lunes, 29 de septiembre de 2025

 

RADIOGRAFÍA DIGITAL EN CABALLOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 En los caballos, en la mayoría de los casos, la base para prescribir un examen radiográfico es una cojera o una lesión en una extremidad, pero tampoco son infrecuentes las situaciones que requieren diagnóstico en la zona de la cabeza (patologías de los senos paranasales, dientes, articulación temporomandibular) o de la columna vertebral (regiones cervical, torácica o lumbar).

Las radiografías de la columna torácica y lumbar, así como de la escápula, las costillas y los huesos pélvicos en animales adultos, no son fáciles de realizar en el campo debido a su tamaño, por lo que las imágenes a menudo no son de la más alta calidad, incluso con equipos digitales. Por lo general, al radiografiar la columna, solo se visualizan las apófisis espinosas y, en muy raras ocasiones, los cuerpos vertebrales (en caballos delgados y pequeños).

Si es necesario examinar la espalda después de una lesión o si se sospecha una patología específica, además de las radiografías, también se realiza una ecografía, obteniendo así información objetiva sobre el estado de las estructuras óseas, las articulaciones facetarias y el aparato ligamentoso circundante. Se recomienda siempre tener a mano un juego de radiografías de las extremidades al momento de realizar transacciones de compra-venta de caballos, independientemente de su finalidad y costo.

El examen radiográfico siempre debe ir precedido de un examen veterinario. De lo contrario, las imágenes obtenidas serán muy difíciles de interpretar, ya que no todas las anomalías óseas se asocian necesariamente con cojera o tienen consecuencias adversas. El veterinario también determina el número de imágenes y proyecciones según el problema sospechado. El kit de preventa consta de al menos 12 a 14 imágenes, y el examen de una articulación suele realizarse en 2 a 4 proyecciones. En casos complejos, el médico puede requerir proyecciones adicionales, y en ese caso, el número de imágenes puede alcanzar de 6 a 8 de una zona para evitar errores y no pasar por alto, por ejemplo, una fisura.

Si no se sospecha una fractura, se saca al caballo del establo al pasillo del establo y se coloca el equipo a 3-4 metros de distancia. Si es imposible llevar al caballo al pasillo, se toma la radiografía en el establo, tras retirar el serrín y preparar un lugar seguro para colocar el equipo. Los resultados de la radiografía, realizada con un equipo digital, se pueden visualizar en el monitor de una computadora casi inmediatamente después de finalizar el procedimiento. Para su almacenamiento, las imágenes se graban en un formato especial en un CD o una memoria USB.

Antes de la radiografía buscar un lugar donde el caballo se sienta seguro, sin riesgo de molestar a los demás ocupantes. Un lugar tranquilo al final, con suelo plano y seco, y cerca de una toma de corriente es ideal. El caballo debe estar limpio, desenganchado y, al examinar los cascos (navicular o hueso navicular), también desherrado y limpio poco antes del procedimiento. La cantidad de rayos que emite el dispositivo es mínima y, en una sola dosis, es inofensiva para los humanos. La sedación ayuda al médico a que el procedimiento radiográfico sea seguro y con un resultado de alta calidad.

 

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