LOS SECRETOS DE LA MUJER
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- UNAM
Los hombres compiten entre sí en fuerza y éxito. En la
infancia luchan, luego compiten en los deportes, también en cuanto a la fuerza
mental, el grado de poder y la cantidad de dinero. Una mujer está fascinada por
la fuerza de un hombre: fuerza física, viril, vivacidad y habilidad, fuerza
mental, poder y dinero. Por supuesto, en cada clase social, se da preferencia a
diversas características de personalidad. Entre bandidos al ladrón, entre
estudiosos a los grados académicos, en los administradores la jerarquía del
puesto, etc. Las mujeres se fascinan por el poder masculino, se siente privada
de ello y lo anhela. Generalmente ninguna mujer lo admite. Para conseguir
tenerlo con ella utiliza todas las técnicas a su alcance, iniciando por ser
tierna, comprensiva, tener en cuenta sus deseos, atenderlo, ganarle en sus
intenciones, conocer sus intereses para ajustarse a ellos.
La mujer es como el juego de la churumbela del “toma todo”.
Antes del matrimonio convence al hombre de que todo es para él, y despues todo
es para ella. Es la única que puede dar vida natural a un nuevo ser humano, y
el hombre rencarne por sus genes a través de ella. Luego de dar a luz, es la
que lo alimenta, lo cría, educa, lo adapta, despues lo deja ir a cumplir su
propio destino por lo tanto ella es la que ayuda al hombre a su propia
realización a través de los hijos. Es valiosa porque no necesita ser la más
talentosa para ser atractiva para crear una familia. Es importante para ella
mostrarle al hombre que será buena para esto. El hombre solo es la medida de
una mujer. El hombre dentro de la relación detesta que ella siga diciendo que
todo es para ella y al nacer un hijo, todo es para él.
El amor de una mujer por un hombre aumenta si ve que él está
cuidando al niño. Muchas de las ocasiones al suceder esto, ella lo descuida,
porque él mismo no vale nada, no se opone a nada, no logra nada, no se puede
confiar en él. Las mujeres prefieren a los hombres fuertes que ellas sientan
ser capaces en conquistarlo o arrebatárselo a otra de su género. Al perder el
interés con el que tienen esa relación, lo dejan o lo abandonan como trapo
viejo en un rincón de su casa, y se gritan en silencio ¡Porque me casé con este
inútil, si yo no quería esto! Inicia resistiéndose a tener relaciones íntimas,
sus hijos se convierten en su foco de atención, y ella se convierte en el
hombre de su casa. Pocas veces se relajará para que brote su feminidad.
Hay mujeres que desde niñas asumen el papel de hombres de su
casa por diversos motivos, y se sienten complacidas con este rol, no hay hombre
dentro de su hogar que lo haga. Aprende a mandar, se cree que está obligada a
proteger a todos, y resuelve las tareas propias de un hombre. En cambio, a los
hombres no les gusta que una mujer los controle, les diga lo que deben hacer,
lo considera una humillación. La obedece en ciertas cosas para mantener la
calma, pero le establece reglas de comportamiento. Cuando la mujer lo obedece
siente ese orgullo, se ve respetado y si no lo respeta se siente humillado
comenzando a generar odio.
Esa es una de las diferencias marcadas, a la mayoría de las
mujeres les gusta ser guiadas, que les den ordenes, por eso bailan la danza de
la ingenuidad acompañada de ternura, voz suave, se deja conducir astutamente
sabiendo que la que realmente va mandando es ella de acuerdo a sus intereses.
El hombre sin darse cuenta ordena para cumplirle esos deseos, es la lucha de la
persuasión y el interés. La diferencia es que ellas lo hacen inteligentemente y
tranquilas y el hombre se desespera y grita. Ella se adapta al baile, y nada
como pez en el agua, es firme y persistente, suave y flexible, tranquila y
lenta.
Se necesitan mutuamente para volar, por ello es importante
que la mujer no le corte las alas, es un error desequilibrarlo mediante ese
dominio para conducirlo a su propia satisfacción. La mujer es la que caza al
hombre para ganar. Lo valora, analiza antes de tomar su presa, siendo amable,
atenta, gentil, suave, comprensiva para que todo le funcione en su plan. Pronto
llegara el tiempo de negociar sus deseos, decisiones, posiciones y poder, por
lo pronto mientras existe el noviazgo ella se deja sentir flexible, frágil,
débil, conciliadora, que él decida por ella “Tiempos traen tiempos”.
A ello le llamare los tiempos en que se va cotizando para que
el hombre reflexione que es su mejor opción, y que sin ella no podría ir a
ninguna parte. Lo hace sentir que lo ama como a ninguna otra persona, es lo más
importante en su vida. Los pensamientos de la mujer en este momento son muy
precisos, “piensa y actúa” para que el hombre la considere que se complementan,
y que sus cualidades femeninas le complacen. Caminan satisfechos en el noviazgo
con pocos roces hasta que se unen y a partir de allí, el enfoque de la mujer
será el control venciendo resistencias, sin que el hombre lo resienta y a cada
límite para controlarlo le llamara felicidad, porque se aman, y lo que diga la
gente no importa, sin jaloneos para que la armonía prevalezca.
La mujer se encargará de vencer con su inteligencia, astucia,
toda lógica que exprese su pareja, y utilizará de escudo su intimidad. Otra de
las armas favoritas de la mujer es mantenerse bella para despertar esos deseos,
cuida su cuerpo, se muestra atractiva capaz en competir con las de la calle,
usa perfumes, se viste hermosa, cuida su aspecto, rostro, pelo para que su
pareja la siga observando como la mujer de sus sueños. A eso le llamare
“Hechizo” El hombre en este estado sentimental y anímico, hará todo lo que ella
le pida, salvo raras excepciones. La mujer no usa la fuerza cuando construye su
relación con un hombre, ella logra sus objetivos, aprende a luchar mediante los
consejos de su madre, amigas de forma pacífica, efectiva.
No necesita devolver golpe por golpe, sino que, con su
astucia, talento, inteligencia deja que el golpe pase por muy cerca que sea sin
oponerse y lo regresa con suavidad, cariño sin que el hombre se dé cuenta. La
mujer frente a el hombre, se muestra enamorada para su conveniencia, reprime
sus sentimientos, y en lo privada llora su desencanto por no alcanzar su
objetivo. Ellas entienden que es más rentable ser mujer que hombre, pero
anhelan la libertad de ellos, los imitan resolviendo sus problemas ganando dinero
mediante el trabajo fuera de casa, incluso van solas a los bailes o con sus
amigas para emborracharse.
A eso le llamo competir, pero lo que nunca he entendido es el
¿Por qué se vuelven locas, por sentirse feas, gordas, en comparación con otras
de su género? ¿Acaso desconocen que siempre hay un roto para un descocido y que
en gustos se rompen géneros? Es verdad, una mujer fisicamente bella, es más
exitosa para conseguir lo que se proponga, y en la fea siempre habrá un rastro
de resentimiento y sentimientos de inferioridad, pero puede florecer y
superarlo, dejar de ser el patito feo de sus amigas, al menos con desarrollar
su talento y su inteligencia es un excelente camino para lograrlo.
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