miércoles, 3 de septiembre de 2025

 

LA MAÑANERA “REFLEXIÓN”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Quería escribir este artículo temprano en la mañana, cuando recién comienza aparecer el sol. Para ello me levanté temprano y fui directamente al baño hacerme, y atender mis necesidades fisiológicas, El ambiente es tranquilo, acogedor, sobre todo en que ya estoy pensando en ir a la cocina a prepararme una taza de café. El día amaneció placentero, incluso la vista de los arboles tranquilos con sus pájaros cantando despues de una noche de ventisca se observa hermosa. Fue así como pensé y comencé a reflexionar sobre la vida. En la vida nos encontramos con frases como “la vida es bella, es dulce, valiosa” o, por el contrario, “la vida se ha vuelto vacía, insoportable, rutinaria, llena de problemas, etc.” La vida puede ser hermosa o negativamente toxica.

– “Todo depende de cómo la vivas, la veas, te involucres, te alimentes, logras tus deseos, tengas la oportunidad de satisfacer tus exigencias y componentes biológicos, psicológicos, espirituales y sociales. Cada uno de estos componentes tiene sus propias necesidades que necesitan ser satisfechas y se comunican a través del sentimiento de satisfacción o insatisfecho generando la plenitud, optimismo, o lo negativo como el vacío, la soledad. Tal parece que nunca estamos del todo satisfechos, ni cuando lo tenemos, siempre pensamos que nos falta algo. No somos capaces de identificar el sentimiento que experimentamos en relación con esta carencia.

Estamos alegres y de repente nos llenamos de tristeza, de ira, soledad, ansiedad. Perdemos el buen ánimo iniciando a extrañar. Son las pautas que esas necesidades nos llaman atender para sentirnos satisfechos en nuestros sentimientos. Por ejemplo: extrañamos el momento que pasamos felices con la familia, una amiga, una fiesta, un lugar en cierto momento de nuestra vida en donde nos divertimos, donde jugamos cuando niños. No somos capaces de aclarar cada uno de estos sentimientos, no aceptamos a escuchar nuestra conciencia, y mucho menos el reclamo de las necesidades no cubiertas ¿Qué quería en aquel momento? - ¿Qué quiero ahora? ¿Qué deseaba y que deseo?

¿Qué puedo hacer al respecto y cómo? - Elegir a la persona con la que me gustaría pasar tiempo, contárselo y darnos la oportunidad. Siendo un puberto aprendí de uno de mis maestros en secundaria “Nunca te rindas” La frase se me quedo grabada, y hoy la mastico como “Perseverancia” – “Quien persevera, mata venado” A la frase la añadí en mi cabeza con otra hermana de ella “Persistencia para alcanzar tus metas”. Nos recuerda que incluso en las situaciones más difíciles, no debemos rendirnos. Cuando enfrentamos dificultades, podemos sentirnos impotentes y desesperanzados. Pero si no nos rendimos, podemos superar cualquier obstáculo y alcanzar nuestras metas.

Para mi “Nunca te rindas” significa que debemos seguir adelante a pesar de todos los obstáculos. Debemos creer en nosotros mismos y en nuestras capacidades para superar todas las dificultades. Además, creo que el “nunca te rindas” nos ayuda a desarrollarnos y crecer como personas. Cuando superamos las dificultades, nos volvemos más fuertes, y talentosos. Ese “Nunca te rindas” lo he conservado activo en mi cabeza como lema de vida. De alguna manera, desde mi infancia, ya se lo escuchaba a mi madre, y a mi padre con otras palabras y sonaba así: “adelante”, “no llores”, “no te rindas, tu puedes”, “Ante el fracaso, inténtalo de nuevo”, “No te quedes parado, tienes que hacerlo”, ¡“Si, otros pueden, ¡tú también! “Para alcanzarlo se necesita paciencia, con paciencia y un ganchito se alcanza” “Cuando todos se rindan, tu sigue adelante”

En primaria pensé en la guerra, y los personajes que leía en mis libros “Sus logros, carencias, y me decía ¿Qué los impulso?, ¿cuáles eran sus ánimos, sus sentimientos en aquel momento, sus necesidades? Ellos luchaban hasta que morían o triunfaban. Pero ahora no es una guerra, no necesitas sobrevivir, hay muchas oportunidades. ¿Por qué no luchar, amortiguar los golpes que la vida nos da? ¿Por qué no recuperarnos cuando cometemos errores o caemos? ¿Nuestros abuelos, no enfrentaron problemas, no sufrieron rechazo social, carencias económicas, abusos de los políticos? Entonces ¿Por qué no ser como ellos? ¿Y la elección más difícil es dónde parar y cómo no juzgarse después? La cura para la obsesión por correr constantemente es precisamente la impotencia.

Es una experiencia muy difícil de aceptar; parece que, si lo admito, mi vida se derrumbará, ¡pero no es así! En la impotencia es bueno detenerse, para mirar a tu alrededor y ver con sensatez tus capacidades y limitaciones. A veces hay que correr para no caer ante nuestro propio juicio, y reflexionar sobre caminar por un camino sano “Siempre hay un recurso para actuar, mientras haya vida” ¿Qué nos lo impide? Nuestros miedos, las prohibiciones que nos auto sugestionamos. Hay que pensar, elegir, decidir, sentir. ¡No te rindas! - En mi opinión, es muy importante que cada uno de nosotros aprenda a detenerse en lugar de correr y mirar alrededor, ¡eligiendo su propio camino en función de la realidad!

Rendirse o seguir luchando es una cuestión personal para cada persona en su situación específica. Sí, hay momentos en los que puedes permitirte la impotencia sin sufrir daño, pero su impacto en la vida sigue siendo secundario. Si te quedas parado viendo lo que sucede, no obtendrás nada. Reconozco que cuando cedemos sobre ese algo que no nos gusta, nos molestamos porque estamos convencidos que esa decisión empeora nuestra vida, o mancha nuestra dignidad. Con ello nuestra mente nos genera un sentimiento de culpa destructivo, incluso oportunidad perdida. Reconstruirnos es meternos en nuestro cerebro para relajarlo, tranquilizarlo y conseguir paciencia, para   volver a la carga con ánimos de lucha.

Creo que nuestro error es tratar de reconstruirnos desde una crítica negativa. Puedes permitirte perder una batalla, pero no la guerra, y en los momentos clave creo que es necesario esforzarse por un resultado útil. Puedes cambiar un sueño, pero no traicionarlo. Pero solo si es necesario para ti. Aunque, a veces, retirarse a tiempo también es una victoria. Creo que quien se esfuerza por justificar las expectativas de alguien, por demostrar algo, ya se ha rendido, se ha traicionado a sí mismo. Y alguien es un perdedor para los demás, pero él mismo se considera un ganador, porque está bien y cómodo. Por supuesto, en cada situación de la vida, todo es individual. Lo principal es alcanzar tu objetivo. Sin embargo, si te has dado por vencido, no culpes a nadie, ni a las circunstancias ni al entorno.

 

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