ECOGRAFÍA EN
CABALLOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Los rayos ultrasónicos tienen una buena capacidad de penetración en todos los tejidos blandos del cuerpo, cavidades internas y órganos, lo que nos permite utilizarlos al examinar músculos, estructuras tendinosas y ligamentosas, articulaciones, corazón, hígado, riñones, bazo, intestinos, útero, ovarios y también la cavidad pleural.
Examen ecográfico para la cojera: Para los caballos, este tipo de examen es sumamente útil para todo tipo de cojera, ya que además de evaluar el estado de los tejidos blandos, complementa perfectamente el examen radiográfico de las estructuras óseas con detalles importantes que quedan “detrás de escena” al obtener imágenes bidimensionales. Muchas articulaciones grandes o difíciles de alcanzar del caballo, como la rodilla, la sacroilíaca, el hombro, la cadera y la articulación temporomandibular, son técnicamente imposibles de examinar completamente en una radiografía y, por lo tanto, se examinan en combinación, utilizando equipos de ultrasonido y rayos X.
La ecografía también es indispensable para examinar el cuello y el lomo del caballo. Las patologías de los ligamentos supraespinosos e interespinosos, así como de las articulaciones facetarias intervertebrales, presentan una visualización extremadamente baja en radiografías, y sin ecografía es casi imposible establecer el diagnóstico. En ocasiones, es necesario explorar las estructuras de la columna vertebral en la zona lumbosacra no solo desde el exterior, sino también desde el interior, por vía rectal. Para ello, se utilizan sensores especiales, como en el examen ginecológico de las yeguas.
El síndrome navicular (podotrocleítis, síndrome navicular, etc.) es un término colectivo que implica una lesión en cualquiera de las siguientes estructuras del interior del casco: hueso del ataúd, hueso navicular, bursa navicular, articulación del ataúd, tendón flexor digital profundo, ligamentos distales, proximales o colaterales del hueso navicular y articulación del ataúd. La ecografía es el único método disponible actualmente que permite visualizar todas estas estructuras directamente en movimiento, mientras que la resonancia magnética, la tomografía computarizada y las radiografías solo proporcionan una imagen estática.
Este método no sustituye en ningún caso a las radiografías y, junto con ellas, constituye el estándar para examinar el casco, y siempre precede a la cita para la resonancia magnética y la tomografía computarizada, si la clínica dispone de estos equipos.
Examen ecográfico de los tendones flexores del metacarpo, metatarso y rótula: Este método ha sido el “estándar de oro” para evaluar la condición de los flexores digitales superficiales y profundos, la cabeza accesoria de los flexores digitales superficiales y profundos, así como el ligamento suspensorio (tercer músculo interóseo) y los ligamentos cortos del área del puttee durante más de 30 años. Además, bajo el control de un aparato de ultrasonido, los médicos realizan inyecciones terapéuticas y diagnósticas en las articulaciones de las regiones cervical o toracolumbar, la región sacroilíaca, la bursa navicular y las vainas tendinosas.
Antes de la ecografía, se elimina el pelo de la zona de interés con una máquina para asegurar un contacto sin aire del sensor con la piel (los rayos ultrasónicos no se transmiten por el aire). A continuación, se lavan las extremidades con agua y se aplica un gel de contacto especial. En caballos con pelo fino y ralo, piel fina y delicada (árabes, akhal-teke, pura sangre inglesa y algunas razas de alta sangre), la ecografía puede realizarse sin esquilar, utilizando alcohol como medio de contacto.
Tenga en cuenta que, incluso si el caballo presenta problemas en una sola pata, la ecografía siempre se realiza en ambas, ya que una extremidad sana es un estándar para el tamaño y la estructura de los tendones, ligamentos y articulaciones en la zona de interés. Al realizar la ecografía en las extremidades y el lomo, el médico utiliza sensores de diferentes formas, lineales y convexos, así como almohadillas de silicona especiales (Stand off) para suavizar el relieve de la zona examinada.
No se requiere ninguna preparación específica para examinar las extremidades o el lomo del caballo con un equipo de ultrasonido. El caballo debe estar limpio y tener el cuerpo, las extremidades y los cascos completamente secos, sin restos de suciedad, arcilla ni geles o ungüentos medicinales. Lo más conveniente es trabajar con el caballo atado, en un pasillo o al final del establo, para que nadie interfiera con nadie, y que haya una toma de corriente y un suelo limpio y seco cerca. Dependiendo de la complejidad de la situación y la magnitud del área a examinar, la ecografía debería durar entre 30 y 40 minutos, o hasta una hora. Si el caballo está nervioso o no está de humor para cooperar con el médico, así como al examinar las extremidades pélvicas, el área pélvica por vía rectal, etc., podría ser necesaria una inyección de un sedante.
Examen de ecografía abdominal: La ecografía abdominal es indispensable en pacientes con cólico, ya que ayuda a detectar a tiempo casos de vólvulo y desplazamiento intestinal y a enviar al caballo a la clínica para cirugía. Sin embargo, si no cuenta con veterinario ni equipo en su establo, no pierda tiempo esperándolo; es mucho más seguro acudir a la clínica y realizar el examen allí, sobre todo porque muchos caballos se sienten mucho mejor después de un paseo en un remolque para caballos y los síntomas del cólico desaparecen.
En caso de pérdida de peso crónica o problemas digestivos, la ecografía, junto con análisis de sangre clínicos y bioquímicos, es el único método de diagnóstico no invasivo. Además de examinar los órganos internos, el hígado, los riñones, el bazo y los intestinos, el médico puede realizar una biopsia mediante un sensor de ultrasonido con un programa de guía de aguja. Este procedimiento no solo es seguro, sino también más informativo, ya que el material se toma con precisión de la zona afectada.
Examen ecográfico del sistema respiratorio: Los caballos no son aptos para radiografías de tórax debido a su tamaño (excepto los potros menores de un año). Por lo tanto, se utilizan ecógrafos para detectar procesos inflamatorios y exudativos en ellos, como pleuresía y pleuroneumonía. Además, este estudio ayuda a elegir la zona más adecuada para el drenaje de cavidades en caso de acumulación excesiva de líquido, así como a evaluar la extensión de la lesión costal y el desarrollo de atelectasias (colapso del pulmón debido a la entrada de aire en la cavidad pleural durante la lesión).
Se aplica alcohol a las zonas preparadas para la exploración, se coloca un sensor y se realiza el examen. En caso de biopsia, la zona a analizar se prepara con mayor minuciosidad: se lava y desinfecta según las normas quirúrgicas, se sumerge el sensor en una funda estéril especial y se coloca un accesorio para biopsia. Para llevar a cabo el procedimiento, se necesita un lugar tranquilo donde nadie empuje carros ni guíe caballos. Es importante que haya fácil acceso a agua y a una toma de corriente. Un empalme al final del establo es ideal para estos fines. El caballo debe estar limpio y seco. Si el pelo del animal no es demasiado largo y la piel es fina, puede prescindir del recorte, pero si su caballo es bastante peludo, prepárese para que sea necesario afeitar ciertas zonas del pelo.
Examen ecográfico del tracto genitourinario: Aunque los riñones del caballo se encuentran a suficiente profundidad, pueden examinarse fácilmente desde la superficie de la piel mediante sensores modernos de baja frecuencia. La vejiga urinaria, así como los genitales de las yeguas y las gónadas accesorias de los sementales, se examinan por vía rectal, ya que las voluminosas asas del intestino grueso dificultan su visualización desde la superficie corporal.
La gammagrafía renal se realiza de la misma manera que cualquier otra gammagrafía abdominal. Si se requiere un tacto rectal, el médico se coloca un guante desechable especial y, con geles lubricantes o jabón líquido, introduce una mano con un sensor lineal en el recto del caballo. El caballo debe estar limpio y seco. Idealmente, se requiere un establo para este estudio, pero si no lo hay, el estudio se realiza con buena sedación o fijación del caballo con un arnés, un torbellino, etc.
Examen ecográfico del corazón (Ecocardiografía cardíaca) El examen eco-cardiográfico del corazón es el principal método para detectar patologías estructurales del músculo cardíaco, las válvulas, las cavidades internas y el saco pericárdico. Además, este método dinámico proporciona información en tiempo real. Se utilizan varios modos, incluyendo para la medición precisa del tamaño de las cavidades y paredes en diferentes períodos del ciclo cardíaco) y el Doppler (que permite evaluar la dirección e intensidad de los flujos sanguíneos, tanto fisiológicos como patológicos). Todo esto proporciona una imagen prácticamente completa del estado y el funcionamiento de las válvulas y el músculo cardíaco.
Durante un ecocardiograma, se realiza una ecografía cardíaca en varios modos, tanto desde el lado derecho como desde el izquierdo del tórax (zona del codo). Se utiliza alcohol como medio de contacto. En raras ocasiones, también puede ser necesario afeitar las zonas donde se realizará la ecografía si el caballo tiene el pelo largo y grueso. Al registrar simultáneamente la actividad eléctrica cardíaca (ECG), se conectan al cuerpo del caballo electrodos especiales (de clip) El caballo debe estar limpio y seco. Es más conveniente trabajar con él en un box o en cualquier lugar del establo donde esté tranquilo y cómodo, ya que no se puede usar sedación. Debe haber una toma de corriente y un cubo de agua disponibles.
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