LA JUVENTUD, Y SU FELICIDAD MODERNA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de
“Escuela Normal del Pacifico” y ex Director General del “Instituto Pedagógico
Hispanoamericano”
Cada día nos cruzamos con
personas diferentes. Estos no son sólo individuos que son diferentes en edad,
estatus social y situación financiera. También
nos distinguimos por nuestra cosmovisión y actitud hacia eventos clave en
nuestras vidas. Existe una división tácita en la sociedad entre los prósperos y
los desfavorecidos y se inclina a los prósperos la balanza de felicidad, y
estatus social, incluso son los mismos desfavorecidos quienes hacen apología de
sus delitos exaltándolos. A mi entender, las prioridades correctas son el deseo
de hacer su vida cómoda acumulando riqueza sin importar su origen legal. ¿Qué
atributos de una vida cómoda podemos identificar?
En primer lugar, esta es su
propia casa, autos, negocios, cuentas bancarias. Sin
embargo, para ellos, no basta con tener un techo sobre su cabeza; sino que
necesitan muchos techos y una vivienda que todos envidien, que cumpla con los
parámetros de exageración en comodidad y extensión. Piscina, muebles de alta calidad,
electrodomésticos, tecnología de punta. Que su nido sea acogedor, pero para la
gran mayoría esto no está a su mano debido a que se requiere mucho dinero y
comprenden que por mucho que trabajen honestamente nunca lograran acumular
dinero ni siquiera para una jubilación digna. Comprenden que en el momento en
que sean desechables y se jubilen bajarán sus ingresos a un 35% (Pago en UME),
y sus necesidades seguirán siendo las mismas.
El dinero y su acumulación
es sinónimo de triunfador y su falta denota derrotado, así es el estatus social
y económico con lo que se mide. Es el prestigio y respeto con el que te tratan
(Traes caballo y te ofrecen la silla) Para la juventud moderna no es digno trabajar
por unos cuantos pesos, eso les resta prestigio con sus amigos y familia por
eso prefieren no trabajar, incluso no quieren ni siquiera como pasatiempo para
irla pasando. Para ellos un buen indicador es que trabajar signifique poder
comprarse un buen auto, que su vida y presencia con los amigos sea vista como
prospera. Parte de ello se conecta a los aburrimientos, tiempo de ocio,
alcohol, drogas. Así algunos de ellos se degradan gradualmente hasta convertir
su vida en una existencia miserable.
En la carrera por esos
mismos estatus, reparaciones adecuadas, un auto, se olvidan de lo que les trajo
alegría. El ritmo trabajo-casa funciona bien a una edad temprana. En este
momento, una persona se ve obligada a dominar varios roles sociales. El
individuo se ve obligado a comprender lo que es ser estudiante, hijo, novio, y normalmente
todo esto sucede al mismo tiempo. El ser estudiante no le deja tiempo para
hacer cosas con un agradable pasatiempo. Para encontrar tiempo para descansar,
el estudiante comienza a descuidar sus estudios, sus propios asuntos del alma,
con la esperanza de que algún día llegue el día en que no necesitará estudiar,
y podrá hacer lo que quiera.
Pero esa no es más que una
mera ilusión, ya que le llegaran nuevas responsabilidades y compromisos mayores
como es tener pareja, pensar que es una carga para sus padres, y que ocupa
trabajar en un trabajo donde las paga y trabajo a desarrollar es miserable.
Es ahí, en donde entran en
juego las consecuencias que por mucho tiempo fue postergando engañado con la
zanahoria que al recibirse en una carrera profesional seria exitoso. En el
ajetreo de sus insatisfacciones su mente le indica que consuma alcohol, drogas
para que su fantasía continúe vigente, y que su estado de ánimo mejore. ¿Es la
forma de ser feliz? Si en su juventud una persona arrojó en un cajón todo lo
que daba sentido a su vida, entonces la posibilidad de que se ocupe de estos
asuntos en la vejez es extremadamente pequeña. Una persona que sabe vivir sólo
del trabajo y de la vida cotidiana en la vejez se sentirá profundamente
infeliz. No sabrá qué hacer consigo mismo y cómo distribuir su tiempo libre.
Para la gran mayoría de los
jóvenes la idea en que son traicionados por su familia, amigos, carrera
profesional está a la orden del día. Para ellos no existen medias tintas y al
menor acto lo consideran traición (Los límites morales y éticos de cada persona
son diferentes) Para ellos la traición es inaceptable no del tamaño como la de
Caín que mato Abel, o la de Bruto que asesino de Cayo Julio César. El mismo Judas
Iscariote, que vendió a Jesucristo por 30 piezas de plata. Aunque es bastante
difícil entenderlos desde el punto de vista que valoran la traición por sus
diferentes interpretaciones lo que si queda claro es que hay diferencias en sus
ideas sobre las reglas a seguir en su amistad, noviazgo, o un secreto guardado
(Un amigo te traicionó si claramente le pediste que no contara un secreto, pero
él lo reveló).
La traición y la infidelidad
en las relaciones románticas de uno de los dos que no cumple sus promesas, se
maneja con secretos y mentiras, le gusta manipular, le humilla tanto en público
como en privado, le falta al respeto, ejerce violencia física, es infiel,
etc. A veces aparece el odio, el deseo
de vengarse o humillar al agresor. Tambien se puede generar un trauma por
quedarse con la persona. Aparece impotencia, o miedo a la soledad. Las relaciones entre personas cercanas se basan en la
confianza. Si una persona traiciona, esto suele revelarse muy tarde y provoca
una tormenta de indignación, seguida de desconfianza. Cuando surge la
desconfianza, una persona deja de estar cerca. La
traición en una relación romántica puede ser no solo el hecho de tener
relaciones sexuales. La correspondencia en las redes sociales ha ido agravando
este problema.
Hay chicas que no aceptan
que su novio o pareja vea pornografía sin su consentimiento o que vaya a un
club de striptease. Para todo se establecen reglas del juego con sus límites
claros ¿Dar una segunda oportunidad? Las explicaciones importantes para
analizar esas razones, y comprender por qué lo hizo, cuál fue su intención No
todas las personas son capaces en llenar las expectativas que nos formamos de
ella, les asignamos valores superiores a sus estándares (Inflamos). Para
comprender lo sucedido es importante mirar la situación con la cabeza fría,
cuando las pasiones se han calmado y la razón se ha encendido No te responsabilices por las acciones de otra persona
(No te culpes por su traición)
No hay comportamiento de
víctima, atracción fatal ni nada por el estilo. Fuiste traicionado no porque
seas tú quien merezca ese trato, sino por una razón completamente diferente.
Quizás no radique en su promiscuidad o credulidad, sino en los dudosos
principios de vida del otro - Podrás quedarte pensando,
¿porque me hizo esto? El caso es que ya está hecho, pero no hay razón para
encerrarse y culpar que todas o todos son iguales, de que
no se puede confiar en nadie. Te preguntaras ¿Es necesario perdonar a un
traidor? “Perdonar o no es sólo tu decisión” “Ninguno tiene que perdonar si no queremos, no es
obligatorio”
Lo correcto es no ir en el
camino de la venganza. Tanto hombres como mujeres padecen en toda su vida el
miedo a la traición, y se van manejando con precaución observando todo tipo de
señales. Una cosa es no confiar en una persona que ya ha perdido la tuya. Otra
cosa es no confiar en todas las personas porque estas a la expectativa que te
va a traicionar. ¿Qué se esconde exactamente detrás de este miedo? Cuando se
examina en detalle, incluso el trauma infantil puede detectarse en el miedo a
la traición.
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