PROBLEMAS DE DINERO
“MATA EL AMOR”
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La falta de madurez en la administración del dinero, ignora los efectos que puede ocasionar, y puede ser la causa del rompimiento en las relaciones al presentar uno de las dos irresponsabilidades en el gasto. Al principio se puede tolerar, pero conforme se acrecienten las necesidades y las deudas aumenten termina con la relación, incluso la más sólida en amor y con hijos. Por eso es tan importante identificar este problema a tiempo, cuando aún hay una oportunidad de solucionarlo antes de que cause daños irreparables a tu vida amorosa.
Inicia cuando una de las dos personas oculta sus deudas, y con ello se pierde la confianza mutua. La honestidad no solo debe aplicarse al hablar de sentimientos, planes de futuro o acciones, sino también en cuestiones financieras. Si tienes alguna deuda, vale la pena contárselo a la pareja. Intentar ocultar esta información no tendrá éxito; tarde o temprano, la pareja notará que algo no anda bien en su comportamiento y lo terminará por descubrirlo.
Vendrá el conflicto con las explicaciones del porque se ocultó, y no se compartió. La pareja se sentirá engañada, perderá la confianza, y podría pensar que atrás de todo eso existen otros engaños que desconoce. No es nada sencillo enterarse que la precariedad en el hogar se debe a deudas impagables, y que su estabilidad económica se encuentra en un pantano, y esto n o se resuelve con que “Todo está bien, que lo pagaras, etc.” Intentar ocultar las deudas demuestra inmadurez, incapacidad para responsabilizarse de sus actos y una falta de respeto hacia su pareja, a quien priva de la oportunidad de tomar decisiones informadas, conociendo la realidad de los acontecimientos.
Una de las dos “gastas” impulsivamente en cosas que no necesitan y le va sumando deuda a sus tarjetas sin previo aviso. La irresponsabilidad financiera se manifiesta en gastos desconsiderados: compras impulsivas, sobre todo grandes, que se hacen sin consultar con la pareja. Si se permite gastar cantidades significativas de dinero para su presupuesto, sin consultar a su pareja o al menos informarle de sus planes, demuestras desprecio por sus necesidades financieras comunes.
La pareja debe priorizar el bienestar familiar por encima de sus deseos, y antes de gastar es importante priorizar necesidades reales, el cómo le afectara en su vida familiar, ver si el gasto se ajusta a su capacidad de continuar viviendo como hasta ese día lo hacen. En la pareja siempre el gasto del dinero es un tema delicado, y por para no tener discusiones evitan hablar de ello, pero llega ese momento en que una conversación de este tipo ya no tiene margen para postergarse. En cualquiera de los casos ambos se deben sentar tranquilamente para compartir puntos de vista, y así evitar conversaciones desgastantes.
Si una de las dos personas evita el tema o no responde a las preguntas sobre lo que está sucediendo con el dinero que entra al hogar, es mala señal. A veces sucede que quien administra el dinero tiene miedo en ser juzgada y ser culpada en que no sabe manejarse. Sea cual sea el motivo, el resultado de este tipo de comportamiento será el mismo: guardar silencio, o responder agresivamente, dejando un sentimiento de resentimiento en que su pareja no le tiene confianza. La relación sana se construye conversando en un dialogo abierto y honesto. En un hogar la responsabilidad es de dos y no de uno, por lo que ambos deben aprender y actuar con responsabilidad. En la pareja las conversaciones son de mutuo acuerdo.
Si uno de los dos delega toda la responsabilidad, demuestra descuido y una actitud pasiva por lo que no tiene ningún derecho a reclamar malos manejos, ya que se hicieron bajo su aprobación. Los malos manejos financieros en la pareja ocasionan que la relación colapse y termine, ya que la necesidad, agota los sentimientos y da cabida al resentimiento. No se trata de restringir la libertad ni de imponer límites estrictos, sino de valorar lo que se necesita administrando de forma responsable los gastos. Cuando se administra mal, la pareja se queda sin dinero, y con ellos vienen los conflictos, los reclamos, los gritos, el endeudarse, y lo peor de todo es que se pierde la confianza decepcionando al otro.
Si se gasta lo que gana sin pensar mucho en el futuro, sin analizar en qué gasta su salario, minimiza la posibilidad de alcanzar sus metas financieras. Esto también indica falta de autodisciplina y capacidad para pensar estratégicamente. La caída viene por vivir por encima de sus posibilidades y depender de tarjetas de crédito, préstamos y ayuda de otros en lugar de analizar sus capacidades financieras con responsabilidad y buen juicio controlando los gastos innecesarios. Quien gasta más de lo que gana tendrá que pagar por ello, tendrá que devolver todo lo gastado.
Y con ello reducirá su nivel de vida habitual, además su falta de dinero con deudas por pagar, le generará estrés, ansiedad y conflictos en la relación. Por eso es importante aprender a vivir con lo que se tiene “Quien se viste de prestado, en la calle lo desvisten” A muchas personas les resulta difícil ahorrar dinero debido a diversas dificultades familiares y laborales. La falta, aunque sea de un pequeño guardadito permite no vivir con Dios en la boca. Los imprevistos ocurren, y en momentos en que necesiten dinero urgentemente, es importante reaccionar con rapidez. Perder el trabajo, enfermarse, son algunas de estas situaciones que afectan.
Mientras culpes a otros por tus problemas financieros, fomentas tu renuencia a asumir la responsabilidad de tus acciones. Si quieres, puedes encontrar una explicación conveniente para todo, porque no todos tienen la fuerza y el coraje de admitir la realidad. Puedes culpar a la pareja por gastar demasiado y ganar muy poco, puedes hablar de mala suerte. Esto no cambiará nada, al menos te alejará aún más de alcanzar la estabilidad económica y sentimental.
La principal es la responsabilidad, no buscar excusas. Si gastas más de los que ganas, hay un problema “Houston” Es importante encontrar el coraje para afrontar la realidad. No hay nada de vergonzoso en no saber algo, no poder hacer algo, tener miedo. Con ganas y disposición para actuar, puedes mover montañas, aprender a controlar los impulsos del consumismo, y empezar a responsabilizarse de sus hábitos. Si se niega a cambiar, a crecer y a admitir sus errores, empeoras la situación.
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