domingo, 23 de febrero de 2025

 

MI MADRE ME GRITA “GORDA TONTA”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico Hispanoamericano”

 Por naturaleza, los humanos tienden a buscar desarrollo, a buscar un lugar para el siguiente paso adelante, y siempre están a la espera de que los aprueben. Por eso nos quedamos congelados en los recuerdos sin buscar, explorar nuevos horizontes, sentir. Para la mayoría de las personas no hay nada nuevo despues de vivir 10, 20, 30 años. Las veo desesperadas por mantener a la juventud y su pasado asociado. Las personas nos movemos por espejos frente a nosotras. Espejos que reflejan nuestro pasado. Las principales razones por las que una persona no vive plenamente hasta las arrugas profundas - no sabe lo que es posible y no cree en sí misma.

 Desde niñas nos prohíben soñar fuera del circo establecido, nos recortan las alas. Nos enseñan a bajar la mirada para que no nos atrevamos a mirar otra vida diferente a la cercana en nuestro entorno. Tenemos miedo a la vejez, aprendemos a pensar como impotentes deseando ser atractivos físicamente. Pero recordemos: no siempre lo que es normal para la mayoría es verdadero o inevitable. La mayoría de las veces, lo que la mayoría elige está mal. Sueño con ver más y más personas, que viven vidas más interesantes y significativas cada año, que ganan sabiduría cada década, y que tengan más amor y calidez a su alrededor. Su ejemplo y sus vidas romperán estereotipos sesgados, despertando a más y más personas a la vida.

 Mi madre, cuando me compraba ropa, se molestaba y criticaba porque nada era de mi talla, todo me quedaba pequeño, así que no disfrutaba ser una niña normal y las miradas se posaban sobre mi cuerpo. Al principio me chuleaban por ser una niña gordita que les parecía hermosa, pero esas muestras de cariño se fueron evaporando hasta que solo recibía miradas en desaprobación por mi figura. Con mis compañeros de sexto grado de primaria no encajaba. Llegó el temido momento en que fue mi propia madre quien me llamaba gorda. - Tienes que perder peso para agradarle a los chicos. Mis fantasías de ser una bella princesa se hicieron añicos y pasé de ser una hermosa niña a un monstruo gordo en mi propia mente.

 Día tras día sigo haciendo dieta para conseguir la imagen ideal, pero sé con certeza que la próxima vez que mi madre y yo vayamos de compras, ella me dirá: “Tienes que comer menos y hacer más ejercicio. Tienes que ser bonita, de lo contrario nadie se casará contigo” Mi abuela también me dice lo mismo como si yo anduviera buscando marido a mis 18 años. Parece que a ellas nada de lo mio les agrada, y creí que esto me llevaría a sufrir un trauma psicológico, pero no ha sucedido así. Aunque no lo niego, en secundaria me molesto mucho que una compañera me llamara sapo, y estuve al borde de darle una bofetada, sin embargo, logre calmarme reflexionando que era posible que tendría cierta razón.

 - Abandoné la preparatoria debido a que mi madre enferma, y decidí apoyarla. La ayudé tanto mental como físicamente, por lo que estaba tan agotada que una mañana me quedé dormida en una silla en plena sala del hospital. Me desperté cuando llegó una enfermera, a quien mi madre había llamado. Cuando la enfermera se fue, mi madre dijo ofendida: “Sabía que no podía contar con tu ayuda, no sabes más que dormir, comer y engordar”. Además de mí, tengo dos hermanos que no fueron ni a visitarla, por lo que fui la única que en realidad hizo algo por ella, y lo hago por agradecimiento a la vida que me dio. - Un día mi madre y su amiga estaban charlando en la cocina y mi hermano y yo escuchamos su conversación.

 Su amiga le dijo: “Tus hijos, nunca servirán para nada, son unos huevones, perezosos, que no lavan ni, recogen el plato donde comen. Lo que más me molesto, es que mi madre de inmediato entro en un debate con ella defendiendo a mis hermanos, pero cuando se trataba de mi todo parecía que ella estaba de acuerdo. Ahora bien, tanto mis hermanos como yo tenemos una relación muy tensa con nuestra madre, pero ella culpa a los genes de nuestro padre, no a ella misma. Nos dice que yo saque lo gorda por una prima de mi padre, y lo huevon de mis hermanos por mi padre. Un día me dolía una muela y ella molió unas cabezas de clavo incrustándomelas en la muela, sin embargo, cuando esto mismo le sucedió a uno de mis hermanos salió corriendo al dentista, mientras que a mí me dejo sufriendo tres dias con “El poste milla”, y al verme sufrir se reía exclamando “Hasta que dejaste de comer”.

 Tambien tengo presente aquel día que la acompañé a una tienda de ropa, y frente al espejo puse un vestido probándome el cómo me vería con él. – Mi madre al ver mi actitud, suspiro hondo, y su respuesta fue “Cuando ganes dinero, y trabajes, tendrás para comprártelo” Entiendo que, a esa edad, no contaba con ninguna forma de entrada económica, pero creo que mi madre se pasó de tueste. Una pariente me dijo mientras tomábamos platicábamos que no era posible que siguiera ganando peso. Me dio resentimiento, porque mi madre se acercó para darle la razón apresurándose a decir que ella a diario me lo recordaba.

 A los 13 años, tuve mi primer periodo, y se lo conté con miedo a mi madre, ella en vez de explicármelo, me comenzó a sermonear diciéndome que ahora debería tener mucho cuidado para que no saliera embarazada, ya que con mi gordura me podría quedar muerta en el parto. Dias despues le dije que estaba enamorada de un chico de segundo de secundaria, me llamó tonta y gritó: "¿Cómo sabes lo que es el amor a tu edad?" Un día vomite debido a que algo de la comida me cayó mal, y de inmediato puso el grito en el cielo en que estaba embarazada.

 Debido a esta presión moral y psicológica he llegado a pensar en no tener hijos, o tener uno sin matrimonio de por medio. Eso, se instaló firmemente en mi cabeza. En secundaria me hice amiga de un chico que tiene problemas en sus piernas, por lo que su caminar era distorsionado. Un día mi madre me vio acompañado por él, y me dijo que no debería juntarme con él porque si teníamos hijos con problemas en las piernas y gordos como yo, no podrían caminar. Riéndose comenzó a imitarlo en su forma de andar. ¿Cómo ser amiga de solo jóvenes normales? No soy una chica rebelde, pero creó que han sido muy pocos mis amigos.

 Ya ven que voy llegando adulta, y mi madre no deja de decir tonterías. A los 19 años de edad regrese a terminar mi tercero de preparatoria porque en la vida de cada uno de nosotros, juega su propio partido, nos sumergimos en el mundo invaluable del conocimiento, aprendemos a pensar y a tomar decisiones independientes. Dejé de mirar a mi madre y puse mis ojos en el comportamiento de algunas de mis maestras tomándolas como modelo a seguir. Una de ellas para mí es un modelo de sabiduría y de justicia; tiene una enorme responsabilidad por el futuro de sus estudiantes, sobre todo le presta mucha atención a chicas con problemas familiares que están dando sus primeros pasos en la vida de adultas. A ella le agradezco el tiempo que me ha dedicado, la dedicación que le pone en apoyarnos, su paciencia ante mis traumas, y su actitud sensible para llevarme por el camino de ser una persona sin complejos.

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