sábado, 3 de diciembre de 2022

 

LAS ABUELAS ENSEÑABAN

 Ramón Antonio Larrañaga Torróntegui 

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM

La felicidad de una mujer no está en esperar un acto de su marido, está en entregarse por completo a él. ¡Servirle al esposo, no es humillación, es tu expresión de mayor amor y deseo de hacer feliz a tu esposo! La armonía es de gran importancia en la relación entre marido y mujer. Esta armonía depende en gran medida de la felicidad familiar: ¿Cómo lograrlo? Armonía es la paz en las relaciones familiares, que llenará de felicidad los corazones amorosos al comunicarse entre sí. Discutir las características de una esposa en época de nuestras abuelas es controvertido para muchos porque nuestras opiniones se basan en nuestras creencias, las cuales han sido influenciadas por la sociedad, la religión y la familia.

Un matrimonio saludable necesita ser amistoso, trabajo en equipo y compromiso. Sin embargo, no confundas amor con servicio y recuerda que amar a otro comienza amándonos a nosotros mismos. Esto incluye defender tus opiniones, necesidades y deseos. La clave es la humildad de ambos para comprender las posturas del otro. Las abuelas enseñaban a la hija señalándole que fuera sabia, inteligente para que su matrimonio siempre estuviera fuerte y saludable. Que en muchas de las decisiones asumiera la postura de obediencia para no chocar y ser astuta para cambiar el rumbo de las cosas, y con ello el esposo estaría feliz creyendo que se siguen acatando sus órdenes y es solo su opinión la que manda.

 Las palabras de las abuelas explicaban “Solo una esposa inteligente es capaz de conquistar su corazón y lograr su admiración” Una actitud descuidada y arrogante, desafiante de la mujer puede convertir a un esposo con una buena disposición en uno malvado. Ser inteligente ante el esposo no significa ausencia de opinión, ni obediencia incondicional, la humildad se expresa en la comprensión, en la capacidad de hacer sentir al marido como un maestro guía, en la capacidad de encontrar un acercamiento y el deseo de hacerlo feliz. Las abuelas les comentaban a sus hijas “El deber de una esposa es obedecer a su marido, y en su ausencia preservar, cuidar y defender su honra”

Una esposa debe cumplir con sus deberes para con su esposo, ella no debe nunca rechazarlo. El marido debe ser el cabeza de familia y ser responsable de ella. Para muchas jóvenes mujeres es duro seguir las reglas establecidas por cientos de años, no están listas para ello, no aman con sinceridad, ni dan gracias por las recompensas que genera un matrimonio en armonía prefiriendo sacar el hacha de guerra. La gran mayoría de las mujeres educadas en lo tradicional se sacrifican en sus emociones y en muchos otros aspectos, pero no cuentan con un esposo bueno y no son recompensadas sino castigadas a veces sin motivo alguno.

 

Un matrimonio es para que ambos estén complacidos, si se la pasan enojados no se puede hacer nada y surge la sed de venganza que solo la maldad sacia. Eso es preocupante si no es atendido, sino se escuchan uno al otro. En el fondo de nuestra alma, todos queremos ser entendidos y escuchados. La esposa inteligente comprende cuando ser valiente, razonadamente y cuando quedarse callada. Se adapta constantemente a las necesidades de su pareja. Quedarse dócil todo el tiempo, no es saludable. Un hombre autoritario quiere a una esposa disciplinada, que no opine en nada y acate ordenes, es como una relación entre un jefe y una empleada (No, cumple, no se le da dinero).

 

Ella termina por callarse, no dice lo que realmente quiere exponer o no pide lo que necesita, se niega a sí misma. Lo cual termina por dañarla mentalmente, verás a alguien que se somete y siempre está ansioso por complacer. La mujer inteligente será diferente, porque seguirán logrando lo suyo y lo que quiere. Es solo otro juego de vivir en paz y satisfacer sus necesidades. Los signos de una mujer inteligente son cuando parece que el esposo tiene el control, pero en realidad, la mujer toma todas las decisiones. Todos jugamos con la gente para obtener lo que queremos en función de nuestra experiencia, educación, sociedad y cualquier otra influencia a la que podamos haber estado expuestos.

 

Experimentamos sentimientos y sensaciones con cada contacto humano, y la idea es mantener todo en equilibrio. Una esposa resignada, afecta a los hijos negativamente trasmitiéndole sus inseguridades, agotamiento mental, tormentos, miedos. Es madre, sirvienta, juguete de placer, cocinera y muchos otros roles más. Este excesivo trabajo causa estrés, conflictos, sufrimiento hasta recaer con enfermedades y derrumbarse por completo a menos que tenga suficiente energía para aguantar esos roles de la vida.

 

 Al no poder conversar con su marido (Jefe) se ve obligada en agarrar a los hijos como confidentes, y busca su apoyo para que su marido no sea tan duro y la castigue menos. Es una mujer que cede a todo por su baja auto estima, y argumenta que es por ser su esposo (Obediencia ciega) lo que afecta negativamente su capacidad para funcionar en la sociedad. Asume ese papel bajo el pretexto de mantener la paz en su hogar (Matrimonio tradicional: Ser esposa con marido dominante). No expone sus deseos, argumentos para no molestarlo, tiene un deseo desbordante en estar al pendiente para complacerlo, lo atiende y obedece sin rechistar, pide permiso para comprar lo que necesita con urgencia. Realiza todas las tareas del hogar sin la ayuda de su esposo, quien hace su parte brindándole dinero. Se acomoda a todo.

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