RECORDATORIO DE MI
VIDA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuando era niño soñaba con la fama de ser cantante, pero ahora ni siquiera tengo la confianza en mí mismo de la persona promedio como para cantar en público. Muchos verán esto como un progreso, pero yo veo una pérdida “Canto desentonado, pero con mucho sentimiento” Di lo que quieras, pero si tienes fe en ti mismo, quimérica o bien fundada, sigue siendo fe, un timón, una brújula, es todo el cielo que nos ilumina: ¿no es así? Ya no tengo ideologías, ni entusiasmo “El tiempo se los llevó” De niño recitaba más fuerte que cualquier afilador de cuchillos por la calle, pero con los años, yo mismo fui matando mi fuerza espiritual. En ciertas etapas de mi vida fui como “Atila” no nacía una hierba de zacate en donde pisaba.
A la llegada de mi juventud e encantaba escribir poesía romántica, pero la abandone casi por completo. No tenía voluntad para seguir, y creí que mi talento estaba hecho para otras cosas. Haría todo lo que deseaba buscando molestar lo menos posible a todos los seres que estuvieran cerca de mí. Por mis malas decisiones, esto no sucedió conforme lo planeado “Hice a muchos infelices” – Comprendí que no era fácil ir subiendo la montaña de conflictos que la vida nos pone, y al intentar ir subiendo no solo me rompí las piernas si no también el hocico. Caía y me levantaba reflexionando que aún me quedaban caminos que recorrer, sin importar fueran llenos de piedras o pavimentados.
Aun me quedaban años de vida para continuar buscando agujeros donde esconderme sacando solo la cabeza como lo hacen los tontos. Uno de esos días me dije “Seré un mediocre como los demás, ni peor, ni mayor que ellos – “El justo medio” Pero alguien me dijo, en la mediocridad no hay justo medio. Cuando eres más mediocre, eres estúpido, y el estúpido no conduce su vida a nada”
Cuando miro a mi alrededor, y miro al pasado, al presente, a mi familia, a mis amigos, a mis afectos, veo a salvo algunas pequeñeces, que debo encumbra todas y cada una de las cosas y momentos que he disfrutado y me han amargado. Diría que fueron las circunstancias o mis decisiones las que me fueron favorables o me exigieron más de lo que estaba en mis manos poder dar o hacer. Mientras tanto, trascurrí mi vida con insatisfacciones creando en mi cabeza problemas imaginarios y que por desgracia son los peores enemigos contra los que siempre luché.
Me construí entre sueños, ilusiones que el viento se encargó de llevárselos. Sembré semillas y nacieron rosas acompañadas de espinas. Y, este ha sido mi camino construido sobre ilusiones fallidas en el que los días y años continuaron pasando acercándome cada segundo más a mi muerte. Cientos de días renegando por el intenso calor de los rayos del sol. Dias tranquilos, con oscuras nubes sobre mi cabeza presagiando lluvia. Hoy me pregunto ¿Soy feliz?, y si no ¿Por qué? ¿Qué me molesta? ¿Quizás en el futuro, lo poco que me resta de vida será sombrío? “Eso, no lo sé”
Así, que es mejor seguir bebiendo los tragos dulces y amargos que la fiesta de la vida me ofrece. Que mi espíritu este en calma, mientras las olas del mar se rompan sobre las rocas. Una vida que creí poder dominar mi sentido común, controlar mis instintos primitivos, una vida que me hizo reír, llorar que me auto consideré un estúpido, idiota en la desesperación de mis conflictos. Hoy mirando atrás los caminos que recuerdo me pregunto ¿Qué sucede conmigo? ¿Porque pienso que la gran mayoría de los actuales jóvenes viven su vida como idiotas, si yo también la viví en esta forma? ¿Por qué pienso que la generación de mis abuelos, de mis padres y la mía eran más inteligentes, se ocupaban de cuidar y antender a las mujeres, sus peleas eran a mano limpia sin armas, a las chicas les encantaba ir a las fiestas bien vestidas y hablaban un lenguaje decente?
Hoy, escucho a muchas de ellas y me decepciono, en cuanto al amor sus corazones se mantienen cerrados. Se burlan unas de otras ¿No hay sentimientos? ¿Qué absurdo, ¡Verdad!?Que algunas de ellas sacien sus instintos sin freno, que no haya amor, decencia, gloria, esperanza. Una sociedad que ha ido apagando las luces de la moral, la ética, ya no hay palabras de respeto, romance o flores para las chicas “Todo se ha perdido” Es ahí, cuando la vida me aconseja ¡Ríndete! Deja que el mundo siga rondando sin tu presencia, que la gente explote ante la mugre de personas que la sociedad va produciendo.
Siéntate y déjalos hasta que se harten y que le sigan llamando diversión por aburrimiento ¡maldita sea! De vez en cuando es necesario rascar un poco la cabeza “No para que se alboroten los piojos” sino para que broten los sentimientos que encapsulamos en un rincón oscuro de nuestra alma. Recordar nuestras bufonadas, lo que hicimos o intentamos sin lograrlo. Pero nos llega la desesperación al ver vacía el alma de sentimientos y la cabeza se opone a escribir, y pensar sobre ello. Aún recuerdo aquellos años pasados en donde comencé a leer a Shakespeare, una oda de Horacio, a Montesquieu. Aquellos libros de historia, filosofía, filología, psicología, pedagogía.
Todos ellos los paseaba en mi cabeza enredados en un mismo nudo ¿Cuántos poetas crearon en mi mente ideas románticas? Reconozco que estudie filosofía a mi muy particular modo. La crítica de forma sencilla y con los años de forma profunda. Me encantaban los escritores que denunciaban nuestra moralidad, y los golpes que le iban dando a la conciencia colectiva. Mi conciencia crítica me alertaba que llegaría el momento en que la moral seria arancada de raíz, arrastrada por las plazas públicas y gobiernos para ser juzgada por proclamar comportamientos decentes. Hoy reconozco que mi conciencia pasada fue certera en su juicio “A lo inmoral, se le suprimió en su escritura el (In) y todo quedo normalizado.
Hoy en la mente de los católicos Jesús, vive al igual que el diablo. Hoy los discursos de quienes gobiernan declaman moral de las doncellas mancilladas haciendo culpable a la sociedad, un discurso que para los abuelos es una deshonra, y para los actuales es equidad de género. Han pasado los años, y en mi mente siempre estoy añorando caminar por los cerros, pero los años se van pasando y no sé si lo volveré hacer. Una soledad que solo se escucha el cantar de los pájaros con el que nos cuentan sus alegrías, tristezas, necesidades.
Mirémonos un solo momento para auto analizarnos ¿Volveremos a vivir como antes, caminar tranquilos por las calles, podremos decir lo que nos atrevíamos a decir sin castigo? - ¿De nuevo se llenará nuestra alma generando amor por el prójimo? En lo personal creó que hemos pasado de una sociedad en donde todos éramos útiles, y cada uno iba haciendo el bien al prójimo en la medida de lo posible en su bolsillo. Si, bien, hoy vivimos en una sociedad triste en donde casi todos los caminos se encuentran bloqueados, y tienes dudas y dudas sobre cuál elegir.
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