le dije que estaba enamorada de un chico de segundo de secundaria, me
llamó tonta y gritó: "¿Cómo sabes lo que es el amor a tu edad?" Un
día vomite debido a que algo de la comida me cayó mal, y de inmediato puso el
grito en el cielo en que estaba embarazada.
Debido a esta presión moral y psicológica he llegado a pensar
en no tener hijos, o tener uno sin matrimonio de por medio. Eso, se instaló
firmemente en mi cabeza. En secundaria me hice amiga de un chico que tiene
problemas en sus piernas, por lo que su caminar era distorsionado. Un día mi
madre me vio acompañado por él, y me dijo que no debería juntarme con él porque
si teníamos hijos con problemas en las piernas y gordos como yo, no podrían
caminar. Riéndose comenzó a imitarlo en su forma de andar. ¿Cómo ser amiga de
solo jóvenes normales? No soy una chica rebelde, pero creó que han sido muy
pocos mis amigos.
Ya ven que voy llegando adulta, y mi madre no deja de decir
tonterías. A los 19 años de edad regrese a terminar mi tercero de preparatoria
porque en la vida de cada uno de nosotros, juega su propio partido, nos
sumergimos en el mundo invaluable del conocimiento, aprendemos a pensar y a
tomar decisiones independientes. Dejé de mirar a mi madre y puse mis ojos en el
comportamiento de algunas de mis maestras tomándolas como modelo a seguir. Una
de ellas para mí es un modelo de sabiduría y de justicia; tiene una enorme
responsabilidad por el futuro de sus estudiantes, sobre todo le presta mucha
atención a chicas con problemas familiares que están dando sus primeros pasos
en la vida de adultas. A ella le agradezco el tiempo que me ha dedicado, la
dedicación que le pone en apoyarnos, su paciencia ante mis traumas, y su
actitud sensible para llevarme por el camino de ser una persona sin complejos.
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