LAS ABUELAS ENSEÑABAN
Ramón Antonio Larrañaga Torróntegui
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
La
felicidad de una mujer no está en esperar un acto de su marido, está en
entregarse por completo a él. ¡Servirle al esposo, no es humillación, es tu
expresión de mayor amor y deseo de hacer feliz a tu esposo! La armonía es de
gran importancia en la relación entre marido y mujer. Esta armonía depende en
gran medida de la felicidad familiar: ¿Cómo lograrlo? Armonía es la paz en las
relaciones familiares, que llenará de felicidad los corazones amorosos al
comunicarse entre sí. Discutir las características de una esposa en época de
nuestras abuelas es controvertido para muchos porque nuestras opiniones se
basan en nuestras creencias, las cuales han sido influenciadas por la sociedad,
la religión y la familia.
Un
matrimonio saludable necesita ser amistoso, trabajo en equipo y compromiso. Sin
embargo, no confundas amor con servicio y recuerda que amar a otro comienza
amándonos a nosotros mismos. Esto incluye defender tus opiniones, necesidades y
deseos. La clave es la humildad de ambos para comprender las posturas del otro.
Las abuelas enseñaban a la hija señalándole que fuera sabia, inteligente para
que su matrimonio siempre estuviera fuerte y saludable. Que en muchas de las
decisiones asumiera la postura de obediencia para no chocar y ser astuta para
cambiar el rumbo de las cosas, y con ello el esposo estaría feliz creyendo que
se siguen acatando sus órdenes y es solo su opinión la que manda.
Las palabras de las abuelas explicaban “Solo
una esposa inteligente es capaz de conquistar su corazón y lograr su
admiración” Una actitud descuidada y arrogante, desafiante de la mujer puede
convertir a un esposo con una buena disposición en uno malvado. Ser inteligente
ante el esposo no significa ausencia de opinión, ni obediencia incondicional,
la humildad se expresa en la comprensión, en la capacidad de hacer sentir al
marido como un maestro guía, en la capacidad de encontrar un acercamiento y el
deseo de hacerlo feliz. Las abuelas les comentaban a sus hijas “El deber de una
esposa es obedecer a su marido, y en su ausencia preservar, cuidar y defender
su honra”
Una esposa debe cumplir con sus deberes para con su esposo,
ella no debe nunca rechazarlo. El marido debe ser el cabeza de familia y ser
responsable de ella. Para muchas jóvenes mujeres es duro seguir las reglas
establecidas por cientos de años, no están listas para ello, no aman con
sinceridad, ni dan gracias por las recompensas que genera un matrimonio en
armonía prefiriendo sacar el hacha de guerra. La gran mayoría de las mujeres
educadas en lo tradicional se sacrifican en sus emociones y en muchos otros
aspectos, pero no cuentan con un esposo bueno y no son recompensadas sino
castigadas a veces sin motivo alguno.
Un matrimonio es para que ambos estén complacidos, si se la
pasan enojados no se puede hacer nada y surge la sed de venganza que solo la
maldad sacia. Eso es preocupante si no es atendido, sino se escuchan uno al
otro. En el fondo de nuestra alma, todos queremos ser entendidos y escuchados.
La esposa inteligente comprende cuando ser valiente, razonadamente y cuando
quedarse callada. Se adapta constantemente a las necesidades de su pareja.
Quedarse dócil todo el tiempo, no es saludable. Un hombre autoritario quiere a
una esposa disciplinada, que no opine en nada y acate ordenes, es como una
relación entre un jefe y una empleada (No, cumple, no se le da dinero).
Ella termina por callarse, no dice lo que realmente quiere exponer
o no pide lo que necesita, se niega a sí misma. Lo cual termina por dañarla
mentalmente, verás a alguien que se somete y siempre está ansioso por
complacer. La mujer inteligente será diferente, porque seguirán logrando lo
suyo y lo que quiere. Es solo otro juego de vivir en paz y satisfacer sus
necesidades. Los signos de una mujer inteligente son cuando parece que el
esposo tiene el control, pero en realidad, la mujer toma todas las decisiones.
Todos jugamos con la gente para obtener lo que queremos en función de nuestra
experiencia, educación, sociedad y cualquier otra influencia a la que podamos
haber estado expuestos.
Experimentamos sentimientos y sensaciones con cada contacto
humano, y la idea es mantener todo en equilibrio. Una esposa resignada, afecta
a los hijos negativamente trasmitiéndole sus inseguridades, agotamiento mental,
tormentos, miedos. Es madre, sirvienta, juguete de placer, cocinera y muchos
otros roles más. Este excesivo trabajo causa estrés, conflictos, sufrimiento
hasta recaer con enfermedades y derrumbarse por completo a menos que tenga
suficiente energía para aguantar esos roles de la vida.
Al no poder conversar
con su marido (Jefe) se ve obligada en agarrar a los hijos como confidentes, y
busca su apoyo para que su marido no sea tan duro y la castigue menos. Es una
mujer que cede a todo por su baja auto estima, y argumenta que es por ser su
esposo (Obediencia ciega) lo que afecta negativamente su capacidad para
funcionar en la sociedad. Asume ese papel bajo el pretexto de mantener la paz
en su hogar (Matrimonio tradicional: Ser esposa con marido dominante). No
expone sus deseos, argumentos para no molestarlo, tiene un deseo desbordante en
estar al pendiente para complacerlo, lo atiende y obedece sin rechistar, pide
permiso para comprar lo que necesita con urgencia. Realiza todas las tareas del
hogar sin la ayuda de su esposo, quien hace su parte brindándole dinero. Se
acomoda a todo.
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