viernes, 7 de febrero de 2025

 

LA JUVENTUD, Y SU FELICIDAD MODERNA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico Hispanoamericano”

 Cada día nos cruzamos con personas diferentes. Estos no son sólo individuos que son diferentes en edad, estatus social y situación financiera. También nos distinguimos por nuestra cosmovisión y actitud hacia eventos clave en nuestras vidas. Existe una división tácita en la sociedad entre los prósperos y los desfavorecidos y se inclina a los prósperos la balanza de felicidad, y estatus social, incluso son los mismos desfavorecidos quienes hacen apología de sus delitos exaltándolos. A mi entender, las prioridades correctas son el deseo de hacer su vida cómoda acumulando riqueza sin importar su origen legal. ¿Qué atributos de una vida cómoda podemos identificar?

 En primer lugar, esta es su propia casa, autos, negocios, cuentas bancarias. Sin embargo, para ellos, no basta con tener un techo sobre su cabeza; sino que necesitan muchos techos y una vivienda que todos envidien, que cumpla con los parámetros de exageración en comodidad y extensión.  Piscina, muebles de alta calidad, electrodomésticos, tecnología de punta. Que su nido sea acogedor, pero para la gran mayoría esto no está a su mano debido a que se requiere mucho dinero y comprenden que por mucho que trabajen honestamente nunca lograran acumular dinero ni siquiera para una jubilación digna. Comprenden que en el momento en que sean desechables y se jubilen bajarán sus ingresos a un 35% (Pago en UME), y sus necesidades seguirán siendo las mismas.

 El dinero y su acumulación es sinónimo de triunfador y su falta denota derrotado, así es el estatus social y económico con lo que se mide. Es el prestigio y respeto con el que te tratan (Traes caballo y te ofrecen la silla) Para la juventud moderna no es digno trabajar por unos cuantos pesos, eso les resta prestigio con sus amigos y familia por eso prefieren no trabajar, incluso no quieren ni siquiera como pasatiempo para irla pasando. Para ellos un buen indicador es que trabajar signifique poder comprarse un buen auto, que su vida y presencia con los amigos sea vista como prospera. Parte de ello se conecta a los aburrimientos, tiempo de ocio, alcohol, drogas. Así algunos de ellos se degradan gradualmente hasta convertir su vida en una existencia miserable.

 En la carrera por esos mismos estatus, reparaciones adecuadas, un auto, se olvidan de lo que les trajo alegría. El ritmo trabajo-casa funciona bien a una edad temprana. En este momento, una persona se ve obligada a dominar varios roles sociales. El individuo se ve obligado a comprender lo que es ser estudiante, hijo, novio, y normalmente todo esto sucede al mismo tiempo. El ser estudiante no le deja tiempo para hacer cosas con un agradable pasatiempo. Para encontrar tiempo para descansar, el estudiante comienza a descuidar sus estudios, sus propios asuntos del alma, con la esperanza de que algún día llegue el día en que no necesitará estudiar, y podrá hacer lo que quiera.

 Pero esa no es más que una mera ilusión, ya que le llegaran nuevas responsabilidades y compromisos mayores como es tener pareja, pensar que es una carga para sus padres, y que ocupa trabajar en un trabajo donde las paga y trabajo a desarrollar es miserable.

Es ahí, en donde entran en juego las consecuencias que por mucho tiempo fue postergando engañado con la zanahoria que al recibirse en una carrera profesional seria exitoso. En el ajetreo de sus insatisfacciones su mente le indica que consuma alcohol, drogas para que su fantasía continúe vigente, y que su estado de ánimo mejore. ¿Es la forma de ser feliz? Si en su juventud una persona arrojó en un cajón todo lo que daba sentido a su vida, entonces la posibilidad de que se ocupe de estos asuntos en la vejez es extremadamente pequeña. Una persona que sabe vivir sólo del trabajo y de la vida cotidiana en la vejez se sentirá profundamente infeliz. No sabrá qué hacer consigo mismo y cómo distribuir su tiempo libre.

 Para la gran mayoría de los jóvenes la idea en que son traicionados por su familia, amigos, carrera profesional está a la orden del día. Para ellos no existen medias tintas y al menor acto lo consideran traición (Los límites morales y éticos de cada persona son diferentes) Para ellos la traición es inaceptable no del tamaño como la de Caín que mato Abel, o la de Bruto que asesino de Cayo Julio César. El mismo Judas Iscariote, que vendió a Jesucristo por 30 piezas de plata. Aunque es bastante difícil entenderlos desde el punto de vista que valoran la traición por sus diferentes interpretaciones lo que si queda claro es que hay diferencias en sus ideas sobre las reglas a seguir en su amistad, noviazgo, o un secreto guardado (Un amigo te traicionó si claramente le pediste que no contara un secreto, pero él lo reveló).

 La traición y la infidelidad en las relaciones románticas de uno de los dos que no cumple sus promesas, se maneja con secretos y mentiras, le gusta manipular, le humilla tanto en público como en privado, le falta al respeto, ejerce violencia física, es infiel, etc.  A veces aparece el odio, el deseo de vengarse o humillar al agresor. Tambien se puede generar un trauma por quedarse con la persona. Aparece impotencia, o miedo a la soledad. Las relaciones entre personas cercanas se basan en la confianza. Si una persona traiciona, esto suele revelarse muy tarde y provoca una tormenta de indignación, seguida de desconfianza. Cuando surge la desconfianza, una persona deja de estar cerca. La traición en una relación romántica puede ser no solo el hecho de tener relaciones sexuales. La correspondencia en las redes sociales ha ido agravando este problema.

 Hay chicas que no aceptan que su novio o pareja vea pornografía sin su consentimiento o que vaya a un club de striptease. Para todo se establecen reglas del juego con sus límites claros ¿Dar una segunda oportunidad? Las explicaciones importantes para analizar esas razones, y comprender por qué lo hizo, cuál fue su intención No todas las personas son capaces en llenar las expectativas que nos formamos de ella, les asignamos valores superiores a sus estándares (Inflamos). Para comprender lo sucedido es importante mirar la situación con la cabeza fría, cuando las pasiones se han calmado y la razón se ha encendido No te responsabilices por las acciones de otra persona (No te culpes por su traición)

 No hay comportamiento de víctima, atracción fatal ni nada por el estilo. Fuiste traicionado no porque seas tú quien merezca ese trato, sino por una razón completamente diferente. Quizás no radique en su promiscuidad o credulidad, sino en los dudosos principios de vida del otro - Podrás quedarte pensando, ¿porque me hizo esto? El caso es que ya está hecho, pero no hay razón para encerrarse y culpar que todas o todos son iguales, de que no se puede confiar en nadie. Te preguntaras ¿Es necesario perdonar a un traidor?Perdonar o no es sólo tu decisión”Ninguno tiene que perdonar si no queremos, no es obligatorio”

 Lo correcto es no ir en el camino de la venganza. Tanto hombres como mujeres padecen en toda su vida el miedo a la traición, y se van manejando con precaución observando todo tipo de señales. Una cosa es no confiar en una persona que ya ha perdido la tuya. Otra cosa es no confiar en todas las personas porque estas a la expectativa que te va a traicionar. ¿Qué se esconde exactamente detrás de este miedo? Cuando se examina en detalle, incluso el trauma infantil puede detectarse en el miedo a la traición.

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