AMÓ A LA VIDA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de le
escuela Normal del Pacifico – Ex Director General del Instituto Pedagógico
Hispanoamericano.
Hace un tiempo, mientras una parte de mi viajaba en un espermatoziode, y la otra en un ovulo, tuve la increíble oportunidad de que se juntaran y con ello embarcarme en un viaje interesante y cautivador llamado vida. Hoy, sigo navegando por este camino, haciendo descubrimientos emocionantes, sorprendiéndome y disfrutando de nuevas oportunidades. ¡Amo la vida tal como es! Hay una regla no escrita que todos conocemos, pero pocos aplicamos.
Dice así: esta es tu vida y nadie tiene derecho a limitarla ni a dictar cómo debes vivirla. Mi idea, es que cada uno va creando su propia forma de vivirla “Arquitecto de su propio destino” En la vida “Todo es posible, menos derrotar a la muerte” Lo principal es creer en ello y avanzar hacia sus sueños. No escuchen a quienes dicen que es imposible; tienen razón, pero solo en su propio mundo en su cabeza en cambio si te dices a ti mismo “Todo es posible” lo será.
Amo la vida porque soy una persona viva, y la amó tanto como una gota de agua ama a la lluvia, al arroyo, al rio, al lago al mar, y como una hoja ama al árbol en el que crece. Amo la vida porque soy parte de ella. Mi amor por la vida no es una emoción ni un sentimiento, es lo que me impulsa, determina las decisiones que tomo, marca la dirección del camino de mi vida y lo llena de significado. Nací, y mi infancia fue serenamente feliz y alegre. Creía que con cada año que pasaba, todos viviríamos mejor y que pronto todos llegaríamos a ser adultos al igual que nuestros abuelos y padres. Luego llegó la adolescencia, y aprendí que la vida encierra sufrimiento, crueldad, mentiras y muchas otras cosas que no aprendimos en la escuela primaria y secundaria.
Aprendí que el amor no solo trae alegría, sino también dolor, cuando quienes amas se van repentinamente, uno tras otro, a un lugar sin retorno “Al eterno oriente”. El mundo a tu alrededor se derrumba, y la desesperación de sentirte impotente e incapaz de arreglar nada te invade como una ola gigante, de modo que parece que nunca volverás a ser feliz. Fue entonces cuando comprendí, y aprendí que, en lo más profundo de la desesperación, la aceptación se instala gradualmente, y la fuerza para seguir adelante reaparece poco a poco, quién sabe de dónde. Y surge una fuerza y una capacidad completamente nueva para escuchar el dolor ajeno, para comprender, apoyar y ayudar a encontrar una salida a las situaciones difíciles.
Creo que cuando las personas buscan ayuda, lo más importante que necesitan es liberarse de las barreras que les impiden experimentar un amor natural por la vida. Esas experiencias dolorosas me arrastraron para comprender el ¿Por qué es importante ayudar y apoyar a las personas? Apoyarlas para que recuperen su amor por su vida. - Un amor que llena y nutre a todo ser vivo, cuanto más lo correspondemos. Tener la oportunidad de ser uno mismo y llegar a ser uno mismo un día es como el gran descubrimiento personal, que de repente te quita el aliento, algo te sube a la garganta, es el momento en que te auto cuestionas ¿Cómo has podido vivir todo este tiempo como otra persona y no ser tú mismo?
Estaba en la preparatoria reflexionando el ¿Cómo iba cambiando mi vida? De repente, todo se volvió gris, monótono ante la presencia de la muerte sobre un ser muy querido para mí y ligado a mi ombligo familiar. Había muerto en su infancia ante mi presencia. Al paso de los meses me senté una mañana a escribir y escribir las pocas páginas s que pude y mi cabeza perdida me permitió. – De nuevo sentía como si de repente se me derrumbara la cabeza. Una luz que lastimaba mi alma me gritaba desde el fondo que dejara de escribir, que esa luz ya no estaba viva y necesitaba que la dejara marcharse. Por la mañana admire de nuevo el sol, el aroma de las flores, el café matutino antes de irme a la escuela aun recordando las suaves manos de hermanito ido, su mirada tierna, su voz cuando me decía que me quería mucho, y de nuevo me quede reflexionando ¿Qué es la vida, que es amar? ¿Es necesario amar? ¿A quién y qué se debe amar? ¿Quién necesita amar?
¿Qué me da el amor? ¿A mí específicamente? ¿Qué doy? ¿Sé dar? ¿Qué significa dar? ¿Cómo se manifiesta? ¿A quién se da? ¿Cómo puedo recibirlo? ¿Qué debo hacer para lograrlo? ¿Por qué no quiero morir, y porque quiero vivir? ¡De verdad! Disfruto mucho de mi vida - Me siento bien en ella y con ella. A mi vida la amó, porque una vez me mostró que existe la felicidad, la tristeza, lo dulce, y lo amargo, y el equilibrio.
Porque me ha dado la oportunidad, y la opción de ser o no ser, de actuar o no actuar. Mi vida me enseña a ver los acontecimientos de nuevo cada vez, a vivir cada momento como si fuera el primero. Me da la oportunidad de ser quien soy. Me da la oportunidad de lograr, de alegrarme y de decepcionarme, y eso me hace amarla aún más. Me da la oportunidad de compartir mi amor con otras personas, enseñarles a amar la vida y ver el significado de la vida.
“Amo la vida por los desafíos que me fortalecen” - “Salgo de un desafío... y entiendo que puedo, y con esto me hago aún más fuerte” Y también la amo porque me recuerda que puedo ser débil... que soy imperfecto, y le estoy agradecida por eso. Amo la vida porque siempre está cerca y conmigo; es mi mentora y mi compañera. Es una maestra cariñosa. Le amó porque me da opciones y libertad, cada día, cada hora y cada segundo. También amo la vida porque me impulsa, porque la vida me da salud, amor y, como resultado, felicidad.
Y amo la vida porque la vida vive en mí, en todas sus manifestaciones. Me inspira la sensación de salir y respirar hondo el aire fresco y saludable, tan dichoso que no quiero exhalar. Valoro a las personas que conozco y a las que no conozco, a quienes me ayudan y a quienes ayudo, y a las que encuentro de camino a casa. Porque las miro y me llena de alegría. Y lo más importante, valoro a las personas que amo y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ellas. Todas las personas con las que converso y comparto me dejan un poco de su felicidad, y su alegría, porque toda la gente ama por algo, y no solamente ama.
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